Una brecha en el mundo literario

Un estudio apunta a que el precio de venta al público que lucen los libros escritos por mujeres es inferior al de los que van firmados por autores masculinos


Redacción / La Voz

La igualdad avanza, pero todavía lo hace con paso lento. Queda mucho por lo que pelear. Y hoy en día ni tan siquiera la cultura se libra de una lacra por la que pasan prácticamente todos los estamentos de la sociedad. Un reciente estudio ha conseguido sacar los colores a la industria literaria, en la que la brecha salarial y las desigualdades parecen estar también a la orden del día.

La conclusión a la que llegan los datos del trabajo resulta, cuanto menos, desmoralizadora: los libros escritos por mujeres cuestan menos que los facturados por hombres.

El estudio, firmado por los expertos Dana B. Weinberg y Adam Kapelner -investigadores de los departamentos de Sociología y Matemáticas del Queens College de Nueva York- y publicado en la revista Plos One, confirma así una sospecha que desde hace tiempo corría entre los corrillos literarios de todo el mundo. Y ha caído como un verdadero mazazo entre un colectivo que no entiende qué razones pueden defender tamaña injusticia. La muestra analizada, compuesta por dos millones de publicaciones editadas en Estados Unidos entre los años 2002 y 2012, da cuenta de hasta dónde llega el problema. Los títulos firmados por un nombre masculino representan el 45 % del total, mientras que tan solo el 26 % lucen en su portada una rúbrica femenina. Pero sin duda el dato más llamativo apunta al de los autores con género no identificado, que ascienden al 29 % del total. Dicen los que saben que este fenómeno explica la decisión de muchas autoras de lucir sus obras con seudónimos masculinos con el fin de conseguir las mismas condiciones de juego que sus compañeros de profesión.

No están faltas de razones. Porque los datos que manejan Weinberg y Kapelner demuestran que los títulos firmados por mujeres tienen un precio medio de 14,70 euros menos que los de los hombres. Los lectores que opten por poner entre sus manos un libro firmado con nombre masculino tendrán que desembolsar de media unos 45,36 euros, mientras que para comprar uno compuesto por una mujer deberán pagar 30,68.

Entre los círculos independientes también existen diferencias entre lo que perciben unos y otros, pero el problema es algo menor. Según el estudio, en este mundillo, donde los precios se autorregulan por sí solos, la diferencia de precio desciende hasta el 7 %.

Los que rascan en el problema para intentar encontrar la razón detrás de esta brecha aducen que las mujeres son más proclives a escribir géneros como novelas románticas, cuyo precio de venta en las estanterías de las librerías suele ser inferior al de obras como las de aventuras, misterio o más sesudas como las científicas. Pero asociaciones como la española Las mujeres del libro van un paso más allá. «Estas situaciones se deben por una parte a la indefensión y a la falta de profesionalización. Cuando una autora se enfrenta a su primer contrato editorial, lo más probable, a no ser que esté representada por una agente literaria, es que no sepa exactamente qué está firmando. Los contratos tipo tienden a ser más beneficiosos para las editoriales, pero esta es una problemática que puede afectar a ambos sexos», explica Patricia Escalona, portavoz de este colectivo que lucha en España por un mundo literario justo con las mujeres. Escalona advierte además de las dificultades de detectar el sesgo de género: «El prejuicio sobre la falta de calidad literaria o comercial es algo que negarán todos los editores y editoras, casi seguramente, porque opera de manera subconsciente. Forma parte del problema estructural que padece la sociedad en general y lleva a considerar menos importante el trabajo de una mujer que el de un hombre y, por tanto, se debe pagar menos».

¿Y en España?

En nuestro país tampoco podemos sacar pecho. Aunque no existen datos tan categóricos como los publicados al otro lado del charco, asociaciones como Las mujeres del libro llevan ya tiempo poniendo de relieve todo lo que nos queda por hacer. «No tenemos estudios de lo que sucede en nuestro país, lo sospechamos porque nos cuentan historias para no dormir, porque llevamos trabajando en el mundillo muchos años, pero necesitamos datos concretos que es lo que estamos intentando conseguir desde la asociación», explica Patricia Escalona.

El pasado 8 de marzo, aprovechando la huelga sin precedentes que se celebró en toda España, este colectivo sacaba a la luz un documento en el que recogían parte de las reclamaciones de su colectivo. «Las mujeres solo ganan el 20 % de los premios literarios de este país, según datos publicados por el Observatori Cultural de Gènere», denunciaban en un manifiesto en el que recuerdan que tan solo en las categorías de narrativa infantil y juvenil este porcentaje roza la paridad. «El sesgo se explica, en parte, por la composición de los jurados y la concepción generalizada de que la literatura hecha por mujeres no tiene el mismo carácter universal que la escrita por hombres», sentencian.

Su receta para mejorar el sistema pasa por empezar a cambiar las cosas desde los puestos de responsabilidad. Aseguran que el sector editorial está dirigido en un 80 % por hombres empresarios, un porcentaje que se invierte en los puestos de menor responsabilidad: «Muchos de los trabajos relacionados con el libro se realizan en soledad y esta carencia de red de apoyo es desalentadora», sentencian.

ILUSTRACIÓN: MABEL RODRÍGUEZ

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