Cultura, el sector de los 30.000 empleos que quiere ser industria

Sus números pesan tanto como los de la pesca, pero la precariedad laboral o la falta de inversión les lastra; son negocio y podrían ir a más, pero reclaman un proyecto de futuro


Redacción / La Voz

La cultura es uno de los sectores económicos con más ramificaciones: la forman el cine, la música, el teatro, los artistas, pero también las bibliotecas, museos, productoras y todo su personal. Un sector tratado como algo pequeño cuando en realidad sus números dicen todo lo contrario. Sí, la cultura es negocio y, por supuesto, economía.

Según la EPA, en el segundo trimestre de 2017 había 30.500 personas trabajando en la industria cultural gallega, algo que incluye todo tipo de ocupaciones. Son 3.100 más que en el mismo trimestre del 2016, pero sus altibajos en la última década han sido constantes e incluso dramáticos durante la crisis. En el 2009 había 33.900 personas dedicándose a la cultura. Dos años después habían caído a poco más de 24.000. Por no hablar del 2012: la peor cifra, 21.300. «Somos o 2 % do PIB e o 3 % do emprego», señala Marcos Lorenzo. Cifras llamativas y poco consideradas teniendo en cuenta que la pesca es el 2,1 % del PIB (el 2,9 % del empleo). Lorenzo, economista y consultor, es también coordinador del Curso de Experto en Xestión Cultural da USC. A punto de arrancar su cuarta edición, considera «sintomático que non houbera durante moito tempo formación regrada deste tipo en Galicia».

Las características del empleo cultural también son particulares. «Predominan os autónomos, máis que no conxunto da economía. As facturacións son moi pequenas e o prezo por hora de traballo é baixo. É unha loita por sobrevivir», explica Lorenzo.

Según el Consello da Cultura Galega, ese 2 % del PIB son 1.103 millones de euros. «O 80 % son traballadores por conta allea e o resto son autónomos». Así lo reflejan en el reciente informe Diagnose da Cultura Galega. Datos para unha Estratexia Cultural no século XXI, un documento que les encargó la propia Xunta. Según ese mismo trabajo, las empresas culturales en Galicia llegaban en el 2016 a las 6.151, con un crecimiento constante desde el 2014, cuando eran 5.747, el peor dato de los últimos siete años. Eso sí, estamos, según Marcos Lorenzo, ante un «océano de microempresas». Los datos lo confirman: en el 2015 había 6.016. De ellas, unas 1.900 tenían entre 1 y 2 asalariados. Pero es que 3.977 no tenían ni un solo empleado. Es decir, el 58,2 %. Según el Consello da Cultura Galega, en el 2015 «un 99,5 % eran pemes con menos de 50 traballadores».

Como ejemplo, Alvarellos Editora. Fundada en 1977, es una de las editoriales más antiguas de Galicia. «Como núcleo somos dúas persoas. Despois temos os que chamamos satélites, autónomos ou contratados puntuais que poden ser de 2 a 4 dependendo da época e o volume de traballo», explica Henrique Alvarellos, director de la empresa, escritor y vicepresidente de la Asociación Galega de Editoras. Además de reimpresiones y segundas ediciones, desde Alvarellos lanzan al mercado entre 10 y 12 títulos al año. «Somos unha editora que aposta por obras alternativas para públicos concretos. Editamos en galego e tamén en castelán, mesmo algúns títulos bilingües, co inglés como lingua foránea. A clave está en que o que un edita en galego poida comercializalo fóra, noutros idiomas, é dicir, a internacionalización da nosa cultura». Henrique considera que Galicia es una potencia a nivel creativo, pero «a nivel empresarial vivimos na resistencia. Temos cifras moi similares a outros sectores produtivos como a fabricación de automóbiles e compoñentes, que están no 2,3 % do PIB e que representan o 1,7 % do emprego. No caso da edición, o panorama está moi afastado do que as cifras reflicten. O informe O libro e a edición en Galicia publicado polo Consello da Cultura Galega revela este dato: ‘O número de libros publicados en galego sufriu unha caída dun 43,8 % no período 2008-2015, cunha perda de máis de 1.000 títulos. A esta situación debemos engadir un recorte de ata o 80 % dende o 2008 nos orzamentos destinados á dotación de bibliotecas públicas en Galicia’», especifica desde el sector editorial.

