«Hai días de dobrar plantilla, pero cada ano son menos»

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Redacción / La Voz

Ramón Blanco lleva toda su vida profesional embarcado en el negocio de la depuración y comercialización de los delicados productos que sirven las Rías Baixas. Los bivalvos son una materia prima exigente, caprichosa, y que hay que manipular con cuidado. Por eso, el trabajo en las depuradoras de marisco exige una mano de obra especializada, profesionales de esos que no se forman de un día para otro. Pero hay épocas del año en las que es necesario echar mano de operarios extra. De trabajadores que hagan el trabajo más grueso para lograr sacar adelante todos los pedidos. Y la Navidad es, sin duda, uno de esos momentos clave.

Por eso, en los municipios bañados por las Rías Baixas, trabajar como refuerzo en una empresa depuradora es habitual en este tramo final del año. «No Nadal todo se multiplica, e as necesidades de persoal tamén», dice Ramón Blanco. Reconoce que hay días en los que es necesario doblar plantilla. Pero acto seguido aclara que, por desgracia para su sector, cada vez son menos esas jornadas pletóricas de actividad. «Antes contratabamos moita xente durante moitos días. Agora, iso de dobrar as plantillas queda para os días chave», explica. Y es que el negocio no es tan boyante como años atrás. El marisco, que alcanzaba en Navidades precios astronómicos, ha tomado tierra con la crisis. Y, también con la crisis, los consumidores han empezado a buscar productos alternativos con los que llenar sus mesas. Si a todo eso le sumamos que «non hai producción en ningún lado», el horizonte no brilla tanto como antaño. Pero sigue brillando. Porque en toda la península, la Navidad sabe a marisco.

Un 30 % del negocio de los depuradores de marisco se concentra en estas fechas

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«Hai días de dobrar plantilla, pero cada ano son menos»