De viaje, barra libre en el gasto

Los gallegos viajan menos que la media, pero cuando lo hacen tiran la casa por la ventana; el todo incluido ha dado paso a escapadas por Europa, en las que ahorran en billetes y hotel para dedicarse a la buena vida en el destino

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Redacción / La Voz

Hace diez años, a estas alturas del verano, muchos gallegos lucían un moreno imperturbable propio de los días de sol que habían pasado en la tumbona de un hotel con pulsera en Punta Cana o Cuba. Otros, que hacían encaje de bolillos para llegar a fin de mes, no tenían pensado poner un pie fuera de la comunidad y aún así las cuentas ni les salían a la hora de hacer números con la gasolina o las cervezas del chiringuito más cercano. Pero ahora, despertando del mal sueño de la crisis, que llevó a los primeros a compartir barra con los segundos en un área de servicio, todos tienen una carta turística a medida que les permite abrir la cartera -casi- dónde y cómo quieren.

Los gallegos sellan su pasaporte más que nunca y se dejan en sus destinos vacacionales más dinero que la media del resto de España. Eso sí, pasan menos días fuera de casa que el resto. Según los últimos datos del INE, el gasto medio diario por persona durante un viaje en la época estival es de 46,58 euros -rascándose el bolsillo más que los vascos, andaluces o asturianos-, pero con una estancia en el destino de 4,45 días. No obstante, esto solo significa que las vacaciones están más repartidas a lo largo del año, en ningún caso que los gallegos se hayan acomodado en el sofá.

«¿Quién se va ahora un mes a A Toxa o se pasa quince días en Canarias o en el Caribe? Ahora lo que se estila es hacer pequeños viajes aprovechando los precios de los vuelos». Diego Otero, director en Abramar Viajes Lufthansa City Center, da en el centro de la diana. Los conocidos como city breakers son el sustento de la mayoría de la población de la comunidad a la hora de darse un respiro de las jornadas laborales. «Si antes una pareja con hijos prefería irse a las islas o a la costa portuguesa para pasar largas temporadas, ahora son ciudades como Lisboa, Londres o Viena los destinos preferidos».

Nuevos perfiles

El modelo familiar escogido por Otero, el de un matrimonio con dos hijos, era hasta hace no demasiado el perfil en el que ponían todas sus atenciones las agencias de viajes cuando creaban sus paquetes vacacionales. Pero estas empresas han mudado poco a poco sus ofertas para adecuarse a nuevos sectores de la población, que reportan incluso más beneficios que una familia al uso. «Un trabajador de entre treinta y cuarenta años sin hijos es un perfil muy bueno, muchos de ellos son gays que no se plantean tener familia y sus lujos son los viajes», apunta Otero. Otro grupo poblacional que los expertos tienen en sus oraciones es el de los millennials. Según un informe realizado por OpinionWay, el 99 % de los jóvenes españoles ha viajado como mínimo una vez en su vida; un dato que bien se puede extrapolar a lo que sucede en Galicia, donde las agencias de viajes han tenido que reinventarse para poder contentar a estos chicos que, animados por la horquilla de vuelos low cost y el bum de la economía colaborativa, quieren irse lejos y vivir experiencias sensoriales únicas.

La oferta hotelera se amplía

«Los jóvenes se quieren mover y se saben planificar muy bien para conseguir viajar por el menor coste. Gracias, en parte, a la adaptación de la oferta de alojamientos, con la cantidad de hostels que están saliendo, casi nadie tiene problemas. De hecho, en Londres ya hay una cadena hotelera donde te ofrecen un habitáculo en el que solo pagas por el colchón. A partir de ahí empiezan a cobrarte por todo, hasta por el papel higiénico», explica Juan Ribadulla, presidente de la Asociación Galega de Axencias de Viaxes (Agavi).

Ahora bien, si a los gallegos, en general, les gusta danzar por el mundo, el sector senior se lleva la palma. «Los que tienen entre 55 y los 65 años, que aunque están en edad laboral muchos se han prejubilado, tienen tiempo y muchas ganas de viajar, por lo que hacen constantes escapadas a lo largo del año», explica Ribadulla. No obstante, el hándicap con el que tienen que lidiar las agencias de viajes a la hora de dar soporte a este sector es que no todos se encuentran en las mismas condiciones físicas. «Mientras unos se van a China otros prefieren hacer viajes nacionales y tomarse los días con más calma. Pero todos, de alguna u otra manera, hacen desembolsos relevantes», apunta Otero.

A pesar de la diferenciación por sectores, en la actualidad hay un patrón común en la mayoría de los viajeros gallegos. Lo explica este experto: «Se puede decir que somos más permisivos con nuestros caprichos. Es decir, ahorramos todo lo que podemos en el transporte pero no nos cortamos en ir a un evento deportivo o a un concierto. Han cambiado las tornas y ahora se gasta menos en partidas fijas y más en variables».

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