Hamburguesas y barras de labios para predecir el futuro de la economía

Además de datos como la prima de riesgo o el PIB, los analistas empiezan a poner el ojo en otros que guardan detrás una gran cantidad de información


Redacción / La Voz

Además del PIB, la inflación y los otros índices que acostumbran a salir en las páginas salmón, existen toda una serie de indicadores económicos alejados de los circuitos más serios. Hamburguesas, rascacielos o las barras de labios tienen mucho que decir sobre los vaivenes de la economía. Y aunque parezcan mucho menos solemnes, los números que se encuentran detrás de estos objetos mundanos han servido a los más sesudos analistas para bucear en el complejo mundo de las finanzas.

Entre estas señales poco convencionales, una de las más conocidas tiene a una hamburguesa como gurú. Desde el año 1986, la prestigiosa revista The Economist publica el índice Big Mac. Este indicador recoge como base de estudio el precio de una hamburguesa consumida en los establecimientos McDonald’s de 120 países. Con el precio de una simple hamburguesa se puede analizar en qué lugares el coste de la vida es mayor y en cuáles menor. «El enfoque teórico del índice Big Mac se deriva de la teoría de la paridad del poder adquisitivo (PPA) que establece que productos iguales, situados en diferentes países, deben tener el mismo precio. La hamburguesa Big Mac es una cesta de bienes representativos, ya que mantiene unas características similares a nivel internacional», explica Rafael Pampillón, profesor del IE Business School. Si un español se va de viaje a una ciudad en la que un Big Mac cuesta más que en la suya de origen, se puede intuir que la vida es más costosa en el lugar de vacaciones que en casa. «Pero, además de comparar los niveles de precios, quizá su función más importante es la de conocer si los tipos de cambio de las monedas están bien valorados con respecto al dólar», sentencia Pampillón. Pero no solo de hamburguesas se nutre el mercado. En la misma línea que el Big Mac se crearon el índice de la Barra Mars y el del Tall Latte. El primero, establecido por el Financial Times, estudia la evolución del precio de la popular barra de chocolate Mars para analizar el grado de estabilidad de la libra, mientras que el del Tall Latte, ideado por The Economist en el 2004, analiza el coste de una misma taza de café de Starbucks en los países donde esta cadena tiene establecimientos.

Además de observar alimentos, los analistas cuentan con otros indicadores más alejados de la despensa. El Skyscraper Index, elaborado por Barclays Bank y encargado de pronosticar en alguna ocasión las grandes recesiones económicas y los desplomes bursátiles, muestra una correlación entre la construcción del rascacielos más alto del mundo y una crisis financiera inminente. Y, para los más reacios, cuenta con más de una coincidencia en su historia. La Larga Depresión que asoló EE.UU. y Europa entre 1873 y 1878 coincidió con la construcción del primer rascacielos del mundo. El primer susto que dio la Bolsa de Nueva York en 1901 vino de la mano de la construcción del Park Row y en julio del 2007, el Burj Dubai, actualmente el edificio más alto del mundo, traía consigo la época de vacas flacas que hemos padecido en los últimos años.

El expresidente de Estée Lauder, Leonard Lauder, también cree que las barras de labios pueden predecir la economía. Tras los atentados del 11-S, el jefe de esta marca de cosmética comprobó cómo se incrementaban las ventas de pintalabios de color rojo dentro de su compañía, un episodio que también se había registrado durante la Gran Depresión. Mientras que en el 2013, un estudio coordinado por varias universidades americanas demostraba que la venta de cosméticos crecía durante los momentos en los que tocaba apretarse el cinturón. Muchas mujeres optaban por ellos como inversión para atraer a una pareja mejor situada económicamente.

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