Alemania impulsa el conocimiento con los préstamos subsidiados para estudiantes

El popular Bafög permite a todo joven matriculado en una facultad o escuela de FP acceder a un crédito sin intereses cuya cuantía máxima es de 735 euros durante cinco años

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Berlín / La Voz

A los 18 de patitas en la calle. Puede parecer exagerado, pero en la primera potencia europea lo habitual es que los jóvenes se independicen del núcleo familiar mucho antes de estar preparados para iniciar su vida laboral. Algo que es posible gracias al Bafög, abreviatura de Ley Estatal de Promoción Educativa, que consiste en un crédito libre de intereses que desde 1971 las arcas alemanas conceden a todos aquellos que estén inscritos en una facultad, escuela de formación profesional o academia.

Hoy día, la suma máxima es de 735 euros al mes durante un período que se calcula en función del tiempo estimado que duren los estudios, estipulado de forma oficial por el centro académico, siempre y cuando no sean más de cinco años. Aunque ello no significa que uno luego deba al Estado la friolera de 44.100 euros. «La mitad del Bafög está considerado un subsidio y el resto un préstamo», explica el experto Bernhard Börsel, quien subraya que, además, independientemente del crédito concedido, la cifra a reembolsar nunca superará los 10.000 euros.

Uno no paga al concluir la carrera, sino que espera a recibir una carta de la Oficina Federal Administrativa (BVA), que suele llegar cuatro años y medio después de haberse sacado el título. Se abre entonces un abanico de posibilidades, en el que lo más rentable es abonar de una vez el total del préstamo percibido. «Junto a la carta informativa con lo que debe cada uno, se adjunta un plan de amortización de la deuda así como una oferta si la reembolsa antes de lo convenido. En tal caso, los descuentos pueden alcanzar el 28,5 %», detalla Thorsten Rölfes, de BVA.

Si uno prefiere devolverlo a plazos, tendrá hasta 20 años para hacerlo, en situaciones excepcionales incluso 30. Asimismo, los desempleados, aquellos con ingresos por debajo de la media y personas con hijos, gozarán de un período durante el cual se les reducirán o suprimirán por completo los importes que tienen que abonar. Habitualmente el organismo pide cuotas de unos 105 euros mensuales, es decir, 315 por trimestre. Eso sí, quien se retrase está condenado a pagar un interés del 6 % sobre el total del Bafög que recibió.

En opinión de las autoridades, se trata de un sistema transparente y eficaz del que se benefician hoy unas 500.000 personas. Insisten en que, desde que se suprimieron hace unos años los descuentos parciales a los estudiantes mejores y más rápidos, los únicos contenciosos relacionados con la ayuda financiera a la educación se dan entre hijos y progenitores que no se consideran responsables de la manutención de los mismos. «Ocurre más a menudo de lo que parece, sobre todo cuando el padre y la madre están separados», relata el abogado Wilhelm Achelpöhler.

Aportación insuficiente

Sin embargo, desde el punto de vista de las asociaciones de alumnos, el Bafög, que le cuesta al Estado central unos 2.000 millones de euros anuales, resulta insuficiente. Para empezar, porque solo cubre el primer estudio que uno cursa, con lo cual si por alguna razón lo interrumpe o decide cambiar, solo podrá solicitar un crédito regular con sus correspondientes intereses.

Según la Asociación Alemana para Asuntos Educativos (DSW), en el 2017 solo el 17 % de los estudiantes pidieron el Bafög, lo que supone el nivel más bajo desde finales de los 90. Ello se debe a que muchos temen endeudarse, en especial los que provienen de familias con bajos ingresos. «Precisamente el sistema fue pensado para ellos», defiende el secretario general de DSW, Achim auf der Heyde.

Para colmo, el formulario de solicitud es tan complicado que «en el 99 % de los casos está incompleto o mal relleno», asegura el portavoz estudiantil Stefan Grob, que exige a las autoridades una simplificación del proceso y un aumento de la cuantía. Pues, de acuerdo al instituto berlinés de Investigaciones Socioeconómicas, la suma no alcanza para costearse el alquiler de una vivienda y la manutención.

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