Paro de larga duración, la pesadilla de 45.000 gallegos

Los desempleados de más edad no logran reincorporarse al mercado laboral ante el fracaso de las políticas para su reinserción y la prioridad que las empresas dan a los jóvenes a la hora de contratar


Redacción / La Voz

Fueron los últimos en perder el empleo. Cuando la crisis empezaba a azotar a las empresas españolas y estas decidieron recortar gastos aligerando plantillas, los primeros en ser expulsados del mercado laboral fueron los trabajadores temporales, ya que no renovar sus contratos apenas tenía impacto económico. Les siguieron los empleados más jóvenes, con menos antigüedad, porque sus costes de despido eran mucho más bajos. Con esa lógica, los veteranos fueron los últimos en salir, como muestra con claridad el gráfico que acompaña este reportaje, que evidencia también que esa resistencia inicial (que se derrumbó tras la reforma laboral del 2012, que facilitó los ajustes laborales) no se traduce en mejores tasas de empleabilidad ahora que ha llegado la recuperación.

Al revés, el paro se ha enquistado entre los mayores de 45 años, que antes de la crisis suponían apenas uno de cada cinco desempleados y ahora rozan casi el 40 %. Sus dificultades para reinsertarse en el mercado laboral se demuestran en que en esta franja de edad se concentran la mitad de los que llevan más de un año buscando sin éxito empleo (lo que se conoce como parados de larga duración, casi 45.000 en Galicia).

Detrás de esas cifras, que explican la realidad pero no le ponen rostro, el diagnóstico de los expertos es casi unánime: «La edad actúa como una barrera sustancial al reempleo», asegura un informe de Fedea sobre el paro de larga duración en los mayores de 45 publicado este mismo año, en el que se concluye que este colectivo es el que tiene más riesgo de no volver al mercado laboral. De hecho, cuatro de cada diez parados en esta franja de edad no consiguen recolocarse dentro de los primeros doce meses tras perder su trabajo y solo una quinta parte de ellos encuentra empleo el segundo año.

No hay solo una razón para ello, como apunta uno de los autores del estudio, el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid Marcel Jansen. De las muchas que cita, algunas son argumentos que se han repetido con fuerza en los últimos años, como la prioridad que le dan las empresas a los jóvenes para cubrir las vacantes, entre otras cosas porque se entiende que invertir en su formación es más rentable para la compañía (tienen por delante una vida laboral más larga) y además es más fácil que acepten los bajos salarios de recontratación que se ofrecen. Primero, porque tienen menos responsabilidades familiares pero, además, porque lo normal es que cuenten con menos protección por desempleo que los mayores, que cuando caen en paro, con largas carreras laborales a sus espaldas, suelen acceder a prestaciones contributivas de más importe y más duración, lo que les desincentiva a reincorporarse al mercado laboral a cualquier precio.

Y ahí empieza el círculo vicioso, porque cuanto más tiempo pasen en desempleo, más dificultades tendrán para volver al mercado laboral. «Esta difícil salida del paro hace que muchos de estos parados desistan de buscar empleo activamente y se conviertan en inactivos desanimados», argumenta el estudio de Fedea, que destaca que por cada 100 parados mayores de 45 años en el 2017 había casi 30 inactivos que deseaban trabajar y estaban disponibles para hacerlo», pero que habían dejado de intentar colocarse porque lo ven imposible. Un efecto desánimo que, frente a lo que podría parecer, no solo afecta a los trabajadores menos formados, por ejemplo los afectados por el crac de la construcción, porque las evidencias muestran que la estancia en el desempleo se alarga a medida que aumenta el nivel educativo.

Sus puntos fuertes

Las barreras son evidentes, pero María Romero, de Analistas Financieros Internacionales, apunta que frente a todos esos factores que juegan en su contra, estos trabajadores cuentan con otras habilidades de las que no disponen los jóvenes, por muy bien formados que estén, como «las habilidades comunicativas, una mayor capacidad de abstracción para fijar estrategias y un mayor grado de compromiso con la empresa y el trabajo». Elementos inmateriales que, dice, pueden ser claves para desempeñar bien un empleo y que no se adquieren con títulos.