Y es que, ¿cuánto gasta Galicia en su cultura? Marcos Lorenzo apunta a que el gasto desde la Administración se redujo drásticamente desde el comienzo de la crisis. «Entre o 2008 e o 2014 a caída foi dun 62,9 %. Os concellos tamén contraeron as súas partidas. Pero foi menos brusco. E non hai que esquecer que desapareceron as caixas e moitas fundacións. Por non falar do que se perdeu en patrocinio privado, que é incalculable».

¿MOTOR DE CAMBIO?

Según el Consello da Cultura Galega, la proporción del gasto en cultura sobre el presupuesto total de la Xunta es de un 0,65 %.

¿Cuál sería entonces la cifra adecuada? El doctor en Economía Aplicada y profesor de la Universidad de Valencia, Pau Rausell-Köster, considera que los gobiernos autonómicos deberían dedicar un 2 % de su presupuesto a la cultura. Este académico ha centrado gran parte de su trayectoria a argumentar que una mayor apuesta e inversión en cultura se traduce en un mayor desarrollo económico de un país a o región. «No hablamos solo de empleo: mejora la productividad, incrementa la atracción de inmigrantes cualificados, mejora la competitividad regional, la calidad de los puestos de trabajo, tiene efectos sobre la autoestima y el sentido de la identidad y pertenencia. No es prioritario para los gobiernos por un desconocimiento de los efectos reales, añadido a la dificultad de transmitir a la población que se trata de una seria transformación socioeconómica». Rausell-Köster ha defendido incluso en los últimos años que la inversión en cultura era uno de los mejores motores de cambio ante la crisis.

Marcos Lorenzo ve a día de hoy con cierto optimismo que la Xunta tenga en marcha una nueva estrategia cultural. En su presentación, el Consello da Cultura Galega advertía a la Administración de que los recortes habían sido «demasiado agresivos» y que, aunque se está notando la recuperación, aún es «insuficiente». Una de las propuestas que hacen: subir ese gasto consolidado del 0,65 % hasta el 1 % en el 2021, pero con el objetivo de llegar al 1,5 % en diez años. Un informe en el que se reclama, entre otros aspectos, una mayor profesionalización del sector y el fomento de la colaboración. En definitiva, una mejor planificación y una auténtica estrategia para la cultura. Los resultados se notarán en el futuro.

«Ahora queremos crecer a nivel internacional»

Gladys Vázquez

El director de O Marisquiño trabaja un proyecto en Emiratos Árabes

A punto de presentar una edición con «importantes novedades», O Marisquiño cumple 18 años en plena forma. «Alguna actividad nos podrá en el punto de mira oriental», dice Carlos Domínguez. Lo explica consciente de que O Marisquiño es una cita señalada para gallegos y foráneos. En las últimas tres ediciones han superado los 100.000 visitantes. En el 2017 pasaron de 150.000. Vigo convierte 200.000 metros cuadrados en el escenario del evento de cultura urbana y deporte más grande de España. «Queremos consolidarnos a nivel internacional». Y es que O Marisquiño es deporte, pero también música y arte. Eso sí, dentro de nuestras fronteras tienen que remarcar que lo suyo es la cultura: skate, bicis y motos, pero también grafiti, break dance y música con 30 artistas y DJs en directo.

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«Llenamos las plazas hoteleras de todo O Salnés»

Gladys Vázquez

Es «una experiencia colectiva». El festival «de las familias», «más diurno que nocturno» e «isleño». A Antonio Caneda no le llegan las palabras para definir el Atlantic Fest. Ya calientan motores para su tercera edición. «Vamos a ampliar el recinto para que esas 5.000 personas estén más cómodas. Las tascas se nos quedan pequeñas, así que pasaremos los conciertos a las plazas y en el auditorio habrá dos pases».

