El súper del futuro ya es presente en China

Los gigantes del comercio electrónico crean tiendas físicas dirigidas por alta tecnología Los carritos circulan solos y ordenadores informan sobre las cualidades de los productos


Pekín / La Voz

A simple vista estamos en un supermercado convencional, con amplios pasillos llenos de productos ordenados por categorías como frutería, pescadería o cosmética. Pero la perspectiva cambia simplemente con elevar la vista hacia el techo. En raíles elevados, las bolsas del pedido a domicilio circulan sobre nuestras cabezas, pantallas extraplanas nos amplían la información de cada producto y, a nuestro alrededor, los carros de la compra transitan solos. No es ciencia ficción. Son los supermercados que ya están poniendo en marcha los gigantes del comercio electrónico en China.

Con esta nueva tendencia, que incorpora tecnología punta en los supermercados de toda la vida, se pretende ofrecer prestaciones que comprando por Internet no podremos obtener. «Si desde tu casa puedes comprar por Internet cualquier producto, no irás a las tiendas físicas. Pero si en la tienda física puedes ver información detallada de los productos, degustarlos en bares y restaurantes incorporados... seguirás queriendo visitar las tiendas de tu barrio», explica a La Voz Zhou Yi, director de uno de los supermercados Hema que el grupo Alibaba ha abierto en Pekín.

El conglomerado liderado por Jack Ma, uno de los hombres más ricos de China, abrió su primera tienda de este tipo en el 2015 y a finales de este año espera tener 30 funcionando en Pekín y otras tantas en grandes ciudades del país. Su mayor competidor, JD.com, le sigue la pista con la apertura de varios establecimientos similares, denominados 7FRESH. En todos ellos, la tecnología manda.

El supermercado se vuelve un espacio social, con pequeñas áreas temáticas con restaurantes donde el usuario puede consumir lo que acaba de comprar. Fieles a los gustos de los clientes chinos, hay secciones como la pescadería en la que las langostas o los peces están vivos y uno mismo puede pescarlos. Quienes optan por llevárselos a casa, pueden pagar a través del teléfono móvil o con un sistema de reconocimiento facial.

«Creía que estas tiendas eran solo para jóvenes, pero decidí venir a probar y ahora siempre compro aquí. Los productos son de calidad, puedo verlos y tocarlos y el pago a través del móvil hace que no tenga que esperar colas en las cajas como antes», explica a este periódico Chen Xiaolin, una mujer de 53 años.

El valor de los datos

La combinación de la tecnología con los datos que estas grandes compañías obtienen sobre los gustos de los clientes son uno de los puntos fuertes de esta nueva forma de negocio. Según las propias empresas, esta nueva experiencia de compra servirá para impulsar las ventas de sus supermercados online. «El pan, la carne o el pescado se venden más en supermercados tradicionales que online, pero si ganan confianza en estas tiendas, se fiarán de adquirirlos online porque ya los conocen», añade Zhou.

El sector de los productos frescos en China está valorado en 10.000 millones de yuanes (unos 1.500 millones de euros), mientras que el comercio online de este tipo de productos solo representa un 3 %. La amplia cuota de mercado en juego explica la alta competencia de las empresas online por lanzarse a conquistarla.

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