Xiaomi sale a bolsa con muchas dudas

La tecnológica china ha rebajado sus previsiones, aunque su capitalización bursátil podría alcanzar los 54.000 millones de dólares; la compañía prevé abrir en Europa 2.000 tiendas

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Redacción / La Voz

La compañía china Xiaomi, uno de los mirlos blancos del sector tecnológico y considerada la Apple del gigante asiático, se estrena mañana en bolsa en el parqué de Hong Kong. La operación ha despertado mucha expectación entre los inversores, después de que la compañía decidiera el año pasado dar un paso decisivo en su internacionalización y empezar a abrir tiendas física en Europa. Hasta ahora, la presencia de Xiaomi fuera de su país de origen se centraba en los mercados indio, ruso y brasileño, donde teóricamente tiene menos problemas para esquivar los conflictos de patentes.

Inicialmente, los ejecutivos de la firma esperaban captar 8.700 millones de dólares en la oferta pública de venta, pero finalmente han rebajado sus previsiones casi a la mitad: la acción saldrá con un precio de 17 dólares, el valor más bajo dentro de un rango previsto de hasta 22 dólares, y que dejaría la recaudación final en 4.720 millones.

También han renunciado a hacer una salida a bolsa dual. Xiaomi tenía previsto colocar al menos el 50 % de sus títulos en Shanghái, uno de los dos parqués de China continental junto al de Shenzhen.

Aún así, se trata de la mayor OPV mundial de una tecnológica desde el debut de Alibaba en Nueva York en el 2014 y aseguraría a Xiaomi una capitalización bursátil de 54.000 millones de dólares. Un hito para una compañía fundada hace solo ocho años y que ha conseguido colocarse en el top 5 de vendedores de smartphones, por detrás de Samsung, Apple, Huawei y Oppo, con un impresionante crecimiento del 74,5 % en el último año.

En España su presencia todavía tiene más peso, ya que se ha situado en tercera posición, adelantando a la compañía de la manzana, y ello sin tener hasta finales del año pasado una sola tienda física en nuestro país. Precisamente, Madrid fue la puerta de entrada en el continente europeo el 7 de noviembre, y solo ocho meses después ya tiene siete establecimientos autorizados Mi repartidos entre la capital, Barcelona y Granada, donde ayer se inauguró el último de ellos.

En estos nuevos locales se venden numerosos dispositivos del amplio catálogo de la marca, incluyendo el recién llegado portátil Mi Laptop Air de 13,3 pulgadas, así como móviles estrella como el Mi A1, el Mi MIX 2 o el Redmi 5 Plus. También los últimos lanzados en España, el Mi MIX 2S, el Redmi Note 5 y el Redmi S2.

Además, en las tiendas se pueden encontrar productos de la gama Mi Ecosystem, que incluye tecnología para todas las facetas de la vida cotidiana, como el Mi Electric Scooter; las cámaras Mi Action Camera 4K (y su versión sumergible) y Mi Home Security Camera (un objetivo de seguridad que graba en 360 grados); dispositivos de audio como el Mi Bluetooth Speaker o diversos auriculares; productos de cuidado personal como el cepillo de dientes Mi Electric Toothbrush; wearables como Mi Band 2, y otros aparatos como el Mi Air Purifier 2, la Mi Motion-Activated Night Light o la Mi TV Box. Un porfolio que revela la diversificación del negocio de Xiaomi y que resume la filosofía con la que Lei Jun y un grupo de ingenieros y diseñadores fundaron la empresa: crear productos y servicios tecnológicos de alta calidad y gran diseño a un precio accesible para todo el mundo.

Los estrechos márgenes que maneja Xiaomi en la comercialización del hardware -algo de lo que se precian y que es una de las razones de su éxito- son un arma de doble filo. Recientemente, el gigante tecnológico reportó unas pérdidas netas de 7.000 millones de yuanes (unos 1.090 millones de dólares, 927 millones de euros) durante el primer trimestre de su año fiscal, que achacó a «apuntes contables». Junto a ello, la compañía también tiene que hacer frente a la gran competencia en el mercado de los teléfonos inteligentes o al gran efectivo necesario para reforzar la expansión internacional (solo en Europa planean abrir 2.000 tiendas hasta el 2020).

Todo ello siembra algunas dudas sobre su salida a bolsa, acentuadas por el hecho de que Xiaomi no se distingue precisamente por la innovación y ha sufrido algunos encontronazos -el Tribunal General de la UE, por ejemplo, impidió que registrase el nombre ‘Mi Pad’ por parecerse al iPad de Apple-. Los inversores tampoco pueden olvidar que no es lo mismo comprar acciones de una compañía del Nasdaq o europea que en los mercados asiáticos, donde las comisiones son elevadísimas y los tipos de cambio pueden jugar una mala pasada.

Los estrechos márgenes de venta y la falta de innovación lastran las expectativas sobre la compañía

| philip fong / afp

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