La despoblación, una espada de Damocles sobre la planta municipal

Pablo González
Pablo González REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

MARTINA MISER

Más de la mitad de los municipios españoles están en riesgo de extinción demográfica a medio plazo; el sentimiento de identidad y pertenencia convierte las fusiones en una excepción

17 jun 2018 . Actualizado a las 14:34 h.

Cuando el Gobierno de Rajoy aprobó en el 2013 la ley de racionalización y sostenibilidad de la Administración local, se pensó que existía un riesgo de que se promoviera por decreto la fusión de municipios, como una medida de ahorro que algunos expertos cuestionan. En aquel momento, la Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales elaboró un manifiesto preventivo en el que se criticaba el eventual fomento de la fusión de municipios «sin tener criterios de identidad, sino económicos, y sin tener en cuenta la voluntad del vecindario que los habita».

El debate sobre la planta municipal española, que cuenta con un número de entidades locales muy superior a la media europea, sigue estando en la agenda, aunque quizás no de la manera acuciante con la que entró en el debate político de la mano de la crisis económica. La propia realidad demográfica del país está, poco a poco, condicionando el futuro de unos municipios que se quedan sin gente, apenas tienen servicios y se mantienen al margen de los grandes cambios económicos y tecnológicos del país.

Un reciente informe de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) sobre el problema demográfico que atenaza al sistema municipal español, cuyo origen se sitúa en el primer tercio del siglo XIX, adelantaba un futuro infausto. Unos 4.000 municipios, más de la mitad de los que hay en todo el Estado, «se encuentran actualmente en un riesgo más o menos severo de extinción a medio o largo plazo». Poniendo la lupa sobre el problema, en el 2000 había 928 ayuntamientos con menos de 100 habitantes. Ahora son más de 1.300. ¿Qué pasará con estos municipios que van a acabar despoblados? ¿Serán absorbidos por los concellos circundantes? ¿Simplemente desaparecerán sin dejar rastro? ¿O se mantendrán hasta que se vaya el último vecino?