Pero, y en esto coinciden ambos expertos, la clave para entender el enquistamiento del paro de larga duración en los mayores de 45 es la ineficacia de las políticas activas de empleo desarrolladas hasta ahora. «Estamos en la cola en el diseño de medidas para devolver a estas personas al mercado laboral, por mala gestión y por falta de recursos y de modernización de los procedimientos en los servicios públicos de empleo», argumenta Jansen, que cree que el resultado de que las autoridades no hayan hecho el esfuerzo para adecuar el sistema a esta nueva situación del mercado laboral durante la crisis «es que los parados de más de 50 años se enfrentan al riesgo real de perder conexión con el mercado laboral o tener solo contratos esporádicos».

Para evitarlo, lo primero sería que los servicios de empleo no apliquen a los mayores de 45 años los mismos procedimientos que utilizan para intentar recolocar a un parado joven. En esa línea, María Romero recuerda que «existen herramientas que permiten clasificar a los parados en función de sus probabilidades de encontrar empleo y que permiten individualizar los itinerarios de recolocación», aunque ninguna autonomía se ha decidido a implantarlos en sus servicios de empleo, como recuerda Jansen.

Este apunta, además, en la línea de la colaboración de las oficinas públicas de empleo con agencias de colocación privadas, a las que se pueden fijar objetivos y que mejorarían las tasas de recolocación, pues tienen más contacto con el tejido empresarial y más probabilidad de éxito. Sin embargo Jansen cree que esa vía, que en Galicia se probó hace dos años, no se explora por «tabúes políticos». El argumento es claro: es necesario garantizar nuevas oportunidades laborales a estos parados, porque es la única vía de que vuelvan al empleo.

«Hay una transmisión intergeneracional del fracaso»

G. Lemos

Que haya casi un millón de personas mayores de 45 años que llevan al menos un año buscando, sin éxito, un empleo, no es solo un signo de que algo no acabar de carburar en la economía española. Es también un problema social, por las implicaciones que puede tener el enquistamiento del paro de larga duración en este colectivo.

Los primeros golpes, explica el sociólogo Antonio Izquierdo, catedrático en la Universidade da Coruña, se producen en la autoestima y pueden derivar en situaciones muy diversas, desde «la dejadez en el aseo y en el interés por conservarse sano, malos hábitos con la comida y la bebida o incluso enfermedades mentales». Claro que la situación no afecta solo al parado, sino que los efectos los sufre toda la familia, sobre todo los hijos: Hay, explica el experto, « una transmisión intergeneracional de la frustración y del fracaso», que puede derivar también en una «desestructuración de las familias» y en la pérdida de lazos con el resto de la comunidad, ya que la vergüenza que produce el desempleo, aunque no sea buscado, puede provocar el abandono de las relaciones sociales con amigos y vecinos.

Seguir leyendo

La incertidumbre política ralentiza la reforma de los subsidios por desempleo

G. L.

La propuesta del Gobierno, rechazada por los sindicatos y la mayoría de las comunidades, suponía un recorte de la cobertura para los parados de más edad

Es la otra cara de la moneda, la más amarga. La de aquellos que no solo han perdido su empleo y no encuentran otro por más que buscan, sino que llevan tanto en desempleo que ya se han quedado sin ingresos. Y no son pocos. Según los últimos datos, referidos al mes de marzo, casi 1,6 de los más de 3,4 millones de desempleados registrados en el Servicio Público de Empleo Estatal ya no tienen prestación o subsidio al que agarrarse para subsistir. Un desamparo que afecta a 95.000 gallegos en esa misma situación (de los 185.000 parados que había en ese mes en la comunidad).

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
9 votos
Comentarios

Paro de larga duración, la pesadilla de 45.000 gallegos