¿Quieres trabajadores más productivos? Hazlos felices

MERCADOS

G. VázquezM. GundínS. RoucoE. CerviñoM.Míguez

El cuidado del capital humano cobra cada vez más importancia en las compañías gallegas Entornos agradables o flexibilidad horaria ya no son solo «privilegios» de grandes empresas

12 sep 2019 . Actualizado a las 11:46 h.

Piscinas, hamacas, gimnasio, mesas de ping-pong, lavandería o comida gratis. Estos son solo algunos de los servicios que pone a disposición de sus trabajadores el buscador de los buscadores. Sí, es Google. Durante más de una década, el gigante de Internet, con sede central en Mountain View, es la mejor empresa del mundo en la que uno puede trabajar. Pero Google no tiene solo servicios a disposición de sus trabajadores, también una envidiable flexibilidad, total libertad horaria, medidas de conciliación y altos salarios. Una interminable lista de iniciativas con un solo objetivo: una plantilla comprometida y motivada que les ha hecho alcanzar un estratosférico nivel de productividad.

En España, el rendimiento es precisamente una de las asignaturas pendientes. Más bien, la falta de ella. Es habitual que los organismos internacionales lancen sus advertencias. El último, el FMI: el crecimiento de la productividad española sigue siendo débil. «Se trata de un factor que tiene que ver, entre otras cosas, con el tipo de contratación y los salarios.», asegura Obdulia Taboadela, doctora en Sociología de la UDC, que añade, «no es posible la felicidad en el trabajo sin seguridad».

Google parece haber dado con la fórmula mágica: cuida de su capital humano, su plantilla está motivada y se nota en la cuenta de resultados. ¿Pero todo esto es medible? «Un trabajador que se siente a gusto es más productivo, vende más y lo comparte con el mundo», mantiene Belén Varela, profesora de Relaciones Laborales y experta en gestión del optimismo.

«Las empresas con trabajadores felices tienen ventas un 37 % más altas», así lo dice Harvard Business Review. Para iOpener Institute-Oxford, con esta filosofía empresarial, las compañías consiguen que la vinculación de una plantilla se multiplique por dos. ¿Pero existe este tipo de gestión en Galicia?

NO SOLO LAS MULTINACIONALES

El último informe de Responsabilidad Social Empresarial de la Xunta sometió a estudio a 540 firmas. La mayoría, pequeñas y medianas empresas. Más de la mitad aseguran conocer la RSE y el 25 % dicen haber incorporado alguna medida a su dinámica, aunque no todas pueden documentarlo. El 53 % han aplicado medidas de conciliación y la iniciativa más común es la flexibilización de horarios. Pero si algo resume este estudio es un golpe de realidad: las empresas tienen una «escasa percepción» de que todo esto sea rentable. «Muchas pequeñas compañías de nuestro país llevan haciendo esto mucho tiempo. Es posible que sin tanta publicidad. Si tienes presente que los recursos humanos son la parte central de tu empresa, resulta muy sencillo mejorar el entorno de trabajo», asegura Taboadela. «Los empresarios son cada vez más conscientes de la importancia del talento. Los espacios coloristas, por ejemplo, son la parte estética de una filosofía de gestión mucho más profunda y más barata: dar a las personas la máxima importancia», mantiene Belén Varela.

En Galicia hay un conocido y laureado ejemplo de esta filosofía empresarial: es el grupo de O Porriño Visual MS. Por tercer año consecutivo, figura en la lista «Best Workplaces» de la institución estadounidense Great Place to Work. De esta tecnológica subrayan las posibilidades de desarrollo personal que dan a su plantilla, el horario flexible y el teletrabajo, entre otras medidas.

En realidad todo esto no es nuevo: «A principios del siglo XX, los experimentos que realizaron en la Western Electric demostraron que la productividad aumentaba si los trabajadores desarrollaban sentimientos de pertenencia al grupo y eran tenidos en cuenta en la toma de decisiones. Nada nuevo bajo el sol, lo cual no implicar dar la bienvenida a iniciativas como las que se están poniendo en marcha en algunas empresas», insiste Obdulia Taboadela.

Según los datos de la administración gallega, en nuestra comunidad son las industrias creativas, las TIC y el turismo las que llevan la bandera del conocimiento de todas estas medidas. En el caso de las tecnológicas se trata de una circunstancia sencilla de entender. Es un sector en el que apenas hay paro y además las plantillas de algunas empresas son constantemente «tentadas» por la competencia para que cambien de filas. Es en este sentido donde florece otro de los objetivos de «hacer feliz» a un trabajador: la fidelidad y el compromiso. En esto, Google vuelve a ser ejemplo: además de todas las «facilidades» que pone a disposición de su capital humano, consigue crear en su grupo de trabajadores un enorme sentimiento de compromiso, de pertenencia. Lo hace de una forma muy sencilla: les escucha y les hace partícipes de sus decisiones, además de hacer gala en sus comunicaciones y actos públicos de que «son la mejor plantilla del mundo». Según Google, bajo su firma «trabajan las personas más inteligentes». ¿Y qué se consigue con todo esto? Que el personal se sienta parte del proyecto. Que cambiar constantemente de trabajo deje de ser apetecible. «Lo que nos hace felices es buscar la plenitud, encontrar sentido a nuestro trabajo. Es el alimento de la motivación», según Belén Varela.