Las colmenas de consumidores se extienden por toda Galicia

Se trata de comunidades que buscan productos de comercio local; su filosofía apuesta por un nuevo modelo de consumo, en el que se prima la calidad, la proximidad con el productor y se prescinde de intermediarios

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Pontevedra / La Voz

Martes por la tarde. El coworking Espazo Arroelo, en pleno centro de Pontevedra, es un trasiego de personas. Algunas llegan con las manos vacías y otras con carritos de la compra. Y todas salen con bolsas o, incluso, cajas con fruta, verduras, carne, pan o infusiones.

 En pleno auge de las propuestas en pro de la sostenibilidad, tres jóvenes pontevedreses dieron el paso de emular lo que ya se hacía en otros puntos de España y de Europa, crear la colmena Leiras do Lérez. Se trata de una nueva forma de acercar productos locales directamente a los consumidores, sin intermediarios, que ya está teniendo su reflejo en otros puntos de Galicia.

Su funcionamiento es muy sencillo. Entre semana, Macarena Gándara, María Bariego y Eduardo Seisdedos seleccionan una serie de productos que ofertan a través de su portal de Internet, de tal modo que la compra se realiza online y se recoge todos los martes por la tarde. «Todos los productos se caracterizan por la cercanía, están en un radio de menos de 250 kilómetros. Tratamos de disponer de un catálogo variado, que cualquiera pueda realizar una compra completa. Algunos de nuestros productores pueden tener certificación ecológica, otros no, pero son proyectos pequeños que apuestan por ofrecer una serie de características propias que los diferencian», explica Eduardo.

En el portal de Internet se ofrece una amplia y profunda descripción de cada uno de los colaboradores de la colmena pontevedresa, desde el año en que se constituyó hasta el número de empleados, así como los diferentes productos que cultivan o elaboran, al igual que se detallan los ingredientes que componen los productos manufacturados.

Pero ¿cómo se gesta un proyecto así? Hablando y aunando intereses comunes. Y todo con el Espazo Arroelo como trasfondo. Allí coincidieron los tres pontevedreses y pronto comprobaron que, aunque se habían movido por caminos diferentes -Macarena es traductora jurada de francés y María, museóloga, por poner un ejemplo- y tenían distintas inquietudes, existían unos puntos de convergencia: la sostenibilidad y el consumo responsable.

Entre café y café, entre charla y charla, «surgió las posibilidad de crear un grupo local». Poco a poco, la idea fue germinando y terminaron por gestionar el alta en la comunidad, «porque esta es una iniciativa internacional». Es ¡La Colmena que dice Sí!, un movimiento que ya está presente en nueve países europeos, siendo España el segundo donde más ha calado. De hecho, se estima que en el territorio nacional hay asentadas unas 160 colmenas, una cifra similar a la de Italia, pero aún muy alejada de las cerca de novecientas que coexisten en Francia. Y todas con el mismo espíritu, apostar por el comercio de proximidad y por la calidad.

En Galicia, a rebufo de Leiras do Lérez, que ya suma más de 360 consumidores, se inauguró semanas atrás otra colmena en Vigo, mientras que en Santiago está constituyéndose una tercera. «Es una red a la que se van incorporando piezas».

¿Por qué lo de la colmena? «Porque una colmena es un espacio en el que una comunidad se va encontrando y se va construyendo», remarca Eduardo. «Además, creemos que tanto productores, como consumidores, tienen algo que aportar para transformar el modelo de consumo. Estos últimos tienen mucho que aprender de los productores, que les cuentan todo lo que hay detrás de lo que consumen y, por otro lado, estos tienen mucho que aprender de las cosas que los consumidores reclaman».

Pontevedra ha sido pionera en Galicia y a su rebufo han surgido colectivos, por ahora, en Vigo y en Santiago

«Hay que darle valor a nuestra alimentación»

Asumen que el precio puede echar a muchos potenciales consumidores -aquí no hay clientes- para atrás. Pero es ahí, precisamente, donde surge la filosofía que mueve a las diferentes colmenas: «Primero habría que ver si estamos comparando el mismo producto. Es decir, ¿estamos hablando del mismo tomate? ¿El que es recogido el día antes o un par de días antes en la huerta o es uno que fue recogido hace tres meses, ha pasado por no sé cuantas cámaras frigoríficas y otras tantas manos? ¿A qué sabe lo que estás comiendo?», se pregunta Eduardo Seisdedos.

A estas cuestiones, el pontevedrés suma el modelo del consumo por el que apuestan estas comunidades. «¿Queremos un modelo de espiral low cost en el que vamos siempre al mínimo precio, el productor no puede subsistir, cae todo en manos de grandes empresas que pagan salarios de miseria y nadie puede comprar nada? Es un ciclo perverso. Tenemos que pensar qué es lo que estamos comprando y darle su valor a algo tan importante como es nuestra alimentación».

Es por ello que desde Leiras do Lérez tienen claro que las colmenas son una apuesta para salir de este círculo vicioso permitiendo, por un lado, que los consumidores tengan un fácil acceso a productos de consumo responsable y, por otro, concienciar de que existen iniciativas que se apartan del modelo low cost. «Tampoco hay que ver este tipo de consumo como blanco o negro: O compro responsable o no me preocupo. No -insiste Eduardo-, lo importante es ir siendo conscientes e ir dando pequeños pasos».

Incide en que se puede destinar un pequeño porcentaje del presupuesto mensual de la cesta de la compra a este tipo de productos y, en la medida de lo posible, ir incrementando el gasto paulatinamente. Y es que tanto Eduardo como Macarena y María tienen claro que «los pequeños actos cuentan y además van construyendo el camino».

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