La cooperativa entregada a la faba de Lourenzá

Una veintena de productores forman parte de Terras da Mariña, volcada en crear servicios y en promocionar un producto cuidado por toda la geografía española

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LOURENZÁ / LA VOZ

La cooperativa Terras da Mariña, creada en el 2014 y que se lanzó al mercado entre el 2015 y el 2016, avanza paulatinamente en su proceso de consolidación. En los últimos años ha incorporado servicios para su veintena de asociados y, de forma complementaria, ha desarrollado múltiples acciones de promoción en diferentes puntos de España. El objetivo es profesionalizar el cultivo y la venta de la faba de Lourenzá, una actividad asentada en la comarca lucense de A Mariña, pero que durante años fue entendida como complementaria. De los quince concellos de la zona, los de Lourenzá y Ribadeo son los que concentran a un mayor número de productores de esta delicatesen amparada por la Indicación Xeográfica Protexida (IXP) Faba de Lourenzá.

La cooperativa ha puesto en marcha un servicio de congelación. «Cremos que é un dos procesos máis importantes de conservación. Hai xente que o fai na casa, pero nós desde a cooperativa ofrecemos outros medios que facilitan a tarefa dos produtores», explica José Cuadrado, el responsable, quien en días pasados participó en la presentación de la cooperativa en Madrid en la apertura de la tienda pop up Galicia Saberes y Sabores. Terras da Mariña también cuenta con dos invernaderos a disposición de los asociados, uno está ubicado en San Adriano (Lourenzá) y otro en Arante (Ribadeo). A este servicio se suman los servicios técnicos, los de envasado y procesado, así como el de asesoramiento permanente.

A la fortaleza de producir y comercializar de forma conjunta, se suman otras ventajas. La promoción representa para la cooperativa un pilar fundamental en su proyecto de futuro. Ya desde el mes pasado los productores han iniciado las tareas de plantación. «Producir faba de calidade é importante, pero tamén é importante promocionar o noso produto, gañar visibilidade, que se nos coñeza… Hai que saír da casa para darse a coñecer», explica Cuadrado, quien asegura que la faba de Lourenzá llega a las principales ciudades de España. Estos días estarán en el Salón de Alimentación del Atlántico.

Comercializan faba verdina, amarilla, pinta… Además de conservas, que han tenido buena acogida entre el consumidor. «Actualmente non estamos exportando, pero sí que temos que ir sondeando novos mercados», manifiesta el presidente de una cooperativa que agrupa a productores de un perfil variado: «Temos un equipo moi compenetrado, produtores que empezaron de novo e con moitas gañas e outros que xa teñen experiencia e lla aportan ao grupo».

Obstáculos

En la cooperativa están convencidos de que la producción y comercialización de la faba de Lourenzá «pode ser unha actividade principal, un medio de vida. Hai familias que viven dela. O futuro pasa por profesionalizar esta actividade», asegura Cuadrado. Aunque el sector esté implicado, debe hacer frente a obstáculos, como el incremento de la faba que llega de importación o la venta de faba a granel, lo que dificulta conseguir fijar un precio estable que sirva de garantía al esfuerzo del productor. A esto se suma la faba de Lourenzá «ilegal» o sin etiquetar, que llega al mercado «sen ningún tipo de control fiscal nin seguridade alimentaria». Recuerdan que este producto solo se puede comercializar en envases de 0,5 y 1 kilogramos perfectamente envasado y etiquetado «coa súa contraetiqueta do Ingacal e co seu número de lote que garante toda a trazabilidade. Tamén están permitidos, aínda só cando o produto vai dirixido a colectividades, envases de 5, 10 e 25 quilogramos, pero tamén envasados e etiquetados. A faba de Lourenzá ten prohibida a venda a granel». También deben hacer frente al incremento de producción de faba en A Mariña, comarca donde continúa prohibida la plantación de patatas debido a la plaga de la polilla guatemalteca. Desde Terras da Mariña aseguran un control de trazabilidad muy estricto: «A nosa faba vai sempre etiquetada». Se procesan indicando la finca de la que proceden y también el productor.

Y como la formación es pilar imprescindible, desde la cooperativa desarrollan con el Centro de Formación e Experimentación Agroforestal Pedro Murias (Ribadeo) un plan de transferencia tecnológica para realizar campos de demostración. La cooperativa también ha puesto en marcha una ruta turística que permite a los visitantes descubrir el completo proceso que gira en torno a la faba, su potencial y la rica gastronomía.

| xaime ramallal

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