El secreto de vivir 100 años

No hay una fórmula mágica, pero la receta que distingue a las empresas centenarias se basa en honestidad, fidelidad a su cultura, calidad y mantener el equilibrio entre tradición e innovación


Redacción / La Voz

Hubo un regente en Japón, el príncipe Shokotu, que pasó a la historia por haberse convertido en uno de los mayores defensores del budismo. No solo construyó decenas de templos, contribuyó también indirectamente a levantar la empresa más longeva de la historia, la constructora Kongo Gumi, con sede en Osaka. Desde su fundación en el año 578 después de Cristo por la familia Kongo, llegada desde Baekje (Corea) para construir el templo de Shitennoji, encargado por Shokotu y que todavía está en pie, logró superar las guerras que asolaron Japón en el XVI, sobrevivió a la restauración de la dinastía Meiji y hasta levantó cabeza tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Con lo que no pudo fue con la burbuja inmobiliaria de los años ochenta y tras realizar inversiones fallidas en esa época, tuvo que ser liquidada en el 2006 por su entonces presidente, Masakazu Kongo. Después de haber estado en manos de la misma familia cuarenta generaciones, la compañía fue absorbida por Takamatsu Corporation. Ahora continúa en funcionamiento, pero bajo el paraguas de esa otra corporación.

Durante más de 1.400 años Kongo Gumi tuvo la receta para mantenerse a flote. Lo hizo, entre otras cosas, aplicando políticas liberales como la de elegir a la persona más competente de la saga para la gerencia. No le importó que fuera mujer, algo que en tiempos transgredía por completo las estrictas normas de la cultura empresarial japonesa. Su fallo: invertir por encima de su capacidad de endeudamiento. No pudo superarlo.

La que no ha cambiado nunca de manos tras más de 400 años de historia es la italiana Beretta, una factoría de armas creada en 1526 por Mastro Bartolomeo Beretta. Ugo Gussalli Beretta y sus hijos Pietro y Franco son ahora los encargados de continuar con un negocio familiar al que han ido incorporando otras líneas de negocio como los viñedos.

No son tan longevas como llegó a serlo Kongo Gumi o como es Baretta o, en España, Codorníu, pero en Galicia hay empresas que cada una en su sector, guardan el secreto de haber sobrevivido durante más de cien años a múltiples cambios económicos y políticos. El periódico La Voz de Galicia, fundado en 1882 por Juan Fernández Latorre y que continúa en manos de la misma familia; la multinacional Grupo Cupa, en el sector de la pizarra; la fábrica Losal, en el sector del calzado; el Grupo Cuevas, en alimentación, la camariñana Cerdeimar, en el sector de la conserva ; Indalecio Moda, en el retail textil; la cervecera Estrella Galicia, o astilleros como Cardama, que pese a haber incorporado accionistas externos continúa controlado por la familia fundadora, son algunos ejemplos de longevidad empresarial. A ellos también hay que sumar otro astillero, Hijos de J. Barreras, creados en 1892 por Esperanza Massó Ferrer, y José y Francisco Barreras Massó y de los que en el 2013 la petrolera mexicana Pemex adquirió el 51 % de las acciones a través de su filial PMI.

Algunos de los puntos que tienen en común son haberse mantenido fieles a sus principios, tener un producto o servicio que los distingue en su comunidad, la diversificación de mercados y productos, ofrecer calidad y no dejar de innovar para adelantarse a los cambios futuros.

Pese a que para el profesor de la Universidad de Deusto David Ruiz de Olano, a la hora de hablar de empresas no es lo mismo aludir a una pyme con un tipo de negocio muy focalizado o ligado a un territorio como puede ser una pastelería -Madarro, en Lugo, o Copena, en Gondomar, por ejemplo- que a una empresa cotizada en bolsa como la multinacional Coca-Cola, con sede en Atlanta (Estados Unidos), hay algunas características en las que suelen coincidir las compañías longevas. «La cultura corporativa es muy importante. Normalmente las empresas centenarias han sabido mantener sus valores en el tiempo y, uno fundamental, es la honestidad. Algo que ayuda a conservar esos valores es tratar de mantener el negocio dentro de la familia porque una vez que sale a bolsa o es adquirida por un fondo pueden quedar diluidos», apunta. De hecho, añade, aunque algunas cambien de manos como le ocurrió a Kongo Gumi, conservan el nombre original porque es marca.

