El banco ahora está en el bolsillo

Pagos a través del móvil, asesores robóticos y algoritmos predictivos para invertir: las «fintech» están cambiando el mundo de las finanzas tal y como lo conocemos


Redacción / La Voz

Hasta hace muy poco, determinadas operaciones financieras requerían cola en el banco, ventanilla y asesoramiento personal experto. Acudir físicamente a la sucursal era casi una costumbre: tocar el dinero, pedir vez para solicitar crédito. Operaciones para las que hoy son suficientes dos movimientos de pulgar. Al igual que el de teleoperador, el puesto de cajero de banco está abocado a desaparecer. Como las monedas y los billetes. Y las tarjetas de crédito.

Hace ya dos años, John Stumpf, exconsejero delegado de Wells Fargo, avanzó que, probablemente, seremos la última generación en usar dinero de plástico. En su lugar, el clic. El contactless. Acercar el móvil, presionar la tecla enter. No es el futuro, ya está aquí, abanderado por un sector alternativo a la banca tradicional conocido como fintech (tecnología financiera).

Lo integran pequeñas empresas centradas en facilitar al usuario sus operaciones habituales, pero también en cubrir necesidades que de momento no atienden los bancos. ¿Compiten con ellos? El gallego David Conde, fundador de Senseitrade, habla de cooperación. «La banca va mucho más despacio a la hora de hacer cambios, mientras que las fintech se adaptan con rapidez a lo que que quiere el usuario -señala-, pero son las grandes entidades las que tienen los recursos y las infraestructuras». De hecho, ya están en la partida. Compran startups, lanzan incubadoras para engendrar sus propias soluciones y se asocian en plataformas comunes, como el servicio de pagos Bizum.

«En EE.UU. se habla mucho de ‘coompetición’ -añade Conde-. Yo creo que va en esta dirección, en la de trabajar juntos». Más de 3.000 descargas suma su herramienta, lanzada el pasado noviembre. Monitoriza las redes sociales para detectar señales de compra en bolsa. «Escucha» lo que predice Twitter. Analiza los mensajes -su positividad, su negatividad, su alcance- y es capaz de detectar si es buen momento para comprar o vender, y dónde es más rentable hacerlo. Tras haber hecho de la red de los 140 caracteres un fiable bróker, trabaja ahora en un segundo proyecto a punto de ver la luz: una aplicación, dirigida al ahorro y a la inversión en carteras inteligentes, que redondea cada compra realizada al euro más próximo, transfiriendo la diferencia a una cuenta corriente. Si el usuario se gasta 1,50 euros, destinará 50 céntimos al seguro de ahorro, donde además obtendrá una pequeña rentabilidad.

Este par de herramientas gallegas son solo dos ejemplos de un universo que, aunque principalmente se divide en cuatro grandes ramas -pagos, préstamos, agregadores financieros y crowdlending-, ofrece todo tipo de servicios financieros de forma cómoda, ágil, sencilla y transparente. Un banco tarda semanas en aprobar un crédito; una fintech días. Minidatáfonos de bolsillo, robots capaces de saber dónde es mejor invertir nuestros ahorros, billeteras digitales. Pequeñas (de momento), pero potentes iniciativas, que en España se acercan actualmente a las 200. Las 120 que había en el 2015 sumaron una financiación de 130 millones. Un paso por delante, despeja el camino Ant Financial, la mayor compañía fintech del mundo: una plataforma de pagos, filial del gigante chino del comercio electrónico Alibaba, valorada en unos 60.000 millones de dólares. Cuenta con 500 millones de usuarios. Ningún banco del mundo se acerca de lejos a tal cifra.

Las gallegas

QBITIA SOLUTIONS. La firma pontevedresa lleva casi siete años dedicada a la tecnología financiera y ya trabaja con las principales bolsas internacionales. Su herramienta, una plataforma de trading algorítmico, permite automatizar estrategias de inversión sin tener conocimientos de programación.

 SETPAY. Nació en enero del año 2012 en Santiago de Compostela con el objetivo de desarrollar un sistema de pagos a través de un TPV móvil, de bolsillo, orientado a pequeñas empresas y autónomos. Funciona a través de la conexión a Internet del teléfono o de la tableta.

SENSEITRADE. La aplicación engendrada por esta startup con sede en Ourense es capaz de recomendar los valores en los que conviene invertir aprovechando la información que circula en las redes sociales en tiempo real.

 COINSCRAP. Ideada para que el usuario ahorre, como una hormiga, a base de la «calderilla» que le sobra de cada operación. La herramienta, todavía en fase de prueba, redondea cada compra que se efectúa y automáticamente transfiere la diferencia a una cuenta.

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