La vida como un negocio en directo

La industria de las conexiones de vídeo en directo está valorada en China en más de 5.000 millones de dólares

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Pekín / La Voz

 A través de su smartphone rosa, Tan Xin narra sus planes del día mientras camina por la calle. Diez minutos después, esta menuda joven de 22 años llega a Ruyder, la empresa de conexiones en directo que la ha contratado en vista de su éxito. Se viste con ropas étnicas, repasa su maquillaje y entra en una de las pequeñas habitaciones decoradas como si fueran estancias de una casa y que son en realidad estudios para artistas de Internet como ella. «Actuando 4 horas durante 3 días a la semana puedo conseguir al mes unos 30.000 yuanes (unos 4.000 euros)», explica a La Voz la joven, que empezó a hacer streaming hace solo cinco meses en su casa. Tan Xin canta, baila, toca el timbal o charla con sus más de 150.000 seguidores, que a cambio le envían regalos virtuales que después se canjean por dinero.

«Creo que les gusto porque me he convertido en una hermana para ellos, chicos y chicas que se entretienen hablando conmigo», relata. La rapidez con la que ha ganado seguidores ha hecho que varias empresas de streaming le hayan ofrecido jugosos contratos, tanto que ni siquiera se plantea buscar trabajo relacionado con Filología Inglesa, la carrera en la que está a punto de graduarse.

Casi la mitad de los 730 millones de internautas chinos se han abierto una cuenta en las decenas de plataformas que en China emiten vídeo en directo. Una industria que despegó hace apenas cinco años y que solo en el 2016 creció un 180 %, hasta lograr un valor de más de 5.000 millones de dólares, según Credit Suisse. En esas plataformas digitales hay miles de jóvenes de entre 20 y 40 años como Tan Xin, que cantan, bailan, cuentan anécdotas, pintan, comen o dan consejos sobre belleza o deportes. «En una sociedad en la que el trabajo hace que cada vez tengamos menos tiempo libre para salir con amigos, estas conexiones en directo son una forma muy atractiva y fácil de entretenimiento», afirma Zhao Luyang, un joven de 26 años que hace un año fundó Ruyder, una de las decenas de plataformas de streaming que ya cuenta con 2.000 artistas y más de 30 millones de conexiones. «Además, en China está muy extendido lo de transferir dinero a través del móvil y eso explica por qué cuatro de cada diez espectadores mandan regalos virtuales a los artistas que siguen a través de Internet», añade.

Unos regalos que en la pantalla tienen forma de soles, corazones o flores, pero que luego se acumulan como dinero real en los perfiles de los artistas. «Mira, ahora que estoy terminando este dibujo están llegando muchos más soles a mi perfil», nos muestra Xia Lei, un talentoso joven de 21 años que diseña dibujos similares al manga japonés.

La fiebre por las conexiones en directo es patente sobre todo en ciudades medianas y pequeñas, donde las alternativas de ocio son más limitadas que en grandes urbes como Pekín, Shanghái o Cantón. Dado el éxito, las autoridades han aprobado normativas específicas para este tipo de industria para evitar contenido pornográfico y políticamente sensible.

La rentabilidad de este nuevo sector ha hecho que la mayoría de los gigantes de Internet chinos se hayan sumado a él. La compañía de telefonía Cheetah Mobile lanzó Live.me, un canal de vídeo enfocado hacia el extranjero que ya cuenta con más de 620 millones de usuarios mensuales en Estados Unidos y en Europa.

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