El Nobel que Alfred no dispuso

Física, Química, Medicina, Literatura y Paz, pero no Economía. Alfred Nobel no dijo nada en su testamento de 1895 sobre premiar teorías que expliquen o analicen los comportamientos económicos; el galardón se creó en 1969

Elinor Ostrom, la única mujer con el Nobel de economía
Elinor Ostrom, la única mujer con el Nobel de economía

Redacción / La Voz

Cien mil coronas suecas de la época le correspondieron a Ragnar Sohlman por llevar a término lo que se considera el legado de Alfred Nobel. Otras cincuenta mil para Rudolf Liljequist, que lo acompañaría en la tarea de la constitución del fondo con el que se sustentan los que más de cien años después continúan siendo los premios más prestigiosos del planeta: los reconocimientos, como dejó escrito el empresario y filántropo sueco, «a aquellos que en el último año hayan hecho el mayor bien a la humanidad» . Y ese beneficio vendría de los campos de la Física, la Química, la Medicina, la Literatura y la Paz.

La economía mueve el mundo y dota de rentas al fondo Nobel, pero nada dijo Alfred sobre reconocer teorías que la expliquen, esas que él supo interpretar hasta el punto de dejar un legado cuyos réditos continúan surtiendo a día de hoy el importe de los premios año a año, más de un siglo después a razón de un millón por galardón.

Si a los encargados de llevar a cabo su última voluntad les llevó años constituir los premios, ante las reticencias de herederos y gobiernos de varios países del mundo en los que Nobel había constituido más de noventa empresas, no fue hasta mucho después, en 1969, cuando la Economía se incluiría en la lista. Coincidiendo con el trescientos aniversario del Sveriges Riksbank, el banco central de Suecia y también el más antiguo del mundo, en 1969 se instauró el premio de Economía. Y se hizo con sus propias reglas. El dinero del galardón no procede del fondo original de Alfred Nobel, sino de la aportación del propio banco central a este «a perpetuidad».

Distinta procedencia y distinta nomenclatura. No es el Nobel de Economía, sino el del Premio del Banco Central de Suecia en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel. Lo otorga la Real Academia Sueca de Ciencias siguiendo el espíritu que rige al de los otros premios. Nobel dispuso que el de Literatura lo otorgase la Academia Sueca, que estos días está inmersa en polémica tras el reconocimiento a Bob Dylan; el de la Paz, el Parlamento Noruego; el de Medicina, el Instituto Karolinska de Estocolmo; y el de Física y Química, la Academia Sueca de las Ciencias.

Es el premio más joven de los ligados a Nobel, pero también el que tiene una media de edad de los premiados más elevada -59 años de media de los galardonados en los dispuestos en el testamento, por 67 en el de Economía-. Han tenido el privilegio de situarse bajo ese foco 48 premiados, 24 de ellos a título individual. El de mayor edad - 90 años al recibirlo en el 2007-, que sin duda ha contribuido a elevar la media: Leonid Hurwicz. No se sabrá por qué hasta el año 2057. El de Economía es, de hecho, del que menos se sabe sobre sus deliberaciones, pues han de pasar, al igual que el resto de los galardones, cincuenta años para que se hagan públicas las razones. Al instaurarse en 1969, pocos premios han cumplido los cincuenta años de vigencia.

Para hacerse una composición de lugar, los académicos reciben informes externos, pero también hacen sus propuestas. El proceso arranca en febrero y culmina con la elección. En ese momento, según Peter Englund, secretario entre el 2002 y el 2013 del comité que lo designa, cambia el foco sobre lo que es la economía en el día a día de la humanidad y se produce «un agradable contraste» con el resto del año, cuando los economistas se consideran sobre todo comentaristas de la política económica y otros temas de actualidad del sector. El foco se ha puesto una sola una vez sobre una mujer: Elinor Ostrom, en el 2009.

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