«No se concibe el transporte aéreo sin las aerolíneas de bajo coste»

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Redacción / La Voz

Empezaron el 2017 como socias, estuvieron a punto de formalizar un acuerdo por el que Ryanair se encargaría de los vuelos de largo alcance de Norwegian, y han terminado como acérrimas competidoras. Michael O’Leary, consejero delegado de la compañía irlandesa, pronosticó al final del verano que su rival iba a desaparecer en cuatro o cinco meses porque «pierde dinero a diario y no tiene fondos para pagar los aviones que ha encargado». La nórdica respondió al cabo de unos días anunciando la contratación de 140 pilotos de la aerolínea radicada en la capital de Irlanda. La madre del cordero de la crisis que la llevó a la cancelación masiva de vuelos. El duelo aún no ha terminado. Norwegian necesita más pilotos. ¿Adivinan dónde va a abrir una nueva base? Sí, en el aeropuerto de Dublín.

-Norwegian nació en 1993 como una empresa regional, reconvertirse en low cost fue su tabla de salvación pero... ¿Costó hacerse a la idea al principio?

-Para nada. No tenemos ningún inconveniente en reconocernos como compañía de bajo coste, a mucha honra.

-¿La calidad está reñida con el bajo coste?

-La división entre low cost y compañías tradicionales cada vez tiene menos sentido, se ha diluido. El consumidor está muy viajado. Hace diez años teníamos que realizar una actividad más pedagógica. Ahora ya saben que también podemos ofrecer un buen servicio.

-¿Por ejemplo?

-Vuelos a precios más competitivos con aviones nuevos, wifi gratis y «espacio de pierna escandinavo». Es decir, generoso. La gente dice: «¡Me caben las piernas!»

-En nuestro país son la séptima aerolínea por número de pasajeros. ¿Cuesta hacerse un hueco en un territorio dominado por Ryanair?

-Llegamos a España en el 2003 y cerramos el 2016 con ocho bases operativas y casi siete millones de pasajeros. La gran apuesta de este año es el vuelo intercontinental entre Barcelona y Nueva York, que empezó en junio. Somos la única low cost que está en este segmento del mercado. Ofrecemos cosas que otras no ofrecen.

-Decorar las colas de los aviones con rostros populares como el de Rosalía de Castro ha sido una de sus apuestas publicitarias, ¿ha funcionado?

-Sí, aunque también es cierto que si te llamas Norwegian un punto ya lo tienes ganado. La marca escandinava ayuda. Pero ni vivimos solo del nombre ni abandonamos el mercado en el que somos fuertes, el nórdico.

-¿Su estrategia pasa por hincarle el diente a su principal competidor?

-Es conocido que hemos fichado un número de pilotos de Ryanair, es un dato que no hemos negado, cuando creces en flota creces en pilotos. Los puedes formar o fichar.

-¿Se puede hablar de guerra de pilotos entre las dos aerolíneas?

-Hay que desdramatizar. Compartimos profesionales formados en el mismo tipo de avión, el Boeing 737. La transferencia es más fácil, simplemente eso.

-¿Sería realista el objetivo de desbancar a Ryanair?

-Ryanair es una compañía muy solvente y seria. Son líderes, con diferencia, en España. Hay muchos aeropuertos que sin Ryanair tendrían serios problemas.

-Las condiciones laborales son uno de los motivos habituales detrás de un cambio de empresa. ¿Renuncian ustedes a fórmulas como la de los «falsos autónomos»?

- Ofrecemos contratos españoles, con condiciones locales.

-Entonces, ¿se recurre a estos sistemas de contratación en su compañía?

-Repito, las condiciones son claras. Los pilotos también valoran las perspectivas profesionales, en Norwegian pueden pasar a pilotar flota de largo radio. También es una cuestión de desarrollo profesional.

-¿Está Galicia dentro de sus planes?

-No, de momento.

-¿Qué opina de los que culpan a las low cost de la masificación del turismo?

-No se trata de hacer vuelos a la carta, sino de agrandarla. Ahora hay más movilidad y más destinos. No se puede concebir el transporte aéreo en Europa sin ellas.

Claver cree que la diferencia entre las aerolíneas se ha diluido.

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