Ingeniería de altos vuelos

Enxeñaría Aeroespacial, una de las carreras más jóvenes del mapa universitario gallego, es de las más duras; a cambio, ofrece niveles de inserción laboral del cien por cien

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Redacción / La Voz

 Diseñar aviones, cohetes, coches de Fórmula 1… Pocas cosas son tan emocionantes como trabajar en la aeronáutica. ¿Quién no ha soñado con volar? Pues los graduados de esta ingeniería saben hacerlo y, como es de suponer, no es fácil. Tienen que dominar mucha matemática y física, pero lo cierto es que los alumnos llegan muy motivados a la Escola de Enxeñaría Aeronáutica e do Espazo del campus de Ourense (Universidade de Vigo). Son todos buenos estudiantes, la nota de corte ronda el 11, y eso que son cincuenta plazas cada año. Aún así, la dureza de las materias hace que solo un 20 % apruebe limpio cada curso (es decir, 10 por clase) mientras casi un 70 % saca adelante un 70 % de las asignaturas. Muchos, la mayoría, saben al inicio de curso que una o dos materias quedarán para la repesca de julio (lo que antes era septiembre). ¿Y muchos abandonan? Lo cierto es que no, porque quien se mete en esta titulación sabe que encontrará un buen empleo antes de terminar, pero que hacerlo (acabar) no será fácil.

En Ourense aún no tienen datos sobre abandonos ni empleos, porque la escuela acaba de terminar su segundo curso. Es una de las últimas titulaciones en sumarse al mapa gallego y la elección de Ourense (dentro de la Universidade de Vigo) fue un poco sorpresa. Ahora, tras unos inicios con los problemas lógicos de quien pone en marcha una facultad, todo parece ir bien y los cien alumnos disfrutan de las enseñanzas de 33 profesores. El curso que viene, además de aumentar en un tercio el alumnado del grado, también estrenarán titulación: el máster de Operaciones y Sistemas Aéreos no Tripulados (por ejemplo, los drones) que se hace a medias entre la Universidade de Santiago y la de Vigo.

La juventud de la escuela impide tener una idea general de su situación en el contexto español. En la actualidad, hay al menos ocho centros similares al gallego en diferentes puntos de España (Madrid, Barcelona y Valencia, pero también Sevilla, Cádiz o León). Las notas de acceso son muy altas (la de Valencia está en 12,8) y los resultados de los alumnos, también resultan muy parecidos. En la escuela ourensana, a pesar de los pocos años, también se sabe que no hay diferencias entre chicos y chicas; en ambos casos el índice de aprobados es igual.

Aclarado que la carrera es dura y la opción gallega mantiene un nivel similar a las restantes españolas, queda por saber qué salidas tiene. Y llegan las buenas noticias. Es una de las cuatro titulaciones con menos paro del país, y con sueldos altos además, porque se trata de una industria donde la calidad prima sobre todos los demás aspectos.

Un ingeniero o una ingeniera aeroespaciales pueden diseñar aviones y naves espaciales, pero también piezas y sistemas para estas naves, infraestructuras básicas (por ejemplo, aeropuertos y sistemas de control). Y no solo eso. Como tienen una excelente base teórica, sus aportaciones se pueden extender a otras ramas: desde los aerogeneradores (con las hélices) a los bólidos («un coche de Fórmula 1 es un avión al revés, porque si uno despega, el otro tiene que ir pegado a tierra», dicen en la escuela), pasando por trenes o cualquier otro sistema de transporte. Esto se debe a que la investigación en materiales ligeros y resistentes es una obsesión cuando se habla de transporte y logística, y de hecho, a día de hoy los aviones consumen la mitad de combustible que hace 30 años. En el horizonte está el objetivo de reducir aún más la huella de carbono; por ejemplo, las investigaciones sobre aviones eléctricos no han hecho más que empezar.

Por si todo lo anterior no fuese suficiente campo de trabajo, la ingeniería aeroespacial es también solicitada en ámbitos teóricamente tan alejados de lo suyo como la banca, por su capacidad para relacionar cosas, su espíritu crítico, su exigencia de calidad y por lo habituados que están a mandar y ser mandados.

Los alumnos y profesores de la Escola de Enxeñaría Aeroespacial reconocen la dureza de un grado que, eso sí, ofrece elevadas tasas de inserción laboral. | Santi M. Amil

«La carrera nos enseña a ser más puntillosos»

Óscar Boo, ribeirense, siempre soñó con ser ingeniero aeroesapacial y ahora está terminando segundo en la Escuela de Enxeñaría de Ourense. No le queda nada de primero, pero reconoce que nunca estudió tanto como ahora. El bachillerato lo sacó sin problema, «atendiendo en clase y preparando los exámenes la víspera», pero eso ahora no le llega. No se queja. Sabía bien dónde se metía cuando se matriculó y cree que la carrera le está enseñando a ser «más puntilloso» y no aceptar los fallos. En cuanto a su futuro profesional, no sabe qué especialidad elegirá, aunque le tira la de materiales.

«El estudiante está muy motivado; sabe muy bien adónde viene»

Arno Formella (Saarlouis, Alemania, 1963) es el director de la escuela de aeronáuticos de Ourense, adonde llegó casi por casualidad, ya que él es profesor de Informática en el mismo campus desde hace 19 años. Sin embargo, su colaboración en el satélite Xatcobeo (diseñó su software) lo puso en contacto con este mundo y el accidente de José Antonio Vilán (un atropello de cuyas secuelas todavía se está recuperando) lo han llevado a la dirección del centro.

-¿Cómo son los alumnos de Aeronáutica?

-Por ahora solo hemos tenido dos quintas, pero son estudiantes muy motivados, saben adónde vienen. Se planifican muy bien.

-¿Sufren la falta de mujeres, como las demás ingenierías?

-Empezamos muy bien, con un 35 % de chicas, que aunque no es paridad sí es mejor que la media de las ingenierías, pero este año bajamos un poco, al 18 %. Tenemos 50 alumnos por promoción, y solo dos, así que tenemos que esperar un poco más para sacar conclusiones.

-Pero es de suponer que quieren tener tantas alumnas como alumnos.

-Claro. Hay un problema con las mujeres y el entorno. Pasa mucho que en una casa, una chica de 16 años dice que quiere hacer una ingeniería y lo primero que le preguntan es: ‘¿Estás segura?’ Y eso no debemos hacerlo. A un chico no se le pregunta, lo primero que se le dice es ¡qué bien! Hay que trabajar mucho en ese sentido. Nosotros hemos detectado que ellos y ellas tienen las mismas estadísticas en las notas, y sabemos que la empleabilidad es del cien por cien en ambos casos.

-¿Por qué son tan buenos los aeronáuticos?

-El aeronáutico y aeroespacial es un ámbito multidisciplinar. Tienen que tener muy buena base teórica y manejar muchos conceptos diferentes de ingenierías como la informática, eléctrica o mecánica. Una aeronave las necesita todas y con unos estándares de calidad y seguridad inigualables.

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