¿Y si tu coche pudiese avisarte justo antes de tener un accidente?

La firma viguesa Xesol Innovation fabrica soluciones tecnológicas inteligentes para una conducción más segura y sostenible; acaba de quedar finalista en los premios de la Fundación Línea Directa con un dispositivo capaz de detectar en el conductor síntomas de fatiga

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Redacción / La Voz

Pónganse en la situación: jueves, semana complicada -demasiado trabajo, un par de noches seguidas sin dormir-, una comida copiosa y, por delante, unos 300 kilómetros al volante. Otra, por ejemplo: lunes de madrugada, de camino a casa por una carretera secundaria sin apenas iluminación y riesgo de animales en la calzada. Y una más: miércoles, hora punta, atasco en el centro de la ciudad, peatones sorteando los coches, lluvia, prisas y el móvil sonando sin parar; llamadas, mensajes, dónde estás. Cansancio, falta de atención, estrés y distracciones. No es nuevo que todos estos factores disparan el riesgo de sufrir un accidente de tráfico, pero sí alarmante que siendo conscientes de ello, las cifras de víctimas no desciendan. Todo lo contrario. Durante el 2017 se produjeron 1.067 accidentes mortales en vías interurbanas, dejando un saldo de 1.200 personas muertas; un 3 % más que el año anterior, tanto en número de siniestros como en el de víctimas.

¿Y si la solución estuviese en la máquina? ¿Y si el coche pudiese alertar al conductor para que este frenase, abriese los ojos, para que pudiese corregir a tiempo la maniobra? En ello se encuentra la startup gallega Xesol Innovation, tecnológica de desarrollo de software más que dispuesta a tener mucho que ver en la conducción del futuro. De momento, ya ha desarrollado un potente sistema de asistencia avanzada y acaba de quedar finalista del Premio Emprendedores y Seguridad Vial de la Fundación Vía Directa con una de sus soluciones inteligentes, un detector de fatiga.

Xesol nació hace seis años, cuando José Nogueira -hoy su director ejecutivo- se dio cuenta de lo revelador que resultaría obtener datos de los vehículos en tiempo real. ¿Para qué? Para mejorar la conducción, pero también el mantenimiento del automóvil, y, sobre todo, para aumentar la seguridad vial y reducir los niveles de contaminación. El primer equipo, integrado por seis personas, buscó un ecosistema óptimo para realizar las primeras pruebas y, así, acabó instalándose en el Parque Tecnolóxico de Ourense. Después, abrió su sede central en centro de Vigo, «ciudad automovilística gallega por excelencia», y luego saltó a Madrid. Comenzaba la expansión.

Hoy, su plantilla está integrada por unos 40 empleados -dos tercios de ellos, gallegos-, cuenta con filiales en Hannover y en California, epicentro de la conducción autónoma, y estudia su implantación en China, donde ya está presente a través de una consultora. Parece que la cosa no les va mal. Tienen las ideas claras: en el futuro, el transporte será inteligente. «Por supuesto, su implementación no tendrá lugar de hoy para mañana, pero sí habrá un día en el que todos los vehículos serán autónomos, pues la coexistencia con el vehículo tradicional será esencialmente imposible porque las infraestructuras estarán acondicionadas únicamente para este tipo de conducción», mantienen. ¿Será capaz un ordenador de responder ante imprevistos? (El mes pasado un coche sin conductor atropelló mortalmente a una mujer en Arizona que cruzaba la calle por un sitio inesperado). «Hay que trabajar mucho todavía, aumentar el modelo dinámico de decisión, de generación de distintas respuestas, para minimizar este tipo de sucesos», consideran.

En plena fase de comercialización y con clientes ya en cartera, Xesol prepara la revolución del coche autónomo a base de herramientas orientadas a mejorar la experiencia al volante y a salvaguardar la vida del conductor. Desde Vigo, nos hablan de tres de sus soluciones más prometedoras: Xesol Drive, Xentinel y Xesol SLAM. La primera -de momento, orientada solo a fabricantes-, es un kit de software, cámaras y sensores que detecta, identifica, monitoriza y predice las trayectorias de los diferentes elementos de la carretera. «Localiza peatones, ciclistas, coches; alerta de desviaciones en el carril, de colisiones (tanto frontales como traseras), reconoce las señales y los semáforos, y advierte de salidas involuntarias de vía y carril». «Actualmente, trabajamos en una variante destinada a la industria 4.0 para ayudar a conductores de vehículos industriales en entornos laborales», avanzan.

De su detector de fatiga, Xentitel, destacan cómo es capaz de hacer saltar las alarmas: «Controla el comportamiento del conductor, sus bostezos, sus parpadeos, incluso si lleva gafas de sol, y ‘aprende’ sus patrones». Su tercera herramienta, en período de pruebas, genera mapas en tiempo real y avisa sobre el estado de las carreteras. Para que nada nos pille desprevenidos.

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