Galicia mira hacia los «makers» para dar músculo a la innovación

María Cedrón REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

MARCOS MÍGUEZPACO RODRÍGUEZ

Más allá de su espíritu altruista, este movimiento basado en el «software» y «hardware» libre abre las puertas a nuevos modelos de negocio; al igual que Tesla o General Electrics, empresas como Finsa empiezan a acercarse a él

05 jul 2019 . Actualizado a las 12:25 h.

Makers. La palabra corona la entrada a una de las salas del primer piso de la Casa del Hombre, en A Coruña. Ahí, los martes y viernes, los miembros de Bricolabs, una asociación que reúne a todos aquellos que quieren colaborar en el diseño, construcción y testado de todo tipo de aparatos y gadgets, al estilo de otros hackerspaces y fablabs del mundo, se convierten en artesanos. En lugar de usar la forja como un herrero, o el cincel como un cantero, utilizan software y hardware libre para crear. Su objetivo es desarrollar proyectos que mejoren el mundo. Todo lo que hacen lo comparten. Son uno de los muchos colectivos ligados al movimiento maker (basado en el ‘hazlo tú mismo’) que hay en Galicia. Aunque lo que mueve a esta asociación es un fin altruista y educativo, hay quienes comienzan a verlo como algo más que un entretenimiento. De hecho, es una oportunidad de negocio porque, como explica Marcos Saavedra -cofundador del proyecto de innovación educativa Vermislab, en Santiago, y uno de los organizadores de la feria de inventores más grande de España (más de 10.000 asistentes en su última edición), la Maker Faire Galicia- esta tendencia «muda o xeito de entender a innovación a nivel mundial xa que se comparte o coñecemento en aberto e se democratiza o uso da tecnoloxía. A innovación que xurde é máis disruptiva e xérase fóra das grandes corporacións, sendo estas en moitos casos as que recorren aos makers para mercar solucións. Tamén ocorre que a miúdo estes soben os seus proxectos ás plataformas de crowdfunding e logo crean empresas coas que poden traballar do que máis lles gusta».

No hay duda de que en Galicia los engranajes que mueven esta cuarta revolución industrial, la de la industria 4.0, empiezan a moverse. Dice Marcos Saavedra que «xogamos con vantaxe porque aquí fomos sempre de andar argallando». Hay quienes desarrollan sus proyectos para contribuir de forma gratuita al bien común como Bricoslab, que cada noviembre organiza en A Coruña una feria de proyectos cuya única premisa es que sean libres, pero también emprendedores que han montado su propia empresa basada en el uso de software libre como Orballo Printing, en Vigo; MakerGal, en Padrón; PsicoVR, en Pontevedra; Lupeón 3D, en Nigrán, o la propia Vermislab, en Santiago.

un músculo para innovar

Pero poco a poco, la curiosidad lleva a corporaciones más grandes a tocar a la puerta de estos «hacedores» para intercambiar sinergias. La razón la resume Fernando Segade, del departamento de desarrollo de negocio de Finsa: «Este movimiento nos da la oportunidad de aprender unos de otros, pero al mismo tiempo reduce costes en innovación. Los fondos que una empresa tiene que dedicar a desarrollar I+D pueden ser una barrera. Por eso, es muy interesante habilitar espacios comunes para compartir conocimiento». Lo que más admira: «La capacidad que tienen para prototipar y testar una idea dirigida a satisfacer una necesidad».