«No es solo vino, se trata de dinamizar la economía local»

Recuperar un icono de la época oscura de Galicia para convertirlo en otro símbolo de una de las apuestas de futuro fue uno de los retos de la cooperativa con Pazo Baión


Vigo / La Voz

Dedicada a la enseñanza profesionalmente, María Dolores Calvo no dudó en tomar el relevo familiar y lanzarse al mundo del vino a través de Condes de Albarei. Después de más de dos décadas, ahora afronta el reto como presidenta de la cooperativa, una de las pocas mujeres que se ven en la parte alta de los organigramas en el mundo del vino en Galicia.

-Figura como presidenta desde hace solo tres años, pero lleva muchos más en la cooperativa.

-En total llevo 25 años y once en el consejo rector. El balance de estos últimos tres como presidenta es muy positivo, es duro pero muy satisfactorio poder trabajar en equipo, conocer la problemática de los socios e intentar sacar las cosas adelante. El esfuerzo compartido siempre es satisfactorio. Tengo el apoyo de mis compañeros del consejo, que es vital, y tener un equipo en el que confíes es muy importante. Todo ello te facilita mucho la situación.

-¿Cuántos trabajadores tienen?

-De forma habitual en bodega son treinta personas, aunque en vendimia llegamos a ser unos 175, entre Condes de Albarei y Pazo Baión. Socios seremos unos 400.

-¿Qué los hace diferentes?

-Nosotros estamos muy orgullos de nuestros vinos y no podríamos elegir entre ellos. Destacan porque elaboramos los caldos de forma monovarietal, con uva albariña. Todos llevan esta uva y sin embargo tienen diferentes sabores porque llevan diferentes elaboraciones y cada uno agrupa unas características propias. Varía mucho si pasa por barrica, si es un especial que se saca cada cinco años. Lo que más diferencia a nuestros vinos es la calidad, la frescura y la salinidad, tenemos viñedos muy cerca de la ría y eso nos diferencia. Ese sabor casi a mar se percibe.

-¿Qué proyectos tienen?

-Estamos acabando de elaborar un plan estratégico, somos prudentes porque la crisis nos pilló con la compra de Pazo Baión y fue complicado. El objetivo es reducir la deuda e ir disponiendo de capital para pagar la uva a los socios. Hicimos algunas reformas y la línea es invertir en mejorar las instalaciones. Seguir trabajando en la calidad y socialmente seguir creciendo, pero poco a poco. Somos una bodega con vocación de seguir la línea que marca la denominación de origen, que no puede basarse en grandes cantidades y extensiones. Hay que diferenciarse por la calidad, no por el volumen.

-Han obtenido múltiples reconocimientos.

-Como empresa uno que a nosotros nos hace sentir especial orgullo es el Premio al mejor proyecto de compromiso social, que nos dieron por el Pazo Baión. Es un valor muy importante y a nosotros nos gusta cuidar de los valores de la empresa. El compromiso social es uno de nuestros pilares. También recibimos el premio al mejor proyecto empresarial de la Diputación de Pontevedra y el premio a mejor rincón turístico de España. Hemos sacrificado mucho, no es solo vino, se trata de dinamizar la economía local, de invertir en enoturismo. Eso sí, también hemos recibido reconocimientos a nuestros caldos, como el Bacchus de oro en el 2015. Es un reconocimiento, una forma de sentir que el trabajo colectivo de la gente se aprecia. Ese es el mejor de los premios.

María Dolores Calvo Méndez preside una cooperativa que tiene más de 400 socios. | martina miser

«En Condes de Albarei intentamos fomentar la participación de las socias y su papel»

Como buena responsable de la bodega, su presidenta se confiesa incapaz de elegir entre todas las variedades de vino que producen. «Es como los hijos, no puedes escoger, cada uno tiene unas particularidades, casa con un determinado momento y producto», explica con orgullo.

-¿Cuál ha sido la última producción?

-Las producciones dependen mucho de los años, la última cosecha fue de tres millones de kilos de uva.

-¿Exportan parte de su producción?

-La mayor parte de las ventas se concentran en el Norte peninsular, aunque tenemos vinos por toda España y exportamos a más de 40 países, claro que no en todos con cantidades destacables. Donde más ahora mismo es en Reino Unido, Estados Unidos y Puerto Rico.

-No son muchas las mujeres que hay en el mundo del vino que ocupen puestos de relevancia como el suyo.

-Para mi es una gran responsabilidad porque vas siendo un poco cabeza de lanza. Sientes que tienes que hacer el trabajo bien. Me gustaría que en poco tiempo ver a una mujer no fuera poco habitual. Igual que en el resto de procesos hay cada vez más mujeres, pues deberían permanecer igual en los puestos altos. En gerencias o en presidencias de cooperativas llegamos menos. Nosotras tenemos que perder el miedo para dar un pasito adelante y convencernos de que tenemos capacidad y podemos. Sabemos hacerlo, nos equivocamos, como todo el mundo, pero si no lo intentas no sabes hasta dónde puedes llegar. En Condes de Albarei intentamos fomentar la participación de las socias y su papel con cursos de empoderamiento, de igualdad. En las cooperativas es raro ver mujeres al frente, puede que conozca a alguna del sector de los quesos, pero no hay muchas y es una pena.

-¿Cómo compatibiliza su vida con la bodega?

-En Condes de Albarei la mayoría de la gente no vivimos en exclusividad del vino, pero lo tenemos como actividad complementaria porque nos gusta. El cargo está al margen de mi profesión y requiere mucho tiempo pero me encanta, adoro hacer el seguimiento del proceso de las uvas.

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