Arranca la clonación de súper perros

A través de la edición genética, una empresa de Pekín replica canes más rápidos y con mejor olfato; por unos 38.500 euros han empezado a crear mascotas para particulares

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Pekín / La Voz

Longlong es el beagle más especial del mundo, aunque a simple vista, sus movimientos juguetones y nerviosos alrededor de una pequeña sala de laboratorio no lo parezcan. Precisamente es ahí donde nació, entre probetas y batas blancas, ya que es el primer perro del mundo que ha sido clonado con técnicas de edición genética. Una proeza científica que, sin embargo, ha generado una gran controversia en China, donde ya han empezado a emplear estas mismas técnicas para clonar mascotas.

Detrás de este hito científico está la empresa privada de biotecnología SinoGene, que junto con científicos del Instituto de Biotecnología de Cantón, decidieron clonar a una perra de dos años llamada Apple y que sufría arterioesclerosis, una alteración vascular que provoca coágulos de sangre. Con la tecnología de edición genética CRISPR/Cas9, la más moderna que existe, no solo han logrado eliminar la enfermedad hereditaria de Apple, sino que han mejorado las capacidades de Longlong y sus hermanos.

«Con estas técnicas, con las que se seleccionan ciertos genes del perro, podemos criar a un animal con más músculos, mejor sentido del olfato, es más inteligente y corre a más velocidad. Son buenas cualidades para cazar o para ser perro policía», explica a La Voz Mi Jidong, uno de los científicos principales de la compañía. Aunque en principio esta clonación se utiliza para avances en la investigación, ya han empezado a replicar algunas mascotas a petición de sus dueños.

«Vino un multimillonario que prefiere mantener el anonimato que nos pidió que clonáramos a su perro, que acababa de morir. Lo hicimos por 300.000 yuanes (unos 38.500 euros)», mucho menos que los 80.000 euros que cuesta clonar un perro en Corea del Sur, asegura Zhao Jianping, relaciones públicas de SinoGene. La empresa surcoreana Sooam Biotech Research Foundation ya replicó a un perro en el 2005, aunque se hizo sin edición genética, y ahora crean mascotas con fines comerciales.

El genoma del perro es muy complejo de clonar y se asemeja más al del ser humano que el de otros mamíferos como los ratones, que suelen emplearse en los experimentos de los laboratorios por su bajo coste. «Es un avance que puede beneficiar a los científicos para la investigación de enfermedades de los seres humanos, especialmente en trastornos hereditarios», afirma Shi Zhensheng, profesor de la Universidad de Agricultura de China.

Condena

Sin embargo, desde las asociaciones protectoras de los animales condenan rotundamente estas prácticas. «No es ético clonar mascotas», replica a La Voz Qin Xiaona, directora de la Asociación Capital Animal Welfare de Pekín. «Se podría aceptar esta práctica para conservar animales que estén en peligro de extinción, pero hacerlo para los que no corren ese riesgo, solo por fines comerciales, es un maltrato que rompe las leyes de la naturaleza», añade.

«Todos sabemos que hay una ley que prohíbe clonar seres humanos, así que deberían hacer otra para prohibir que se haga con animales. En los procesos científicos, en las pruebas, hay animales que mueren y sufren hasta que consiguen que salga uno bien. Hay que evitar estas pruebas que son solo por capricho», considera la activista.

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