La guerra del «retail»

Alfonso Couce López OPINIÓN ALFONSO COUCE LÓPEZALFONSO COUCE LÓPEZ ES ABOGADO DE LAWYER DA LAWYERS.

MERCADOS

10 jun 2018 . Actualizado a las 04:45 h.

Primera hora de la mañana, me despierto y desbloqueo el teléfono móvil para revisar el correo, ver las noticias y de paso, por qué no, las últimas ofertas que nuestros retailers han lanzado al mercado.

 Sin ni siquiera percatarme me adentro en el campo de batalla en el que permaneceré, como ustedes, hasta que vuelva a cerrar los ojos. Ahí es donde se libra la mayor guerra comercial de todas: la guerra del retail. Una guerra en la que los consumidores somos el botín más preciado, y los comerciantes, todos y cada uno de ellos, los contendientes. Como hemos visto en los últimos meses, esta guerra ya ha causado sus primeras bajas. Recordemos el cierre de las gallegas Caramelo o Guerral; o la repercusión de la liquidación de Toys’R’Us. Atrás quedan ya los tiempos del laborioso comercio detallista a pie de calle, del comercio offline. La realidad es que el mundo ha cambiado. La irrupción tecnológica, la cuarta revolución industrial en definitiva, ha quebrado el tradicional modelo de negocio minorista. Hace veinte años ninguno de nosotros teníamos un smartphone como el que ahora consultamos hasta 150 veces al día por los más variados motivos.

La inteligencia artificial, el big data o el Internet de las cosas son elementos fundamentales para nuestros comerciantes y condicionarán, sin duda, el futuro de esta guerra. Para alzarse con la victoria, tres son los objetivos. Superar la inútil resistencia al cambio, esto es, a la transformación tecnológica del negocio; satisfacer inmediata y eficazmente las necesidades de un consumidor en permanente conexión; y convertir la compra del producto en una auténtica experiencia de captación del cliente. Sobrevivir no será tarea fácil. Y menos aún hacerlo sin salirse del obsoleto marco regulatorio, lo que añade a los anteriores objetivos uno no menos despreciable: superar este contexto sin incumplir la extensa normativa reguladora del sector. Por eso, tras despertarme y desbloquear el móvil, acabo pensando en la gran labor y el enorme mérito que cosecharán esos comerciantes que, el día de mañana, cuando la guerra del retail acabe, todavía sigan en pie.