En busca del material perfecto: mínimo, inteligente y sostenible

Es uno de los retos de la industria 4.0: la aplicación de herramientas digitales a toda la cadena de valor; Una producción «ligera» que no siempre reduce el consumo de materias primas


Redacción / La Voz

Un ordenador del tamaño de un grano de sal. Es lo último de IBM. Un procesador con una potencia equivalente al de un dispositivo de 32 bits de 1990. Es solo un ejemplo de cómo avanza una industria que ya produce materiales que se autolimpian, tejidos que controlan la temperatura o pantallas flexibles. Todo es más pequeño, más inteligente y, se supone, más sostenible. «Es la miniaturización. Hay una creciente trascendencia de la inteligencia artificial y de los robots en los procesos más complejos. Incluso las finanzas son ligeras: hay movimientos ultrarrápidos de capital en productos financieros extremadamente sofisticados», explica Xosé Carlos Arias, catedrático de Política Económica de la UVigo.

Ya se maneja de forma cotidiana el concepto de industria 4.0. Esa industria que debe aplicar herramientas digitales a toda la cadena de valor. Según Indra, la digitalización tendrá un impacto en Europa de hasta 415.000 millones de euros. La fabricación avanzada será clave para incrementar la producción, reducir los costes de fabricación y flexibilizar los procesos. «Sin innovación de productos o procesos, una empresa que quiera estar en un sector de futuro no va a ninguna parte», comenta Xosé Carlos Arias. Un objetivo bien definido que se da de bruces con la realidad. En el 2016, el Foro Económico e Social de Galicia apuntaba a que la comunidad había perdido 1.500 empresas innovadoras desde el 2007. «Non quebraron. A crise e as presión financeiras fixeron que moitas deixaran de adicar recursos á innovación. Non é o mesmo ter capacidade de implementar novas tecnoloxías que ser quen de crealas. O noso sector industrial está preparado para despregar o que supón o 4.0, sobre todo aquelas relacionadas coas técnicas de fabricación, a biotecnoloxía ou novos materiais. É na xeración onde temos o gran reto. Só seremos quen de mercar aquilo que outros fabrican», apunta Xosé Henrique Vázquez, economista de la UVigo.

Y eso que la Comisión Europea se ha fijado que la industria represente el 20 % del PIB en el 2020 (respecto al 15 % del 2015) y que establece la nanotecnología como uno de los motores de cambio. «A maior parte das empresas que innovan non teñen departamento de I+D+i: innovan en organización ou en finanzas. A tecnoloxía é so unha parte. Unha cousa é o dixital ou o lixeiro, e outra achegarse ao innovador. A relación entre innovación e produtividade, e entre produtividade e crecemento, son relación causais ben probadas dende hai anos», comenta Xosé Henrique Vázquez, quien subraya que el presupuesto de España en políticas de I+D+i es el más bajo de los países líderes e incluso de la media de la UE. En el 2017 había 4.635 millones disponibles. Solo se invirtieron 1.376.

Entre los retos de la industria y del producto ultrapersonalizado, trasciende otro concepto: la desmaterialización. Si fabricamos de forma más inteligente... ¿Usamos también menos materias primas? ¿Somos sostenibles? «Unha non implica á outra. Construír en madeira en lugar de cemento debería ser máis sustentable, pero depende de como se cultive a madeira, o mantemento ou se os recursos son locais. Se por ser máis eficientes nos materiais, fabricamos máis cousas, a desmaterialización é relativa», explica Xoán Ramón Doldán, profesor de Economía Aplicada de la USC. «Que haxa outras formas de pago só fixo que o diñeiro cambiase: a maior facilidade de pago, maior consumo de produ-tos de lugares cada vez máis distantes. Móvense de forma masiva». En la misma línea está Ángeles Pereira, investigadora del grupo Icede de la USC. «A desmaterialización é cada vez máis posible grazas á tecnoloxía e á transición a unha economía circular. O 3D ou a dixitalización achegan moitas posibilidades. Seguiremos empregando materiais, pero podemos empregar menos recursos. Pode ser negativo que se produza máis, pero tamén bo que sexa baixo demanda, produción customizada e máis duradeira. O consumidor quere estar á última, así que hai que cambiar os patróns de produción e consumo. Por poñer un exemplo: precisamos ter en cada casa unha lavadora?», sentencia.

«Los nuevos materiales van a ser la revolución de este siglo»

Gladys Vázquez

No los vemos, pero existen muchos productos comerciales que contienen nanomateriales o incorporan nanoestructuras: productos de belleza, fármacos, procesadores o pantallas. «Lo nano está en casi todo, sino en todo». Lo explica María Giménez, investigadora del CIQUS, el Centro de Investigación en Química Biolóxica e Materiais Moleculares. Esta valenciana lleva solo unos meses en Santiago. Aquí desembarcó con un contrato Ramón y Cajal, satisfecha de trabajar en una «plataforma única para el desarrollo de nuevos materiales funcionales». Es la líder del proyecto europeo Nanocomp, con una Starting Grant. «Buscamos desarrollar nanoestructuras híbridas que incorporen interruptores inteligentes. Contribuirán al desarrollo de dispositivos más rápidos, con menor consumo energético y más pequeños». María se maneja, entre otras cosas, con nanotubos de carbono, «estructuras cilíndricas huecas de láminas de grafeno enrolladas con un diámetro de unos pocos nanómetros». Algo 10.000 veces más fino que un cabello humano. «Los nuevos materiales van a ser la revolución del siglo XXI. Aumentan la competitividad industrial y, en algunos casos, se abaratan los costes. Por ejemplo, ahora tenemos materiales cementíceos más resistentes, ligeros y duraderos».

