Al fútbol no le salen las cuentas

Pablo Gómez Cundíns
Pablo Gómez REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

j. salgado

Compañías de televisión, dueños de clubes y patrocinadores ponen los puntos sobre las íes y derriban el mito de la gallina de los huevos de oro; algunos operadores renuncian al fútbol porque no les resulta rentable

25 mar 2018 . Actualizado a las 17:22 h.

Hablando claro, el odio eterno al fútbol moderno se sustenta en una proposición falsa: las cosas son como son en la actualidad porque el balompié ha dejado de ser un deporte para ser un negocio. Puede que cada vez el fútbol tenga menos marchamo de deporte en su esencia, pero desde luego no es un negocio redondo. Mejor dicho, para muchos es un mal negocio.

Cierto es que las cifras de beneficio y volumen de actividad que maneja el deporte más difundido del mundo son ingentes, pero ciertos sectores vinculados a la competición (entre los que no se encuentran los propios protagonistas, los futbolistas) se ven incapaces de rentabilizar las inversiones realizadas alrededor del balón.

Esta es la gran mentira del fútbol, el gol por toda la escuadra que le ha metido a la sociedad. O lo que es lo mismo, que se ha metido en propia meta, porque en los tiempos que corren, una actividad sin viabilidad está condenada. Lleva décadas queriendo jugar solo y ahora, el otro equipo, formado por astros como las televisiones, las multinacionales, la afición... ha decidido pinchar el balón.