Mientras el público estará disfrutando en julio en A Illa de La Casa Azul o de Kaiser Chiefs, la maquinaria de Antonio y los suyos seguirá en marcha. «No sabemos si está valorado el negocio que generan estos eventos. Lo que sabemos es que generan mucho negocio. Hay mucha logística en la que intervienen muchas empresas, hay que tocar muchos sectores. El 90 % de nuestros proveedores son ocales y gallegos. Generamos empleo: 122 puestos directos y 250 en restaurantes, hoteles, agencias o imprentas», explica Antonio. Otro de los objetivos, conseguido, es que el festival se mimetice con A Illa de Arousa. «Nos acogen con los brazos abiertos. En el Atlantic hay zona gastro, con actividades para los niños, pero ¡qué mejor zona gastro que toda la comarca!». Y es que lo que arrastra un festival a toda su área es difícil de calcular. «El público que viene es mayor de 25 años, de un nivel cultural medio-alto, no les importa gastar, pero exigen servicios. Comen en restaurantes y, aunque hay cámping gratis, se alojan en hoteles o casas. Las plazas de A Illa no llegan, así que ocupan las de todo O Salnés. Solo Lory Meyers vino el año pasado con 36 personas y te piden habitaciones individuales».

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«Corremos un gran riesgo con O Son do Camiño»

Gladys Vázquez

Galicia es una de la comunidades que más ha crecido en el mundo de los conciertos. Dejando a un lado la música clásica, fueron 3.599 en el 2016. Reunían a más de 1 millón de fieles con una recaudación por encima de 11,1 millones de euros. Son casi 2,3 millones más que el año anterior.

Ahora, todas las miradas están sobre O Son do Camiño, un festival promovido por una UTE en la que está la empresa de Iván Méndez, creador del Resurrection Fest. Su cartel, con Jamiroquai o Lenny Kravitz, les pone en los titulares. También la polémica: los 3 millones que aportan las arcas públicas. Muchas de las críticas llegan del resto de festivales. «Ha habido acusaciones falsas. Recibimos una aportación en calidad de patrocinio de la Axencia Galega de Turismo para montar un evento que destaca por su calidad. Corremos grandes riesgos con este festival», aclara Méndez. O Son do Camiño está considerado como un evento «preXacobeo». «Aún no podemos dar cifras de empleo. Seguimos contratando». No maneja números de impacto, pero cree que pasará de los 10 millones. Buscan ser un dinamizador. «El impacto será transversal. Queremos que el festival arroje luz sobre la cultura gallega». Sobre el precio de los abonos (los primeros costaban 39 euros) cree que «se ajustan a la realidad del mercado. Queremos que todos los ciudadanos se lo puedan permitir». Además de música, este festival ofrece acampada y gastronomía para 25.000 personas. Iván Méndez arranca este proyecto con una gran base, la que le aporta el Resu. Tras casi 12 años, el evento de metal y rock sigue destrozando récords. En el 2017, se dieron cita en Viveiro 86.000 fieles, dejando en la zona 11 millones de euros. «Nuestra ilusión es siempre traer a los artistas que admiramos», apunta sobre un cartel en el que este año figuran Kiss o Scorpions. «El Resu sin Viveiro sería imposible, pero montar un festival de estas dimensiones en una pequeña localidad es costoso. En el evento trabajamos más de 1.500 personas entre puestos de trabajo directos e indirectos». Lo dice inmerso en estos dos eventos, en el Festival Tsunami Xixón y en más de 30 giras por toda España.

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«¿Arte caro? Tenemos obras de 90 euros hasta 18.000»

