Sandra Ortega, más que la hija de Amancio y Rosalía

Su nombre es Sandra Ortega Mera y hoy cumple los 50 años. Ha demostrado que su vida personal queda fuera de cualquier foco mediático, aunque sea una de las mujeres más ricas del mundo. Es hija, esposa, madre y también hermana. Disfruta de los largos paseos, del cine y de los viajes, aunque no hace demasiados


Redacción / La Voz

Sandra Ortega Mera nació el 19 de julio de 1968, por lo que hoy celebra su 50 cumpleaños. Y lo hará previsiblemente rodeada de los muy próximos y sin hacer ningún tipo de ostentación, pese a que su cartera se lo permite. Es una de esas personas que Forbes posiciona entre las 200 mayores fortunas del planeta. Su patrimonio alcanza los 7.300 millones de euros.

Los que la conocen coinciden al decir que es seria, y a la vez cercana. Con carácter, pero de palabra amable. Con sentimientos e involucrada socialmente con todo aquello que el día a día le enseña la crudeza de la desigualdad afectiva, social y económica. No dudó en ayudar a un chaval que estaba a punto de cumplir los 18 años y se tenía que ir del hogar de acogida donde vivía con sus otros dos hermanos. La persona que revela este caso comenta que Sandra Ortega «se portó como una señora. Consiguió que el chaval, con el que no le unía ningún vínculo, estudiara en la Universidad Laboral y luego tengo entendido que se empleó en Inditex. Pero vaya, se preocupó por él», y no tenía por qué hacerlo al no atarle ningún compromiso. Era un niño de tantos que llegan a las casas de acogida. Es defensora de lo público, y especialmente de la sanidad y de la educación.

En el instituto

De niña, cuando sus padres vivían en la zona del Paseo de Ronda, fue, por proximidad, a un colegio de monjas: Las Esclavas. Y de ahí dio el salto después al instituto de A Sardiñeira, donde algunos compañeros la recuerdan en tercero de BUP y COU (los cursos que hoy se corresponden con los dos años de Bachillerato).

Al instituto de A Sardiñeira no iba precisamente la élite de la ciudad, sino todo lo contrario. Los calificados como buenos chavales se mezclaban en el patio y las clases con otros que conocían lo que eran las drogas y los robos (en el año de COU solo tres de los alumnos que cursaron ciencias puras pasaron a la universidad). Eso sí, la convivencia era buena porque nadie se metía con nadie.

En este ambiente vivió sus primeros años de juventud y sus últimos de adolescencia. En las entradas y salidas del instituto se veía a Sandra Ortega, de pelo largo y delgada, acompañada de su novio. Ella «era de cuero y chapas, y de vestidos flojos, con lo que su look era el propio de una hippie, y Pablo Gómez, hoy su marido, más punk». Los dos hicieron una simbiosis perfecta.

Algunos de sus compañeros recuerdan a Ortega Mera como una chica risueña, graciosa, simpática, agradable y con mucho don de gentes. Espabilada. Tranquila. «Nunca dijo de quién era hija. Lo único llamativo es que era la única del centro -o casi la única- que tenía un coche; eso sí, pequeño», recuerda un compañero de instituto. Por su manera de ser, Sandra Ortega Mera daba el perfil para estudiar Psicología, y así lo hizo en la Universidade de Santiago.

Hoy, casi 30 años después, Sandra Ortega sigue siendo cercana, llana, y una mujer que ama su profesión más que su riqueza empresarial. Administradora de la sociedad patrimonial Rosp Corunna, con participaciones en compañías como Inditex (un 5 %) y Pharmamar, hoteles en Europa y en Estados Unidos, inmuebles emblemáticos, esta ejecutiva tiene como mano derecha en esta área empresarial a José Leyte. En él tiene depositada su confianza.

Todos los días Sandra Ortega va a trabajar, con una vestimenta sencilla, de jersey y pantalón. Ella fue la persona responsable de hacer las entrevistas del proyecto Antear, que puso en marcha la Fundación Paideia Galiza para la inserción laboral de personas con discapacidad psíquica en el mundo laboral ordinario. Hoy ejerce como presidenta ejecutiva de la institución, y en su cabeza están los proyectos y las estrategias. Es muy exigente en su trabajo, donde persigue la excelencia. Rigurosa hasta niveles máximos, quiere conocer cómo y en qué se ejecuta hasta el último euro de gasto.

Sandra Ortega y Pablo Gómez tienen tres niños: Martiño, ya universitario, y Antía y Uxía, ambas en el instituto. Los tres están educados en lo que se denomina «la normalidad» y cuentan con una formación alta en valores. De pequerrechos estudiaron en el colegio público Isidro Parga Pondal (localizado en Santa Cruz), centro al que Sandra Ortega siempre estuvo muy vinculada a través de la asociación de padres y dispuesta a colaborar en todo lo que necesitase. Los niños siempre estuvieron integrados y hay quien se acuerda de cómo hablaban de las figuritas de madera que tallaba uno de sus familiares más cercanos.

Ovidio y Marcos

También muy cerca de la empresaria, muy cerca, está su hermano Marcos, que nació con una grave deficiencia. Tiene todo tipo de atenciones, y hay un cuidador, Ovidio, que lo acompaña en sus paseos. Cortos, que pueden acabar en alguna terraza si hace buen tiempo. A Sandra le gusta el cine, pero sobre todo disfruta de los largos paseos. A menudo se la ve caminando por Bastiagueiro, normalmente acompañada de alguna amiga. Hace mucha vida familiar, con «el porrón de hermanos» que tiene su marido. Viaja, aunque menos de lo que le gustaría, según dice a sus regresos.

Sobre el dinero, ha demostrado que para ella es importante invertirlo con responsabilidad. Que sea amable y cercana en el trato, no significa que no sea seria y que tenga su propio criterio sobre lo que se debe o no hacer.

No está presente en el consejo de administración de Inditex -aunque tiene un 5 % del capital. Cuando está con su padre, dicen, la relación es cariñosa y llama la atención. Su madre, ya fallecida, sigue siendo su adoración. Fue la mujer con la que compartió momentos buenos, malos y regulares; con la que disfrutó del ocio y con la que trabajó codo con codo. La única foto que los medios de comunicación difunden de Sandra Ortega es del día del fallecimiento de su progenitora, y pese al dolor que puede sentir cada vez que ve su imagen en la prensa, ella no provoca que haya nuevas instantáneas. Tanto es así que no ha salido ni en un solo acto oficial de Paideia. La ejecutiva tiene carácter y criterio, lo que no significa que no sepa escuchar. Sandra Ortega es mucho más que la hija de Amancio Ortega Gaona y de Rosalía Mera Goyenechea.

DNI

La familia. Sandra Ortega es muy familiar, igual que su marido Pablo. Está pendiente de traer y llevar a sus hijas (su hijo estudia en Madrid) y de acompañarlas a sus actividades.

Los paseos. Disfruta con los largos paseos por Santa Cruz y Bastiagueiro, que suele hacer con una amiga. Le quedan al lado de casa, localizada entre Mera y Oleiros.

Su pasión. Siente adoración por su trabajo en Paideia. Las áreas relacionadas con la oficina familiar las delega en José Leyte, su mano derecha.

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