Pero además hay otro valor que normalmente juega muy fuerte a su favor en esa lucha diaria por hacerse un hueco en el vasto terreno empresarial. Es el de las relaciones con los proveedores o clientes. «No deja de resultar habitual que estas empresas se hayan construido sobre unas relaciones en las que tratan muy bien a los proveedores y a los clientes. No los explotan. Tratan de que les vaya bien y cuando algún proveedor pasa apuros, tratan de ayudarles», explica.

Otra característica fundamental es saber mantener el equilibrio entre la tradición y la innovación. «No acostumbran a ser rupturistas, la innovación suelen realizarla de forma gradual», apunta. Y luego no deja de hacer referencia al vínculo que cultivan con la comunidad en la que están asentadas. Pero más allá de todo esto, el gran consejo para que una empresa se mantenga joven, aunque haya superado más de cien años, lo dio en su día la empresaria norteamericana del sector de la cosmética Estee Lauder: «Nunca soñé con tener éxito, trabajé por él».

«Mantener la unidad familiar en el proyecto es importante»

María Cedrón

¿Quién no ha probado el sabor de una Estrella? Fundada en 1906 como La Estrella de Galicia, a día de hoy Corporación Hijos de Rivera, a la que también pertenecen marcas como la cerveza 1906, las sidras Maeloc o las aguas Fontarel, Cabreiroá y Agua de Cuevas, alcanzó durante el año pasado una producción de 278 millones de litros de cerveza, además de haber ido dando el salto a lo largo de los últimos años a diversos países extranjeros.

¿Cuál es el secreto para haber llegado hasta ahí? El presidente de la corporación, Santiago Ojea Rivera, prefiere no hablar tanto de secretos como de los ingredientes que pueden contribuir a consolidar la solidez de una empresa a lo largo de los años. «Bajo nuestra experiencia -dice- es fundamental un gran amor al proyecto, rodearse de buenos equipos de profesionales y una buena dosis de constancia y de trabajo duro. No hay fórmulas mágicas en ningún caso, pero si la capacidad emprendedora viene acompañada de estos ingredientes, es quizá más fácil que se pueda pensar en un proyecto a largo plazo».

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«Non competimos por prezo. A materia prima é a mellor»

María Cedrón
«Non competimos por prezo. A materia prima é a mellor» Calzados Losal es una fabrica de calzado fundada en Monforte en 1899

Calzados Losal es una de las empresas cenetanarias de Galicia que supieron reciclarse

Tras regresar de la guerra de Cuba, allá por los últimos años del XIX, el bisabuelo de Gonzalo López Otero recibió un día un encargo que llegaba a Monforte desde Madrid. Lo realizaban unos mandos militares a los que había arreglado unos zapatos cuando estaba de campaña en la isla caribeña. Querían que les hiciera otros. Fue aquel pedido el que empujó a aquel artesano a montar su propia fábrica. No lo sabía, pero acababa de convertirse en emprendedor. ¿Por qué no? «Tiña once fillos, empezou traballando con dous e con algún primo. Logo colleu a testemuña un fillo e o outro tío avó marchou para Arxentina e alí montou unha empresa do mesmo. Despois quedou meu pai e no 1986 e cando acabei os estudos, vin para aquí. Dende hai uns anos tamén está o meu fillo. É curioso que moitos dos traballadores que empezaron nesta fábrica montaron despois as súas propias empresas», recuerda Gonzalo.

