Vento, una historia de amor que funde números y leyes

Manuel Blanco Casal
Manuel Blanco REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

La fusión de las coruñesas Asfico e Iglesias Abogados ha dado a luz una de las mayores empresas gallegas de servicios fiscales y jurídicos; la nueva firma suma una plantilla de 36 personas, el 90 % de ellos titulados universitarios

24 ene 2020 . Actualizado a las 15:18 h.

El mundo de la empresa ha legado al imaginario colectivo una tradición de cierta crueldad, de operaciones implacables ejecutadas por tiburones con corbata. En ocasiones, sin embargo, afloran historias que desnudan estos lugares comunes. Es el caso, por ejemplo, de la que acaban de protagonizar Asfico e Iglesias Abogados. Una historia de amor cocinada a fuego lento que acaba de materializarse con la fusión de ambas para dar vida a Vento Abogados y Asesores, una empresa de servicios jurídicos y fiscales con sede en A Coruña.

La integración ha sido de alguna forma el desenlace lógico a años de fluida colaboración, dada la complementariedad entre ambas actividades. Las dos sociedades acumulaban años de experiencia y prestigio en sus respectivos ámbitos de actuación: Asfico en asesoría fiscal e Iglesias Abogados en los servicios jurídicos. Habida cuenta de esa estrecha relación y la sintonía entre los socios de una y otra firma, hace unos meses empezaron a madurar la idea de fusionarse con el objetivo de dar un salto exponencial. «Este -explica Juan Carrera, uno de los seis socios de Vento y seguramente junto a Antonio Iglesias la figura clave de esta operación- es un proyecto que pretende transformar nuestras antiguas estructuras como despachos profesionales en una empresa de servicios jurídicos y fiscales».

En realidad, Vento es el producto de una tendencia a la que se han sumado los grandes despachos que trabajan, por ejemplo, para las compañías del Ibex 35. Esa transversalidad, la posibilidad de ofrecer en un mismo espacio físico servicios financieros y jurídicos, es una demanda creciente entre las empresas de tamaño medio y grande, un nicho de mercado al que ya se dirigían los dos protagonistas de esta fusión. «Los problemas a los que nos enfrentamos exigen una visión poliédrica; siempre es necesario que nos sentemos en una misma mesa profesionales de distintas áreas para darle al empresario una solución global», argumenta Carrera.