El ladrillo cobra fuerza con el «big data»

Las inmobiliarias entran en la era digital con las «proptech», empresas que interactúan con el usuario para ofrecer una vivienda a medida o que permiten hacer reformas virtuales en el hogar

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Redacción / La Voz

Parecía que iba a tardar en llegar, pero ya está aquí. Aprovechando la recuperación que vive el ladrillo en España, un terreno tan conservador como el inmobiliario parece que está viendo poner a remojo las barbas de sectores vecinos como el financiero y el turístico y se ha apuntado a entrar de lleno en el mundo de la tecnología. No solo por eso del renovarse o morir, sino para no quedarse atrás ahora que se ha superado la década horribilis tras la pérdida de confianza de los consumidores en la inversión.

Porque eso de pasearse por las calles bolígrafo y papel en mano buscando carteles de «Se vende» está obsoleto. Pero también danzar por webs especializadas filtrando requisitos se queda poco actualizado si se tiene en cuenta el futuro, que es el hoy: los agentes dejan ya de ser meros almacenes de datos para dar paso a interacciones personales con el cliente que incluyen desde visitas virtuales a las viviendas hasta la creación de una historia web de los usuarios para crear un estilo de vida de los compradores y acertar en la oferta. Este ecosistema se llama proptech, y va a dar mucho que hablar.

Se trata de un conjunto de startups que combinan un componente tecnológico con la aportación de un valor añadido al sector inmobiliario que se ramifican en diferentes áreas: algunas ofrecen asesoría legal a medida, otras se alimentan de las bondades de la realidad virtual para simular las reformas, colores o muebles que mejor encajarían en la casa en cuestión y algunas aprovechan la vista de pájaro de los drones para que el usuario conozca el nivel de tráfico de la zona o los servicios cercanos al inmueble.

Está claro que al cliente le quedará poco espacio para la imaginación si utiliza estas nuevas herramientas que, en España, proporcionan alrededor de 160 empresas. Pero otra de las ventajas revierte directamente en los profesionales que manejan el big data para explotar sus activos, ya que les permite pasar de las percepciones abstractas a datos reales con los que establecer patrones de cara al futuro para ser más eficientes. Si es un hecho medible que estas startups adquieren una parte del pastel inmobiliario cada vez mayor, no es menos importante dejar patente que aunque las empresas más tradicionales valoran positivamente el uso de las nuevas tecnologías -según un informe de la publicación especializada Spanish Fintech el 90 % de las inmobiliarias consideran la digitalización como un reto muy relevante- existen obstáculos como la falta de mano de obra cualificada y el desconocimiento de estas herramientas que, de momento, impide a muchas compañías dar el salto al mundo 4.0.

No es baladí esto último, pues el perfil de usuario que confía en las proptech es mayoritariamente hombre, y ronda los cuarenta años. Dato llamativo si se tiene en cuenta que no son precisamente nativos digitales.

BRICKFUNDING. Es un buscador de oportunidades de inversión en «crowfunding» inmobiliario. Agrupa en un solo portal todos los proyectos de micro mecenazgo disponibles públicamente en Internet. Permite al usuario rastrear el mercado en busca de las mejores oportunidades.

PRONEST. Multinacional que se dedica a hacer la vida de las promotoras inmobiliarias más fácil. Desarrollan cada día productos con tecnología de vanguardia que mejoran o simplifican diferentes aspectos del proceso comercial de una promoción inmobiliaria.

baboonlab. Confían en la realidad virtual y el desarrollo 360 grados para ganarse la confianza del cliente. Ayuda a conocer el perfil de potenciales compradores gracias a la tecnología «big data».

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