Gladys Vázquez

Lucía y María sonríen pasado un año de la inauguración de su galería en la compostelana Rúa do Vilar. Esta periodista con alma de artista y esta experta en Derecho Empresarial saben que dieron un salto mortal. «Podemos decir ya que nos reafirmamos en que el público responde de forma positiva a las ofertas de tipo cultural. Nosotras lo notamos, en público y en ventas». Ubicadas en un local con solera en el mundo del arte, la antigua Espacio48, y con nombre de cuento de Granell, planifican su programación a dos años vista, con exposiciones que cambian cada cinco semanas. La realidad que viven ha arrasado las previsiones de su estudio de mercado. «Somos las primeras sorprendidas. Nos lo planteamos como un negocio a medio/largo plazo, pero nuestras ventas ya superan nuestras expectativas». En esta galería de arte contemporáneo hay obras desde 90 euros a 18.000, así que María y Lucía argumentan con facilidad «que el arte no es caro». «Las galerías se adaptan a la realidad socioeconómica. El pago a plazos es clave». También la colaboración dentro del sector. «Se multiplican los resultados. Hemos participado en la iniciativa PASEARTE. Todas las galerías de Santiago intervinimos en un centenar de escaparates. El impacto ha sido muy positivo», aseguran ambas socias, de 36 años.

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«Vendemos tantos libros como coches saen de Vigo»

Gladys Vázquez

Kalandraka cumple veinte años como primera editorial gallega en facturación

La edición lucha por su hueco en un ámbito en el que Madrid y Cataluña copan entre el 60 y el 70 % del mercado. Galicia llegó al 6 % antes de la crisis. Ahora está en el 2 %. Unos datos que dicen además que el sector ya no es tan dependiente del libro de texto. En este contexto, Kalandraka cumple 20 años. Lo hace como la primera editorial gallega en facturación (2,8 millones en el 2016). «Vendemos 400.000 exemplares ao ano: tantos coma coches saen da factoría de Vigo», dice Xosé Ballesteros. En el 2018 publicarán 50 novedades que pelearán con las 86.000 del mercado nacional. Lo hacen con una alta calidad literaria y plástica. Su «locomotora», el libro en castellano, pero también son plurilingües e internacionales. «Verificamos que era posible vender libros galegos en calquera parte do mundo». Lo hacen dirigiéndose a los jóvenes, «un subsector que medrou nos últimos anos en España, malia o descenso da natalidade». Xosé calcula que han trabajado con más de 400 autores y sus libros toman forma física en imprentas próximas. Tienen filiales en Cataluña, Portugal e Italia, y delegaciones en Madrid y País Vasco. Editan en gallego y castellano, pero también en catalán, o portugués. Un milagro en el reino de Planeta y Penguin Random House. «Tentamos ser eficientes na distribución, na promoción e ter un plan editorial coherente». El grupo lo forman 28 personas, «cun bo número de colaboradores», y están presentes en las ferias del sector en Bolonia o México, algo que «é capital». Ballesteros es además el presidente de la Asociación Galega de Editoras. «Somos un dos grandes subsectores económicos e estamos ‘a velas vir’. Somos, segundo a Lei do Libro de 2007, un sector estratéxico e prioritario pola nosa ‘importancia cultural, social e económica’, pero a Administración non achega os recursos necesarios. O mercado en galego é cada vez máis pequeno e hai precariedade laboral».

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«Nesa época abríronse incluso hoteis: o cambio foi innegable»

Gladys Vázquez

11 de enero de 1999. Una localidad contenía la respiración. Esa noche apenas había circulación en Laxe. Estaba a punto de estrenarse la serie que les retrataba: Mareas Vivas. Salía así a la luz el proyecto que Voz Audiovisual empezaba a grabar en la Costa da Morte desde el verano anterior. Portozás se convertía en la localidad más pintoresca de Galicia. Un antes y un después en la producción de ficción gallega.

 

Antón Carracedo tomaba el bastón de mando de Laxe con la serie ya en emisión. «Non podo ter mellor recordo. Nós xa eramos un polo de atracción de turismo, pero o cambio e o beneficio foi innegable». Y es que además de retratar la vida de Currás o de Andrés, Mareas Vivas hizo protagonista de la trama al paisaje de todo el área. «Toda a zona notou o cambio. Chegou moita xente mesmo de Galicia que non nos tiña presentes. Notouse moito na hostalería. Tamén nos hoteis. Foron varios os que abriron nesa época», recuerda Carracedo, que se enfrentó a la necesidad de servicios. «Manter aínda hoxe o turismo de calidade precisa de investimentos e iso si que non foi tan sinxelo».

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Cultura, el sector de los 30.000 empleos que quiere ser industria