Un cultivo de setas en la encimera de la cocina

Tres emprendedores gallegos aprovechan los residuos que dejan los posos de café para fabricar kits de autocultivo de hongos comestibles; también tienen en el mercado una cerveza hecha con «Boletus edulis»


Redacción / La Voz

El cuidado del medio ambiente también genera beneficios para los bolsillos de las empresas. Y Luis López, Iñaki Mielgo y Cristian Suárez lo han demostrado con creces. Su revolucionaria idea, bautizada como Resetea, ha evidenciado que existe una segunda vida para residuos tan habituales -y abultados- como el de los posos de café. Con un consumo masivo, esta popular bebida no es capaz de aprovechar todo el potencial del fruto. Y es que en cada taza de café solo está presente el 0,2 % de los nutrientes. El resto acaba directamente en los vertederos, ocupando mucho espacio y emitiendo gran cantidad de gases de efecto invernadero durante su proceso de descomposición.

En esta búsqueda de dar una salida a uno de los residuos más desmedidos, estos tres emprendedores encontraron una revolucionaria idea: la producción de paquetes de autocultivo de setas desde la comodidad de una casa. «Resetea nace en el año 2013 con el objetivo de obtener rentabilidad de los residuos y demostrar que, en realidad, los desechos no existen. Y esto es posible si dejamos de considerar a la basura como tal y comenzamos a tratarla como materia prima, consiguiendo así nuevos productos con un elevado valor añadido. Las características del café son muy buenas para el cultivo de setas, en concreto de la seta ostra, ya que está lleno de los nutrientes necesarios para el desarrollo de este hongo», explica Luis López, uno de los cerebros que se encuentran detrás de esta idea. El fundador de Resetea asegura que sus kits de autocultivo de setas permiten vivir en casa una experiencia sorprendente, divertida y, lo que es más interesante, muy responsable.

Cada una de sus cajas contiene una bolsa sellada de micelio con la que, tras activar el proceso, se puede disfrutar de hasta tres cosechas de setas: «Su uso es muy sencillo; resumiendo un poco, basta con abrir la caja, regar y en tan solo unos 10 días, cosechar». Pero estos tres emprendedores lo tienen todo pensado, porque una vez sacado todo el partido a la caja y recogida la última cosecha de los ricos hongos, el sustrato que queda en el interior del paquete puede convertirse en un excelente abono natural ideal para usar en las macetas. «De esta manera conseguimos cerrar el ciclo y devolver a la tierra sus nutrientes», resumen.

A estos tres gallegos se les encendió la bombilla después de que en sus manos cayese un artículo de un micólogo suizo que hablaba sobre el cultivo de hongos sobre diferentes residuos como la cascarilla que recubre el grano de café. «Al leerlo pensamos que podría funcionar también el propio poso del café y directamente nos fuimos a la cafetería de enfrente de nuestra casa a pedirles los residuos para hacer pruebas en casa. Las primeras salieron bastante mal, de diez bolsas que hicimos se nos contaminaron la gran mayoría, pero de una de ellas comenzamos a ver cómo brotaban las setas y nos pareció una experiencia realmente divertida», relata Luis López, que también recuerda las dificultades que se encontraron en sus inicios: «Todo esto fue el detonante, pero hicieron falta más de dos años de pruebas y esfuerzo para lanzar un producto estable y de calidad al mercado».

Ayuda de Amazon

Su esfuerzo tuvo recompensa. A día de hoy, Resetea vende sus productos por toda España, principal mercado de sus cajas, pero las setas de estos gallegos empiezan a tener presencia en el resto del Viejo Continente. El pasado mes de octubre comenzaron a comercializarse en Europa ayudándose de la logística de Amazon: «Gracias a esto hemos podido identificar en el Reino Unido un mercado con mucho potencial».

Aunque a Resetea la fama les llegó con sus ya icónicas cajas de setas, la empresa viguesa no ha querido acomodarse y sigue apostando por la innovación. Uno de sus últimos lanzamientos al mercado es Edulis, una cerveza de estilo belga fabricada con uno de los hongos con más renombre en el mercado, el Boletus edulis: «Esta bebida es especial y diferente, tiene un toque muy de campo y otoñal, y la verdad es que está buenísima. Actualmente estamos trabajando además en una nueva variedad de cerveza con una seta diferente que esperamos poder sacar pronto al mercado y que guste tanto como la que ya tenemos». Este proyecto, que surge como una colaboración con la empresa Vacaloura -dedicada a la elaboración y distribución de cervezas artesanas-, ha convertido a la suya en la primera cerveza silvestre del mercado.

La experiencia que ofrecen estos tres gallegos -que han conseguido el reconocimiento de numerosas entidades- conquista a los más pequeños y a los curiosos que, con sorpresa, ven cómo en la encimera de su cocina crece una pequeña cosecha.

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