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«Para durar hay que escuchar lo que dice la calle»

María Cedrón

Chus García García-Bravo pertenece a la cuarta generación encargada de llevar un negocio que fundaron en Cangas, en 1860, sus bisabuelos, Petronila y Miguel, y que nació como una pequeña tienda de tejidos en Cangas. En el 2013, Indalecio Moda fue reconocido por la Xunta como el negocio textil más antiguo de Galicia. Y ahí continúa capeando el temporal. Eso que ha visto de todo: «Guerras, el crac del 29, la Guerra Civil...», repasa Chus. Pero al mismo tiempo que iban transcurriendo los años, su familia también fue transformando el negocio original. Fueron añadiendo tejidos de caballero, ropa de hogar, artículos de mercería, eran representantes de las máquinas de coser Singer, organizaban cursos de confección y bordado en los años 40, incorporaron el calzado, fueron pioneros en recibir género a través del puerto, abrieron otra tienda de moda joven...

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«El secreto está en el buen hacer conjunto de todos»

María Cedrón

Es uno de los nombres que han hecho que Galicia apunte alto en construcción naval. Astilleros Cardama tiene pedidos para Marruecos, Angola, Senegal, Irak... La ruta que ha hecho esta fábrica de buques viguesa es larga desde que el abuelo del actual director general, Mario Cardama, inauguró el astillero. Aunque han entrado en ella otros accionistas, la familia continúa teniendo la mayoría en la sociedad.

En su horizonte avista nuevos retos que está dispuesta a emprender para continuar navegando con fuerza en un sector en el que hay varias compañías centenarias. «Todo esto lo fundó el abuelo, pero ya antes mi bisabuelo tenía un astillero en Guixar. Por aquella época muchas empresas dedicadas a la construcción de buques estaban instaladas en el Arenal y fue en 1916 cuando mi abuelo, que trabajaba con su padre para Barreras, abandonó la empresa y se mudó para Bouzas para montar este astillero. Aquí está desde 1916. En todo este tiempo ha pasado por múltiples etapas. Unas buenas, otras malas, regulares...», apunta Mario Cardama.

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«Invertimos mucho para no dejar nuestra vocación artesana»

María Cedrón

«Estamos entusiasmados con un nuevo proyecto: una línea hecha con fruta fresca»

Van por la quinta generación. La empresa la fundó la tatarabuela Cándida Tábora y luego llegaron cuatro generaciones más de Josés. Al frente de esta confitería artesana está ahora José Tábora, el gerente de una compañía fundada en 1870 y que ha ido pasando de padres a hijos gracias a conservar su espíritu artesano y a que ha sabido diversificar desde que la tatarabuela optó por dejar las telas que ofrecía junto con rosquillas de mercado en mercado para quedarse únicamente con los dulces. «Calculamos que en torno a 1898 abrió la primera pastelería en Silleda. Fue en un local que ya no está. El actual fue construido en 1934. En un primer momento tenía una confitería ultramarinos, pero nuestras rosquillas comenzaron a ser conocidas en la Exposición Regional Gallega de 1909, en Santiago. Eso está documentado. En 1970 abrimos despacho en Santiago y hace unos veinte años comenzamos con la galletería porque la confitería artesanal es muy estacional. Las galletas nos permiten tener actividad que cubre todo el año. No hay altos ni bajos».

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«La visión de futuro fue determinante en el proceso de cambio del grupo»

María Cedrón

Fue en 1892 cuando, sin maquinaria y apenas tecnología, Cupa Group empezó sus trabajos de extracción de pizarra. Lo hizo en la cantera de Solana de Forcadas, un yacimiento aún activo que está ubicado a pocos kilómetros de donde ahora tiene la sede el grupo multinacional. En A Medua (Carballeda de Valdeorras, Ourense). Cuentan desde esta multinacional que «hasta allí llegaban carros tirados por animales de los pueblos más cercanos para ser cargados con la pizarra que hoy, transportada a diario en camiones y barcos, cubre miles de edificios de todo el mundo».

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