Galicia brilla a la vanguardia de la eólica marina

El sector nació de una crisis, por la necesidad de Navantia de diversificar ante la falta de obras navales; los pedidos sustentan ya centenares de empleos

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Ferrol / La Voz

Soplan nuevos aires para la industria gallega y vienen del mar. Vientos que se originan a miles de kilómetros de estas costas pero que han generado contratos tanto a grandes astilleros como a pequeñas empresas y han propiciado ocupación para centenares de trabajadores. Si hace décadas Galicia fue un referente en España en la instalación de parques en tierra y en la fabricación de componentes, ahora, de la mano de importantes compañías internacionales, se sube al podio de los suministradores de referencia para la eólica marina. El corazón de la industria de componentes para el sector se encuentra en la ría de Ferrol, en el astillero de Fene, merced a la alianza formada por la pública Navantia y la privada asturiana Windar Renovables, que desde finales del 2014 ha logrado ya cuatro contratos, dos con Iberdrola, uno con Statoil y otro con Siemens. Todos ellos para la fabricación de las cimentaciones, fijas o flotantes, que soportan los aerogeneradores en el mar. Para ejecutar los pedidos, Navantia cuenta como subcontratista principal con la vasca Nervión Industries, que a su vez se nutre de un grupo de firmas que prestan todo tipo de servicios, como pintura, montaje, andamios, soldadura y fabricación de elementos auxiliares. Windar, con instalaciones en Avilés y Gijón, también subcontrata parte de los trabajos encomendados a empresas gallegas, principalmente de la comarca ferrolana.

Pero la historia que hoy se anota éxitos nació de una crisis. Tras el desplome de los contratos en la industria naval, los astilleros públicos españoles se vieron obligados a

sondear nuevas posibilidades de negocio. «Esa diversificación debía de reunir varios requisitos: que fuera relacionada con nuestros conocimientos y que precisara de instalaciones singulares próximas al mar. Simultáneamente, estábamos bajo una fuerte presión para la adopción de fuentes de energías renovables, que vinieran a sustituir a las más contaminantes. En ese contexto, la opción de la eólica marina adquiría todo el sentido», recuerda Julio Martín, director de Navantia Fene-Ferrol. Dos años de intenso trabajo para demostrar que un constructor de buques también podría tener la flexibilidad de fabricar para parques marinos cristalizaron en un primer contrato: 29 jackets -enormes piezas de acero sobre las que se colocan los aerogeneradores en el mar- para el primer parque de Iberdrola en solitario, el de Wikinger, con el que se estrenó la mayor parte del sector en Galicia.

Calidad apreciada

«En Alemania aprecian la calidad del trabajo hecho en Galicia», subraya Estanislao Rey-Baltar, director del proyecto Wikinger en Iberdrola, empresa para la que acaba de arrancar la fabricación de otro pedido hace escasas semanas en la ría de Ferrol. A cambio del trabajo, las empresas suministradoras «han tenido que adaptarse a nuevos requisitos técnicos y formativos para cumplir con unos estándares muy exigentes en el terreno de la soldadura y de la calidad», afirma Julio Martín.

Navantia y Windar se han colado, arrastrando con ello a sus subcontratistas, en el reducido grupo de instalaciones europeas que suministran cimentaciones para el sector. Iberdrola, en España, contrató las jackets de Wikinger en Fene, la subestación para el parque en Navantia Puerto Real (Cádiz) y las piles (estructuras de acero en las que van clavadas las jackets) y las torres de los molinos en las instalaciones asturianas de Windar. Son las tres comunidades con participación en su programa. A veces, las obras para la industria gallega se ejecutan en los talleres mientras que otras se llevan a cabo en las proximidades de las parques. Como la desarrollada por la compostelana Wind1000, que tiene unos 50 operarios en el puerto alemán de Saasnitz, en el premontaje de los aerogeneradores de Wikinger, contrato que le ha reportado un año de trabajo.

Roberto Bouzas, jefe de Obra de Nervión Industries, incide no solo en la importancia que ha cobrado el sector, sino también en su compatibilidad con la construcción naval. «Ambos sectores pueden y deben convivir juntos», apostilla.

Potencia y parques siguen creciendo y los principales operadores confían en que se generen nuevos encargos, al hilo de nuevos recintos en Reino Unido, Francia y Alemania. Navantia tiene claro por dónde debe transitar para seguir ganando cuota de mercado. «Debemos continuar mejorando la ingeniería y los procesos de fabricación, así como la optimización de nuestras instalaciones, al objeto de seguir ofertando en los cada vez más profundos parques eólicos marinos. Estructuras cada vez más pesadas y altas serán el reto que nos tengamos que preparar en el corto plazo», dice Martín.

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