Estados Unidos ofrece jugosas ayudas para combatir la despoblación del rural

Decenas de pueblos ofrecen tierras, subvenciones a fondo perdido y matrículas gratis para atraer vecinos y frenar una sangría que no ha parado de agudizarse en los últimos cien años

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Nueva York / La Voz

Galicia conoce como pocos territorios en Europa el problema, pero no es exclusivo de sus tierras. La despoblación del rural también se ha convertido en un quebradero de cabeza para la primera potencia mundial. Las cifras del último siglo así lo reflejan. En 1910, un 54 % de los estadounidenses vivían en núcleos rurales; hoy ya solo lo hacen un 19 %. «¿Qué hacer contra esta sangría?», se lee en cada vez más medios del hemisferio norte.

Las partes menos pobladas del país llevan meses trabajando para detener la ola de despoblación a través de diferentes programas de incentivos, unas prácticas que ya se han puesto en marcha en estados como Nebraska, Minnesota o Connecticut, donde pequeños núcleos rurales tratan de atraer nuevos vecinos. Lo hacen a través de ayudas para matrículas escolares o incluso ofreciendo tierras para convencerlos de que mudarse a sus pueblos podría suponer un impulso económico para sus familias.

«La gente se emociona cuando escuchan la palabra gratis», reconoce Dawn Skibinski, directora ejecutiva de Sherman County Economic Development. Ella fue una de las artífices de la puesta en marcha de este tipo de incentivos en Loup City, una ciudad de Nebraska cuya población ha caído en picado desde la Segunda Guerra Mundial, llegando apenas a los mil habitantes. Así, el condado regala tierras que tiene en propiedad con la condición de construir casas en un año. Una metodología que parece que está surtiendo efecto porque actualmente solo les queda una parcela sin coste alguno. Este mismo modelo conocido como free land (tierra gratis) ha sido ejecutado también en Camden (Maine), una preciosa ciudad de Nueva Inglaterra cuyo lema encaja a la perfección con su atractivo natural: «Allí donde las montañas se encuentran con el mar».

Al incentivo del free land le han seguido otros dos. Por un lado está el conocido como free money (dinero gratis), a través del cual el ayuntamiento regala dinero al interesado. Por ejemplo, en Harmony (Minnesota) otorgan subvenciones de hasta 12.000 dólares a cualquiera que construya un nuevo hogar en la ciudad. «Nos dimos cuenta de que regalar dinero era mejor que regalar tierras porque el efectivo se devuelve a la comunidad, en forma de adquisiciones como materiales de construcción para la propia obra de la casa que se vaya a construir», explicó Chris Giesen, coordinador de la Autoridad de Desarrollo Económico. New Haven, en Connecticut, es otro claro ejemplo del free money. Más conocido por ser el emplazamiento de la famosa Universidad de Yale, el pueblo está siendo golpeado económicamente. La ciudad ofrece hasta 10.000 dólares para iniciar el proyecto de una nueva casa, eso sí, fuera de los muros de hiedra de la prestigiosa universidad.

Si ninguno de los dos modelos de incentivos atrae al estadounidense, todavía existe una tercera posibilidad, conocida como free education (educación gratis) y aplicada por ejemplo en lugares como Niagara Falls, en el estado de Nueva York. En este pueblo a orillas de las icónicas cataratas, las autoridades han ideado un plan para no dejar escapar a los residentes más jóvenes. ¿Cómo? Reembolsándoles sus matrículas universitarias y desahogando así a muchos estudiantes asfixiados por los préstamos económicos que han tenido que contratar para poder estudiar una carrera.

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