Sin noticias de la recuperación o aporofobia económica

Xosé Cuns EXPERTO EN DESIGUALDAD Y POBREZA

MERCADOS

Entre los años 2007 y 2016, el 10 % más pobre de la sociedad española vio disminuir su participación en la renta nacional en un 17 % mientras el 10 % más rico la elevaba en un 5 %. Los últimos informes de oenegés reclaman medidas activas para atenuar estas desigualdades, una brecha que se acentúa especialmente cuando se trata de jóvenes y mujeres. El sistema tributario, la precariedad de los nuevos empleos y el alza del precio de la vivienda figuran en el corazón de todas estas propuestas.

08 abr 2018 . Actualizado a las 05:03 h.

Es oficial. La crisis ha quedado atrás y la recuperación económica es un hecho. Es incluso antipatriota no reconocerlo así, aunque no sea cierto. Mientras no se supere una concepción aporofóbica de la economía y en las previsiones macroeconómicas no figuren objetivos y datos de reducción de pobreza y desigualdad, se agradecen informes como el reciente de Oxfam Intermon: La recuperación económica, en manos de una minoría.

España es el país de la Unión Europea donde más ha crecido la desigualdad desde el año 2007. Tanto la crisis económica como la pretendida recuperación la han pagado y la siguen pagando las personas más pobres. Y de una forma nunca vista en los últimos 40 años.

Entre el 2007 y el 2016, mientras que el 10 % más pobre vio disminuir su participación en la renta nacional en un 17 %, el 10 % más rico la incrementó en un 5 %.

Entre el 2013 y el 2016, 29 de cada cien euros provenientes del crecimiento económico fueron a parar al 10 % con rentas más altas, mientras que tan solo 8 de cada cien terminaron en manos del 10 % más pobre. Cuatro veces más. Una brecha de desigualdad que se agranda si ponemos el foco en mujeres y jóvenes.

Seis grandes factores motivan el desplome de las rentas más bajas. Afrontarlos debería ser la base de cualquier política económica no aporofóbica que asegure el desarrollo del país.

Tener empleo no es suficiente para reducir la pobreza. La reducción del desempleo se está realizando a costa de la precarización de las condiciones laborales. Desde el 2009, el peso de la remuneración salarial en la distribución del PIB ha caído en cuatro puntos. Mientras los beneficios empresariales crecieron un 200,7 % en el 2016, el coste laboral por trabajador está estancado desde el 2012.

España es la economía europea con mayor número de oligopolios y cárteles. Esta falta de competencia, además de suponer una barrera de entrada notable para pequeñas y medianas empresas, provoca que los precios de muchos bienes y servicios sean más elevados, detrayendo renta de los hogares e inutilizando políticas sociales.

Aumento del precio de la vivienda. El 43,3 % de los arrendatarios destinan más del 40 % de sus ingresos a pagar el alquiler, cuando la media europea es del 27 %. España es uno de los países europeos con menor porcentaje de vivienda social: un 1,1 % frente al 32 % de Holanda o el 17 % de Francia.