Los residuos plásticos llenan el armario

Abrigos, gafas de sol o incluso bloques para la construcción de muros y paredes otorgan una segunda vida a los más de 275 millones de toneladas de desechos que se producen en el mundo


Redacción / La Voz

Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos y compañía saltaban al campo hace unas semanas ataviados con una camiseta revolucionaria. No por el color o por el diseño. Sino por su composición y, sobre todo, por el significado que traía implícito. Fabricadas con plásticos interceptados en las costas de las Islas Maldivas, lo que las estrellas del Real Madrid consiguieron en su partido contra el Sporting fue meter un gol a la conciencia medioambiental. Porque los desechos plásticos, que siguen siendo uno de los principales quebraderos de cabeza del planeta, tienen una segunda vida con muchas posibilidades.

Y es que esto de la basura plástica no es un problema menor. Las cifras que se intuían ya provocaban sonrojos. Pero la preocupación ha crecido después de que un estudio de la Universidad de Georgia pusiera sobre la mesa números mucho más exactos. De los 275 millones de toneladas de producción total de basura de plástico que se registraron en el mundo, ocho acabaron en el mar. «Es el equivalente a encontrar cinco bolsas de supermercado llenas de plástico cada 30 centímetros de costa», sentenciaba Jenna Jambeck durante la presentación del estudio. Y el futuro no se presenta muy halagüeño. Si nada cambia, en el 2025 la cantidad acumulada puede alcanzar los 155 millones de toneladas.

Esa no es una opción. Al menos para organizaciones como la Asociación Nacional de Recicladores de Plástico (Anarpla), cuyo horizonte es claro. «El destino de los plásticos gestionados como residuos está jerarquizado, preferentemente al reciclado mecánico o valorización. En 10 años, prácticamente se tiene que haber conseguido que ningún plástico acabe siendo enterrado en vertederos», explica José María Alegre, portavoz de Anarpla. Para este asesor técnico la gestión de recogida de residuos plásticos es primordial: «Hay que trabajar para que toda esta basura que se abandona en las costas nunca vaya a parar al mar. Porque los plásticos que se abandonan en un radio de 50 kilómetros de las costas, aportan entre un 60 y un 70 % de los residuos de este tipo que nos encontramos cada día en las playas». Y en todo este problema el sector textil tiene algo que decir. No es el único, pero sí parece ser uno de los que ha tomado la delantera. El tejido de las camisetas de los jugadores de Zidane ya tiene su mercado en países como Estados Unidos. Y uno de los primeros que apostó por él tiene origen español.

Una botella de PET fue el primer residuo que Javier Goyeneche convirtió en tejido y posteriormente en una prenda. Fundador de la marca Ecoalf, este madrileño consiguió hacerse un nombre al otro lado del charco con su moda fabricada con reciclados. Tras conseguir extraer hilaturas de una simple botella, Goyeneche comprendió el enorme potencial de su idea, que se ha traducido en cosas como mochilas o abrigos realizados con muy diversa basura. Porque por su planta pasan diferentes materiales (como por ejemplo neumáticos) que encuentran una segunda vida. Y la firma de Goyeneche no es la única. Adidas, en colaboración con Praley for de Oceans, lanzó al mercado el pasado junio una edición limitada de unas zapatillas que han causado furor. Realizadas a partir de los plásticos recogidos en zonas costeras de las islas Maldivas, la compañía consiguió crear unas revolucionarias fibras con las que tejer sus UltraBOOST Uncaged, de estilizada silueta e increíble ligereza.

La misma esencia se encuentra detrás del proyecto Sea2see, una empresa italiana con sede en Barcelona que transforma residuos del mar en un material resistente con el que fabricar las monturas de unas gafas de sol. Y su aportación es sorprendente. Cada par de gafas supone la limpieza de 10 metros cuadrados de océano.

La moda no es el único sector que se ha rendido ante las posibilidades del reciclaje. ByFusion, una startup estadounidense, ha conseguido desarrollar una tecnología que transforma todo tipo de desechos plásticos en material de construcción. Denominado Replast, estos bloques para muros y paredes están realizados sin recubrimientos ni adhesivos y se fabrican con cualquier tipo de plástico. Y hay más. Porque en su fabricación se emiten un 95 % menos de gases de efecto invernadero que en el proceso de creación de los bloques de hormigón.

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