Tecnología para las personas

Sara Rodríguez Paz INGENIERA DE TELECOMUNICACIÓN Y MIEMBRO DE LA JUNTA DE GOBIERNO DEL COLEXIO OFICIAL DE ENXEÑEIROS DE TELECOMUNICACIÓN DE GALICIA

MERCADOS

ROI FERNÁNDEZ

En el 2025, más de un tercio de los puestos de trabajo en Europa estarán relacionados con la demanda de las personas mayores. A la vista de este escenario, Galicia, que vive hoy lo que otros países de nuestro entorno verán en unos años, puede y debe aportar su experiencia para desarrollar tecnologías y servicios asociados a una estructura demográfica envejecida. Es la denominada economía de plata, uno de los nichos de mercado con mayor potencial de cara al futuro próximo

15 jul 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Como si de un benéfico meigallo se tratara, muchos gallegos recibimos el regalo de una larga vida. Galicia tiene el orgullo de manejar unas cifras récord de envejecimiento, lo que es un claro signo de progreso social y económico, pero este éxito no se ha visto acompañado de un enfoque pertinente ni en la política, ni en la economía, ni en la cultura. Por lo tanto, como sociedad hemos de replantearnos las necesidades que la longevidad, y consecuente cronicidad, suponen y el compromiso que como sociedad tenemos.

Al alto porcentaje de población mayor se suma el índice de sobreenvejecimiento, o personas que superan los 85 años (que en nuestra comunidad alcanza un porcentaje del 17 %) y cómo asumir el reto que plantea. En España, la Sociedad de Geriatría y Gerontología (SEGG) ha publicado recientemente una guía para el buen trato de nuestros mayores en la que se pone de manifiesto que «no quieren recibir un trato diferente, solo por razón de edad, pero sí que la sociedad sea sensible a que, en el proceso de envejecer, la persona debe adaptarse a su propia historia de vida, a la evolución familiar, social, cultural y tecnológica, que no es tarea fácil».

El cambio demográfico también plantea una transformación importante en la evolución de las economías europeas. La Comisión Europea afirma que la denominada economía de plata (silver economy), la que responde a la demanda de las personas mayores de 50 años, sustentará más de un tercio de los puestos de trabajo en el 2025 en Europa. La madurez de la población y el envejecimiento demográfico plantean de forma simultánea retos y oportunidades. Dar más vida a los años tras la jubilación, gozando de tranquilidad y salud. El envejecimiento activo es, sin duda, un importantísimo negocio a futuro.

Galicia, con su posicionamiento privilegiado al estar viviendo ahora lo que otros países de Europa verán en los próximos años, puede y debe aportar su experiencia para que las empresas gallegas exploten las oportunidades en muchos sectores donde el envejecimiento de la población tendrá impacto económico, como la salud, la nutrición, el ocio, el turismo, la vivienda, el transporte, las finanzas y los servicios especializados.

Con este propósito en mente, Galicia debe liderar la aplicación de las nuevas tecnologías en el ámbito del envejecimiento activo y vida saludable, así como en la promoción de la autonomía personal, con un enfoque diferencial. Un enfoque dinámico y flexible para adaptarse a las necesidades y características de la población, sus modos de vida y sus contextos socioculturales, económicos y políticos.

Dos sectores especialmente involucrados son el sanitario y los servicios sociales. Áreas que han sido, en general, cautelosas a la hora de adoptar nuevos conceptos y métodos procedentes de las tecnologías de la información, sobre todo debido a los problemas que surgen del tratamiento de datos y la responsabilidad asistencial ante nuevos modelos de servicio.

Pero el hecho es que las TIC abren enormes posibilidades de las que pueden beneficiarse de manera especial los colectivos que necesitan atención y cuidados personalizados: ancianos, personas con déficit cognitivo, enfermos crónicos, etcétera. La tecnología permite conseguir un sistema integrado más eficiente, capaz de analizar la información que obtiene para mejorar la atención e incrementar la accesibilidad y la proximidad a las personas, agilizando los tiempos y la capacidad de respuesta y, en definitiva, ofreciendo nuevos servicios de mayor calidad.

Una de las claves será el desarrollo del Internet de las cosas que permitirá, junto con el análisis de datos masivos (big data) y el uso de la inteligencia artificial, personalizar la atención y actuar de manera preventiva, transformando el hogar en un punto de atención asistencial.