La mutación constante de la FP

La Formación Profesional supo reinventarse hace unos años y convertirse en una herramienta útil; ante la cuarta revolución industrial, seguirá demostrando su capacidad de adaptación

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Redacción / La Voz

La crisis dio a la Formación Profesional una ocasión para reinventarse. Y la vieja FP, cansada de ser el patito feo de la educación, aprovechó la oportunidad que se le brindaba. Los temarios se actualizaron, se inyectaron fondos y, de repente, todo cambió. Los ciclos formativos dejaron de ser un plan B para convertirse en un itinerario apetecible tanto para quienes empiezan su camino académico, como para titulados universitarios que buscan en la FP y en las prácticas que esta ofrece, una puerta de entrada a un mercado laboral francamente hostil. Pero ahora, a las puertas de que la cuarta revolución industrial lo ponga todo patas arriba, toca reevaluar la situación. ¿Es la Formación Profesional una herramienta adecuada para armarnos ante los retos que se nos avecinan?

Lanzamos la pregunta a los participantes en el foro FP Innova que esta misma semana se ha celebrado en Santiago de Compostela. Se trata de un punto de encuentro para dar visibilidad «á investigación e á innovación que os centros de formación profesional de Galicia están a desenvolver en colaboración con empresas e institucións», según explican desde la Consellería de Educación. Para ello, se han elegido treinta proyectos que comparten una característica: exploran nuevas herramientas, nuevas posibilidades de negocio, nuevas alternativas en prácticamente todos los campos formativos que ofrece la FP.

desde el centro

El departamento de electricidad del IES Pedra Auga estuvo presente en ese foro con una propuesta de vivienda domótica. Los docentes de este instituto, como muchos otros profesores repartidos por todo el país, están haciendo un gran esfuerzo para preparar a sus alumnos para lo que se avecina. «A los estudiantes ya se lo decimos en cuanto entran en el aula: no falta mucho para que puestos de trabajo no cualificado que hoy en día existen, acaben desapareciendo. Por eso hacemos tanto hincapié en que tienen que aumentar su cualificación. A fin de cuentas, las máquinas hay que hacerlas y hay que programarlas. Detrás de la máquina, esperemos, siempre habrá una persona, pero tendrá que ser un profesional preparado, muy preparado».

¿Puede la FP facilitar esa formación? En el departamento de electrónica de Pedra Auga parecen convencidos de que sí. Y no son los únicos. Eugenia Pérez es la subdirectora xeral de FP de la Xunta de Galicia. Ella también está razonablemente segura de que la Formación Profesional se está preparando para hacer frente a las nuevas necesidades del mercado. De hecho, una de las características que destaca de este tipo de formación es su apego a la realidad de las empresas y de las industrias. Para muestra, la FP Dual, rebautizada popularmente como la FP alemana, donde el alumno recibe parte del conocimiento de las empresas en las que se insertará durante buena parte del curso académico.

«Estamos adaptándonos permanentemente ás necesidades das empresas, traballando coas últimas tecnoloxías do mercado. Pero temos que garantir que os alumnos adquiran as competencias que veñen marcadas no título, e outras moitas competencias específicas e transversais», cuenta Eugenia Pérez, quien reivindica la validez de un sistema que ha alumbrado unos ciclos superiores que, en muchos casos, facilitan la escalada de quienes los cursan hacia títulos universitarios. Consciente de que las tecnologías de la información son el gran reto a abordar en un futuro inmediato, Pérez recuerda que son muchos los ciclos relacionados directamente con las TICs, y que «hai moitos outros nos que estas teñen moita presenza».

Son ciclos que funcionan mejor que la media, y eso que los datos de inserción laboral de los estudiantes de FP ronda el 70 %. Pero, cuando hablamos de nuevas tecnologías, del mundo de la información y la programación, la cosa se dispara. «Nestes casos hai unha inserción moi alta», que hace, también, que estos ciclos sean demandados por una cantidad creciente de estudiantes, que en muchas ocasiones se quedan a las puertas del instituto, haciendo cola.

Así lo reconoce David Gores, jefe del departamentos de Informática del instituto Chan do Monte, en Marín. Este centro oferta formación en cinco ciclos de la familia de informática, «y se llenan siempre», explica. Hace unos años, relata Gores, los estudiantes que acababan la formación solían quedarse ya en las empresas en las que realizaban sus prácticas. «Ahora ya no es tanto así, pero de todas formas la mayor parte de la gente que sale encuentra trabajo», razona. ¿Y en el futuro? «A FP leva moitos anos adaptándose á demanda do tecido industrial e laboral así como ás necesidades da sociedade», dice desde CIFP Someso su director, Juan Carlos González. ¿Por qué no iba a seguir haciéndolo?

desde el otro lado

Trasladamos ahora el interrogante. Le formulamos la pregunta a la profesora Susana Ladra, coordinadora del Campus Innova de la Universidade de Coruña. ¿Va a seguir siendo la FP una herramienta útil? Responde sin titubeos. «Por supuesto, los grados de Formación Profesional complementan perfectamente la oferta realizada desde la universidades para formar a los profesionales del futuro», señala esta docente universitaria. A su juicio, «la Formación Profesional y los ciclos de enseñanza superior son una alternativa formativa muy interesante, ya que permiten a los alumnos obtener competencias y desarrollar habilidades para desempeñar cargos profesionales que exigen de conocimientos muy específicos». Es el valor de la práctica, del trabajo llevado sobre el terreno; es el valor diferencial de la FP del que tan orgullosos están quienes forman parte de la Formación Profesional.

Pero parece que, además de praxis, el mundo del futuro reclamará otras cosas. Al menos así lo considera Susana Ladra. «Desde las universidades se ofrece una formación más integral y transversal, y que permiten un desarrollo mayor. Sientan las bases por ejemplo para diseñar los sistemas del futuro que todavía no existen. Si hablamos por ejemplo de desarrollar sistemas complejos basados en técnicas de inteligencia artificial o en el análisis avanzado de los datos masivos que se generan en la actual era de la información, sí es necesaria una base importante de fundamentos matemáticos y de la computación». Un pensamiento matemático profundo sobre el que ir construyendo especializaciones y currículos específicos. Todo, eso sí, con cierta calma. Calculando los pasos en un mundo en el que nada permanece.

«A los alumnos se lo decimos en cuanto entran por la puerta: los puestos no cualificados van a desaparecer»

La práctica es el valor diferencial de este tipo de formación, apegada al mercado laboral

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