Maquinaria de Monforte para cuatro continentes

Antes del 2009, Ramiro Vila vendía en España el 80 % de su producción, pero ahora esa es la cifra que exporta; este año recuperará la facturación previa a la crisis


Monforte / La Voz

La crisis económica le salió cara a la empresa Ramiro Vila, que fabrica desde 1988 en Monforte maquinaria para el corte y mecanizado de perfiles de aluminio y hierro. Redujo drásticamente su facturación, y consecuentemente también su plantilla, y obligó a los responsables de la empresa a reinventarse. No en lo que fabrican, sino en su organización interna y en la comercialización de sus productos. Nueve años después de aquello, todavía no han recuperado los niveles de facturación de sus mejores tiempos, pero probablemente lo hayan conseguido cuando toque cerrar el balance de este ejercicio.

El mercado en el que vende esta empresa radicada en el polígono industrial de O Reboredo es básicamente el de la construcción y la carpintería metálica, pero también el de la automoción, la aeronáutica y las energías renovables. «A nosotros nos arrastró la crisis de la construcción -explica Carlos Vila, gerente de la empresa-, pero también la general del país, porque en aquel momento el 80 % de nuestras ventas las hacíamos en España».

Sus mejores datos de facturación fueron los del 2008, pero al año siguiente llegó la caída. Les llevó cuatro años volver a crecer, pero desde el 2013 la evolución de la empresa es positiva. Si en el 2012 facturaron poco más de un millón de euros, en el 2015 ya habían subido a 2,4. El empleo se ha recuperado a un ritmo similar. Antes de la crisis tenían 42 personas trabajando en la fábrica, pero tras la caída la plantilla cayó por debajo de los veinte. En estos momentos ya son 36. Por el camino, avanzaron en la automatización de sus procesos productivos, así que para recuperar el nivel de actividad previo a la crisis no precisan la misma plantilla.

El camino hacia la recuperación pasó por vender más fuera de España, y en cuantos más países mejor, para así no ser vulnerables a posibles caídas coyunturales de mercados locales. Claro que eso es más fácil idearlo que conseguirlo. «Si vendíamos básicamente en el mercado nacional -reconoce Carlos Vila- era porque tampoco teníamos capacidad productiva para salir fuera». Salieron a buscar clientes fuera, pero también invirtieron en investigación y desarrollo de nuevos productos y mejoraron su organización interna para adaptarse a las diferentes normativas de cada uno de los nuevos mercados en los que iban entrando.

El proceso les llevó cerca de cuatro años, pero al final lo lograron. En estos momentos han invertido los porcentajes de antes de la crisis. Ahora venden en España el 20 % de su producción. El 80 % restante va sobre todo a Estados Unidos y a diferentes países de la Unión Europea, básicamente todo el Reino Unido y Alemania. Pero en conjunto venden en aproximadamente cuarenta países de Europa, América, Asia y África. Y ya no dependen tanto de la construcción. En España sigue siendo ese su principal mercado, pero fuera lo es la industria.

Las perspectivas a medio plazo son buenas. Carlos Vila asegura que el objetivo inmediato es seguir creciendo: «Hay demanda, así que si fuésemos capaces de producir más, también venderíamos más».

Ramilo Vila emplea a 36 personas en el polígono industrial de Monforte. | c.c.

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