Robótica, el inglés del siglo XXI

María Viñas Sanmartín
María Viñas REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

maria pedreda

El mercado laboral 4.0 exige afinar el planteamiento educativo: el 65 % de los niños que estudian hoy primaria acabarán trabajando en empleos que todavía no existen

02 jul 2017 . Actualizado a las 11:00 h.

En la lista de las inquietudes habituales que atormentan al censo de los países desarrollados -corrupción, sanidad, educación y desempleo- se ha colado una preocupación incubada por desalentadores datos premonitorios: según el Foro Económico Mundial de Davos, en los 15 países más industrializados peligran por obra y gracia de los robots más de siete millones de empleos de aquí al 2020. Según la OCDE, el 12 % de los trabajadores españoles podrían ser sustituidos a corto plazo por máquinas. Encajar la cuarta revolución industrial, la de los autómatas y la inteligencia artificial, exige nuevas estrategias edificadas sobre cimientos sólidos, los de la educación. Solo queda un camino, el del aprendizaje: reforzar conocimientos como la ciencia y las matemáticas, y formarse en nuevas herramientas, especialmente en la programación y la robótica. Dominar al «enemigo». Saber cómo respira. Unirse a él.

Pronto en primaria

Desde el 2015, los alumnos gallegos de secundaria y bachillerato estudian ambas materias como asignaturas de libre configuración. Programación figura en la oferta de primero y segundo de ESO en 132 colegios e institutos públicos con 4.200 matriculados. Robótica, en la de 92 centros de bachillerato, con 600. Menú similar despliegan concertados y privados, y este mismo mes la Xunta ha anunciado una nueva convocatoria para, atendiendo a un reclamo del Parlamento gallego, dotar a las aulas de primaria de kits electrónicos y tecnológicos. Pero ¿son suficientes un par de horas semanales para formar a los profesionales del mañana? Academias especializadas y entusiastas proyectos de tecnología educativa completan en nuestra comunidad un embrionario ecosistema encaminado a despertar vocaciones, mejorar habilidades y dar soporte al currículo oficial de los colegios, cojo de formación en el profesorado.

Gestado en Bilbao en el 2011, Camp Tecnológico dio el salto a Galicia tres años más tarde para ofrecer, por edades, distintos niveles de educación tecnológica y respaldo a los docentes. Imparte también laboratorios de fin de semana y talleres, pero su receta estrella son los campamentos de verano, recién arrancados en Porto do Molle (Nigrán); en el Colegio Apóstol Santiago y en Los Sauces, ambos, en Vigo; en Salesianos de A Coruña; y en Peleteiro, de Santiago, el único en el que los cursos estivales están restringidos a alumnos del centro. Es esta ya su cuarta edición. Solo en el último año, esta iniciativa ha formado en Galicia a 118 alumnos, preparado a 105 profesores de secundaria y trabajado con más de 400 niños en jornadas como la Semana de la Robótica del Muncyt o el Día de los Museos en el Marco. Pero no es la única opción.