Un astillero que reinventa la construcción naval en madera

El gerente de Triñanes abandera en Galicia las iniciativas destinadas a preservar la carpintería de ribera

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Ribeira / La Voz

Asteleiros Triñanes no es solo una empresa dedicada a la construcción de barcos bateeiros o pesqueros, es también uno de los referentes a nivel gallego en la defensa que un grupo de empresarios lleva a cabo desde hace años para dignificar la construcción naval en madera y evitar que la implantación de nuevos materiales en la náutica se lleve por delante unas técnicas que forman parte de la tradición cultural. Su propietario, Gerardo Triñanes, fue presidente de la asociación Agalcari, que persigue la consecución de un sello de calidad para la carpintería de ribera y que se valide un reglamento elaborado hace siete años que actualiza las técnicas constructivas, recogiendo los avances registrados desde la normativa anterior, que data de 1963.

Fue su padre quien, en 1979, fundó en el lugar de O Chazo, en Boiro, el astillero que ahora dirige Gerardo Triñanes. A lo largo de estos años, señala, de las instalaciones han salido más de un centenar de naves. Con una decena de trabajadores, el negocio se mantiene fiel a la construcción de embarcaciones en madera, aunque las exigencias del mercado imponen últimamente el uso combinado de este material con otros, como el poliéster, empleado para partes específicas de algunos barcos.

Las reparaciones

Gerardo Triñanes reconoce que la actividad constructiva ha caído de forma considerable en los últimos años, por lo que la reparación de embarcaciones constituye ahora su principal volumen de actividad. Precisamente, la Real e Ilustre Cofradía da Dorna, organizadora de la conocida fiesta de Ribeira, dejó hace unas semanas una de sus dornas, la Nai, para que sea sometida a un exhaustivo proceso de puesta a punto.

De Asteleiros Triñanes salían antes una media de cinco nuevos barcos anuales, ahora los encargos se reducen a uno o dos. Precisamente, la empresa ultima la construcción de un cerquero de 18 metros de eslora. Una labor totalmente artesanal que implica cuatro meses de trabajo y la dedicación de cinco operarios.

Apasionado por la náutica y por su vertiente cultural, Gerardo Triñanes ha invertido mucho tiempo en el conocimiento de las pequeñas embarcaciones de la flota artesanal gallega. Afirma que «Galicia é unha das rexións de Europa coa maior diversidade en tipoloxía de embarcacións, practicamente en cada zona costeira se desenvolveu unha». De su taller han salido gamelas, dornas, barcos del xeito y traíñas: «Fixemos tamén unha buceta, que é un tipo de barco da ría de Noia».

Esa batalla por impedir la desaparición de la construcción naval en madera ha permitido a Triñanes participar en el Proxecto Dorna, impulsado en la comunidad autónoma, «que nos permitiu compartir experiencias con carpinteiros de ribera de toda Europa. Hai un mundo cheo de matices e a súa divulgación enriquecería moito ás novas xeracións».

Su astillero no es solo un lugar en el que se botan barcos al mar, es también un espacio didáctico en el que frecuentemente se realizan visitas guiadas que permiten descubrir la importancia de la tradición pesquera. La última, la de la tripulación de El Barco de los Locos.

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