Seguir leyendo

«Estamos en la medicina, la ropa inteligente o los LED»

Gladys Vázquez

Nanogap es la muestra de que la transferencia de conocimiento de investigación a la industria funciona. Desde un pequeño reducto de O Milladoiro trabajan para el mundo. Sus clientes son desde grandes multinacionales a pymes de Estados Unidos, Asia y Europa. «En esto, la confidencialidad es clave. Son empresas que están desarrollando productos totalmente nuevos y disruptivos. Lo que hagan tendrá un gran impacto en la tecnología del futuro», explican Tatiana López del Río, CEO de Nanogap, y Eldara Rodríguez, la responsable de innovación.

En el 2006, Nanogap saltaba de la Universidade de Santiago a convertirse en una empresa como tal. Hacen una de esas tecnologías difíciles de entender. «Nos dedicamos a la producción de nanomateriales personalizados para aplicaciones tecnológicas de alto valor añadido». Un nanomaterial se define entre uno y cien nanómetros aproximadamente. Cuando estos materiales tienen este tamaño, presentan propiedades inesperadas. «Las aplicaciones electrónicas son las más avanzadas. Ahí uno podría encontrar nuestros productos en sensores para medicina, deporte o ropa inteligente, LEDs... Los catalizadores son muy importantes para las refinerías y la industria química y estamos en el desarrollo de una nueva familia de fármacos anticancerígenos», explican.

Seguir leyendo

«Si no innovas en la automoción, te quedas fuera»

Gladys Vázquez

La futura moto viguesa es 100 % eléctrica, se puede cargar en cualquier enchufe y tiene 1+2 ruedas

Tienen entre manos un producto único. Lo creen firmemente y la experiencia que le aporta su empresa «madre» así lo avala. Son VMS Automotive, una spin out del Grupo Marsan, referente en el sector de la automoción en España. «Nacimos con el objetivo de desarrollar un proyecto de moto de tres ruedas. Un vehículo 100 % eléctrico, fácil de conducir y muy seguro», explica Francisco Doblas, al frente de la dirección general.

 

Este equipo, formado por nueve personas, acaba de terminar el cuarto prototipo de su scooter. «En aspectos como la geometría y la dinámica estamos muy cerca del producto final. Al mismo tiempo estamos finalizando el estilo de la moto. A finales de verano, principios de otoño, podríamos presentarlo. Después ya habría que ver si tiene el interés que esperamos para poder poner en el mercado las primeras unidades en el 2019».

Seguir leyendo

«La impresión en metal es un reto del futuro y viene ya pisando fuerte»

Gladys Vázquez

Seis profesionals conforman el equipo de esta firma localizada en Porto do Molle y Moaña

Factoría del futuro e impresión 3D han sido dos conceptos ligados desde que se empezó a manejar el término industria 4.0. El objetivo estaba en aumentar la competitividad, reducir costes y producir al ritmo que demanda el consumo. Una forma de producir con un gran nivel de robotización y con nuevos materiales que para nada ha alcanzado su total desarrollo. «Estamos en una etapa neonata. A la fabricación aditiva le queda mucho por progresar. Se espera que entre el 2030 y el 2050 alcance su madurez en sectores como el aeronáutico a la automoción», explican Gonzalo Piñeiro y Óscar García, dos de las mentes de Nort3D. Esta compañía pontevedresa lleva cuatro años en el mundo del 3D. Cubren todo el proceso de desarrollo del producto. «Somos competitivos diseñando y fabricando todo tipo de piezas, además de modelar y fabricar todos los elementos auxiliares para la cadena de producción, como cunas, embalajes o útiles de cadena».

Seguir leyendo

«La mitad de la huella de carbono de un edificio se debe a los materiales»

Gladys Vázquez

Ligero y sostenible. Así es el material que ha llevado la revolución al mundo de la arquitectura y la construcción. Una de las grandes materias primas se convierte ahora en el sustituto del hormigón. Es la apuesta del prestigioso estudio británico Waugh Thistleton Arquitecs, en el que trabaja Julen Pérez Santisteban desde el 2007. Este arquitecto completó su formación en Galicia y ahora forma parte del máster de Ingeniería de Madera Estructural de la USC. «Usamos tableros contralaminados, los CLT. Se componen de láminas colocadas en capas de 90 grados, que son encoladas y prensadas hasta convertirse en paneles macizos de gran formato. Los usamos para construir viviendas unifamiliares, edificios residenciales, públicos o industriales. Es el material de la revolución sostenible». Entre las grandes obras de este estudio destaca el londinense Murray Glove. El primer edificio alto de viviendas fabricado con CLT. También son los autores de Dalston Lane, también en la capital británica. Se trata del inmueble más alto del mundo en cuanto a volumen de madera empleado. «Defendemos la sostenibilidad y el diseño de máxima calidad. La mitad de la huella de carbono de un edificio se debe a los materiales utilizados. Con esta madera se construye de forma rápida, eficiente y en una altura. Y esto es muy importante para las ciudades que no paran de crecer».

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

En busca del material perfecto: mínimo, inteligente y sostenible