La pasión por el vino se desata

Las importaciones de caldos españoles han batido récords este año por el tirón de los paladares chinos mientras el país se afana en desarrollar una industria vitivinícola propia

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Pekín / La Voz

Un paisaje otoñal de cepas que tiñen de anaranjado todo el campo que nuestra vista alcanza a ver en una espectacular continuidad de color que apenas se rompe con un edificio con forma de palacete francés. Un chateau que bien podría hacer dudar al visitante sobre si está en China o en Europa. Esa es la primera impresión al entrar en una de las bodegas que, a pocos kilómetros de Pekín, tiene el grupo chino Changyu, un gigante del sector vitivinícola que produce más de 130.000 toneladas de vino al año. La empresa, fundada en los años 80, es el máximo exponente de una tendencia en auge en China, la de producir sus propios vinos en bodegas con diseños llamativos para, de paso, atraer a turistas. «Cada año nos visitan más de 400.000 personas, a los que les hacemos un recorrido guiado contándoles la historia de la bodega, enseñándoles a diferenciar un buen vino, conocer sus propiedades y disfrutarlo», explica a La Voz uno de los relaciones públicas de Changyu, Fan Yue.

En cochecitos más propios de un campo de golf se hace un recorrido por las viñas recién vendimiadas en el que es constante la compañía de un hilo musical con canciones del saxofonista Kenny G, adorado en China. A continuación se visita un museo donde se explica el proceso de elaboración de los diferentes caldos, para luego acceder a la sala de barricas. «Los chinos empezaron a tomar vino porque lo veían algo prestigioso, pero ahora saben que es saludable y aprecian su sabor», añade Fan Yue.

China continúa imparable en la carrera por convertirse en el país con más terreno cultivado de viñas, desbancando a España. Entre el 2015 y el 2016, su superficie de viñedos aumentó en más de 17.000 hectáreas, hasta alcanzar las 850.000, mientras que en España la cifra se ha incrementado hasta las 955.717 hectáreas. A pesar de esta ambición por conquistar la producción mundial de vino, el chino sigue siendo un apetecible mercado para los caldos españoles y gallegos.

No hay más que ver los datos españoles del primer semestre del 2017 para confirmarlo. La facturación creció un 6 % respecto al mismo período del 2016, hasta los 1.320 millones de euros. Se vendieron menos litros, pero de mayor calidad gracias al tirón del mercado chino, que se consolida como el quinto comprador de nuestros caldos. El gigante asiático incrementó las importaciones desde España en un 53,7 % en volumen y en un 23,1 % en valor económico.

La competencia no preocupa

Para expertos como Pedro Ballesteros, Máster of Wine español, el hecho de que los chinos produzcan sus propios vinos no es preocupante por la competencia, sino que es un beneficio porque indica que sabrán apreciar mejor la calidad. «Una vez que los chinos vayan adquiriendo esa mentalidad, esa cultura de beber vino, cada vez estaremos mejor. Y para eso tiene que haber una cultura, por lo que es importante que haya una producción china de calidad», explica a La Voz Ballesteros durante una cata en Pekín.

En esa misma línea se expresa Emilio Muedra, representante en China de las bodegas gallegas Mar de Frades. «Creo que esto afectará a las empresas que compiten en precios. A las que hayan apostado por vinos con alto valor añadido les veo visos de permanencia, ya que tienen un factor diferencial», concluye.

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