Restos de madera y castaña para fabricar un nuevo asfalto

Seis empresas de la comunidad participan en un proyecto para optimizar los restos de la madera


Ourense / La Voz

Seis empresas de diferentes sectores y puntos distantes de la geografía gallega se han unido para trabajar por conseguir valor añadido en el medio rural de la comunidad. Todos ellos participan en un innovador proyecto que tiene como finalidad valorizar los residuos agroindustriales obteniendo de ellos nuevos productos que sean respetuosos con el medio ambiente.

Innobiorresiduos. Así se denomina esta ambiciosa iniciativa que ya ha cumplido su primer año de vida. Se puso en marcha después de que el consorcio de empresas que están detrás se presentasen a la convocatoria Conecta Peme, de la Axencia Galega de la Innovación, logrando una de las mejores valoraciones del jurado por su propuesta y consiguiendo una subvención de algo más de un millón de euros procedentes de fondos europeos Feder.

La investigación que desarrollan entre todas se centra en buscar las potencialidades de dos tipos concretos de residuos. Uno de ellos es el sobrante que queda en los soutos gallegos tras la recogida de la castaña, como los erizos y las ramas abandonadas tras las podas. El otro producto sobre el que se está trabajando procede de las fábricas de tableros de madera. Se trata de un ecoproducto rico en lignina, «que tiene propiedades interesantes para la fabricación de firmes y pavimentos», explica Francisco Javier Prego, director del departamento de I+D de la ourensana Extraco, encargada de esta parte del proyecto.

Explica además que, de los residuos con los que trabajan, extraen también bacteriocinas, biocidas y biosurfactantes. «Los biocidas son productos naturales que sirven para evitar las plagas en los campos de castañas, mientras que las bacteriocinas se pueden usar como conservante para el procesado de este producto», asegura el experto. En lo que respecta a los biosurfactantes, se pueden reutilizar para mejorar la fabricación de los propios tableros. «La idea es probar los cuatro productos en diferentes usos, de ahí que participen seis empresas, porque cada una tiene interés en alguno de ellos», advierte Prego.

Así, cada participante tiene una labor fundamental en el desarrollo del proyecto. Soutos Sativa, una firma lucense de castañas, quiere conseguir biocidas y bacteriocinas de los restos del producto que trabaja, mientras que Renga Enerxía, de la localidad ourensana de Allariz, se encarga de valorizar el producto final para producir compost o energía eléctrica. Betanzos HB, por su parte, se encarga de fabricar los tableros de madera y extrae el coproducto que procede del eucalipto, cuyas potencialidades se están analizando.

Participa también en el proyecto Indutec Ingenieros, de Lugo, que se ocupa del análisis del ciclo de vida (ACV), es decir, de ver cómo son los productos nuevos y de compararlos con los convencionales. Extraco, que lidera el consorcio, utiliza lo que se extrae de lignina para probarlo en diferentes tipos de firmes, una finalidad sobre la que también trabaja Galaicontrol, de Vigo.

Laboratorios

La parte química del proyecto la desarrolla el laboratorio de biotecnología agroalimentaria de la Universidade de Vigo, mientras que el grupo de Ingeniería Civil de la Escuela Politécnica Superior de Lugo trabaja sobre lo relacionado con los firmes. «Dentro de un año tendremos muchos más resultados, pero por ahora todo lo que hemos descubierto es muy positivo», explica Prego.

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