«La presión me puede pocas veces, impera la responsabilidad»

Lupe Murillo es uno de esos ejemplos que no abundan, que casi parecen ficción, porque solo se ve en las películas. Es una mujer joven, con años de trabajo a sus espaldas como directiva de una empresa de conservas. De buena familia, es una de las poquísimas presidentas de un club de fútbol y, además, ha entrado en el Parlamento como diputada por el PP.

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Pontevedra / La Voz

Lupe Murillo (Pontevedra, 1970), es energía pura. No le gusta madrugar, pero exprime los días y las primeras horas de la noche hasta sus últimas consecuencias. Tiene muchos frentes que atender porque, sobre todo, sería incapaz de no hacerlo. Le gusta todo lo que hace y es la única razón por la que se embarca en todo en lo que cree.

-Una mujer que es directiva, presidenta de un club de fútbol y política, ¿con qué vocación nace?

-(Ríe) Con la de hacer cosas, intentando que salgan bien y tenga influencia en la gente con la que trabajo todos los días.

-De estas tres vocaciones, ¿cuál es la más desagradecida?

-Probablemente el fútbol, porque sabes que cuando todo va bien es fantástico, y cuando vaya mal te irás por la puerta de atrás, intuyo, aunque yo no lo he vivido y espero no tener que vivirlo nunca. Antes de que esto pase yo me iré, pero a priori parece que es la más desagradecida. De lo que he vivido en política tampoco puedo decir que sea algo agradecido, es un servicio público, en el que gestionas para todos, pero agradecido agradecido... Yo nunca lo he vivido así. ¿Dónde uno se puede sentir más realizado porque las cosas salgan bien? Posiblemente en la empresa. Sí, sin duda.

-Y eso que afecta a menos gente que cualquier decisión política o incluso deportiva...

-Pues probablemente. Las decisiones a nivel empresarial son más privadas, más de los que estamos allí, e influye a menos gente. Probablemente sea más fácil todo, todo el mundo te entiende mejor porque trabajas para los que trabajan, te conocen y entienden a veces tus decisiones, cuando sale bien, ves los resultados de manera inmediata.En política tomas decisiones que no son compartidas por todos, y no siempre gustan y no siempre te entienden y en el fútbol generalmente puedes tomar una decisión que crees acertadísima y sale todo del revés.

-¿Y cuál es la que le consume más tiempo?

-Sin duda, ahora mismo el fútbol. Esa pregunta la tengo clarísima. Se lo decía hace poco al presidente Feijoo, y me decía: ‘Bueno eres sincera, te lo agradezco’. Porque es verdad. En el Pontevedra, al no haber director general porque cuando llegamos la situación económica era complicada y sin poder contratar más personal, los consejeros intentamos trabajar lo que podíamos con las personas que teníamos y salir adelante manteniendo esa estructura. El club cada vez demanda más tiempo, hacemos más cosas porque estamos más arriba y necesita más presencia y atención, el club me ocupa mucho tiempo, sin duda.

-¿Cómo se reparte un ser humano no robotizado para atender todos los frentes?

- (Ríe) Yo creo que va un poco en el carácter. Yo no sé, si alguna virtud tengo (que tengo muchos defectos), es probablemente mi carácter. La presión me puede pocas veces, y en las dificultades intento salir adelante y tirar del carro de los que me rodean, porque entiendo que alguien tendrá que hacerlo. Mi sentido de la responsabilidad está por encima de todo lo que pueda hundirme. Entiendo que en las dificultades uno tiene mejores o peores días, pero siendo consciente de mis responsabilidades siempre he intentado salir adelante. Después, cuando todo pasa, uno se queda, se para y es cuando te da el bajón y dices: ‘Ahora me toca a mí, me toca llorar y dedicarme a mí misma un rato para poder desahogarme’.

«En política lo tenemos más difícil porque no nos apetece pelearnos»

Murillo confiesa que trabaja casi más horas de las que tiene el día.

-¿Nunca le reprochan que no pase más tiempo en casa?

-Cuando te casas con alguien que ya te conoce y que también trabaja muchísimas horas... Cuando me casé, él salía a las 9, comía en una hora y volvía a las 22. Es una especie de pacto matrimonial. Él lo hizo, y ahora nunca se queja de que lo haga yo. Los niños algo, pero yo lo viví en casa y siempre tuve presencia permanente de mi padre en mi vida. Y mis hijos la mía.

-¿En cuál de los tres mundos lo tiene más difícil una mujer?

-En la política es donde los hombres tienen una mayor cuota de poder que las mujeres. Cuando una lo intenta en el fútbol, como somos pocas, se nos nota más y prestan atención. Los hombres me han respetado muchísimo y siempre me he sentido una más. En la empresa, también. Y en la política nos cuesta llegar. La que quiere llega, y hemos pasado de estar poco, a ser una cuota, y cada día seremos más. Depende mucho de nosotras, a lo mejor no nos apetece pelearnos con nadie ni darnos codazos para ver quién llega más arriba...

Mi vida es tan práctica, tan de trabajo, haz esto y resuelve, que necesito el romanticismo que no puedo tener en el día a día»

UNA HAMACA, PLAYA, SOL, UNA NOVELA ROMÁNTICA Y 10 DÍAS

el detalle

«Cuando no hago nada me aburro». Así habla Murillo. «Yo ya he llegado un punto en el que pienso que soy una enferma del trabajo. Mi actividad es tal que, si me paro, tengo sensación de estar perdiendo el tiempo. Tengo tantas cosas por hacer, mejorar, aportar, y por qué más puedo hacer, que para mí pararme mucho tiempo es perderlo». ¿Y de vacaciones? «Me solía ir una semana en Semana Santa y otra en septiembre, que este año ya no existió. Jamás en mi vida he estado treinta días de vacaciones. Nunca». ¿Y cuando lo hace? «Tirarme en una playa y no hacer nada. Solo pido que haya sol, que no pase de diez días, que preferiblemente haga calor y que me dejen una playa donde no haya nada que hacer. Esas son mis vacaciones soñadas. Y una novela romántica: mi vida es tan práctica, tan de trabajo, haz esto y resuelve, que necesito el romanticismo que no puedo tener en el día a día, que me saquen de la normalidad, me lleve a otro mundo, y ya vuelvo».

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«La presión me puede pocas veces, impera la responsabilidad»