La cifra de empresas gallegas que exportan a China se duplica

Textil, alimentación y componentes industriales concentran buena parte de las más de 400 firmas que ya trabajan en el gigante asiático; las ventas en el 2015 superaron los 220 millones


Redacción / La Voz

China. Más de 1.374 millones de habitantes. Al menos un millón de ellos con una fortuna superior a los 1,4 millones de euros, y algo más de 109 millones con un patrimonio entre los 50.00 y 500.000 dólares. Representan la clase media. Una burguesía que engorda año tras año y que ya supera en número a la que concentra una potencia como Estados Unidos. Un universo de compradores con una indisimulada devoción por los productos europeos, especialmente aquellos de marca y calidad. Galicia hace tiempo que puso el foco en esta realidad y las cifras así lo acreditan. En el 2009, el número de empresas galaicas que exportaban al gran motor de la economía mundial apenas superaba las 200. Actualmente son ya 417. Y creciendo.

Lo cierto es que la relación entre China y Galicia parece vivir una era suerte de era dorada. Los grandes consorcios del tigre asiático han convertido la comunidad en su destino inversor favorito a nivel español tras la compra de Citic Censa, Rodman o la conservera Hijos de Carlos Albo, pero es que además en estos momentos están negociando la toma de control de un club tan emblemático como el Celta de Vigo y de un astillero de referencia como Hijos de J. Barreras.

La pasión que China siente por las tierras de Breogán es recíproca. Galicia coloca hoy dentro de sus milenarias murallas un amplio panel de productos y bienes: vinos, componentes industriales, granito, conservas... El textil es, en todo caso, la punta de lanza de esta coyuntura de la mano de un gigante como Inditex, auténtico pulmón de las exportaciones gallegas junto a PSA Peugeot Citroën.

Volumen de negocio

La lista de firmas que han emprendido la aventura china no ha dejado de crecer en los últimos ejercicios: las cadenas del grupo Inditex, Estrella Galicia, Aceites Abril, Invertaresa, Martín Códax, Kaleido Logistics, Pili Carrera, Kiwi Atlántico... Solo el año pasado, el volumen total de exportaciones al país creció un considerable 24 %, hasta situarse en los 220 millones de euros. El director del Instituto Galego de Promoción Económica, Javier Aguilera, reconoce que la cifra no es aún comparable al peso que tienen otras economías (Francia, Portugal, Reino Unido, Italia y Alemania están por encima o en la frontera de los mil millones de euros anuales en importaciones de productos gallegos), pero sí indica una senda de cara al futuro, y en cualquier caso un hecho incontrovertible: cada vez son más las compañías galaicas que miran sin rubor a China.

«Nosotros -explica Aguilera- estamos empezando a vender allí. A pesar de que la balanza comercial es deficitaria, algo que probablemente se mantendrá aún durante años, es una evidencia que China está incorporando año tras año millones de potenciales compradores que representan una oportunidad para los productos gallegos». El director del Igape, eso sí, tiene clara la hoja de ruta que ha de guiar las exportaciones gallegas: «Tenemos mucho que decir, pero no debemos competir por volumen, sino con valor añadido, marca, prestigio... Allí se aprecia la marca, son grandes compradores. Por decirlo de alguna forma, si un ciudadano chino compra un coche de alta gama de una marca alemana, querrá el vehículo fabricado en Alemania, no en China».

Tanto la Administración autonómica como las empresas gallegas que operan dentro del perímetro de la Gran Muralla admiten que, para consolidar el futuro, es preciso trabajar con seriedad y acertando en determinados aspectos cruciales para un mercado tan singular como el chino: logística, distribuidores, adaptación de los productos a las peculiaridades culturales de los consumidores...

El logístico es, con diferencia, uno de los más importantes, habida cuenta de la distancia que separa Galicia de China. El grueso de las exportaciones se realizan por mar y es precisamente por esta vía por la que aflora un gran potencial de crecimiento. Del gigante asiático arriban cada mes a los puertos de la Península contenedores llenos de mercancía que, en un contexto ideal, podrían retornar a su origen repletos de productos gallegos. La ecuación es simple; la ejecución ya no tanto. «El reto es que no vuelvan vacíos, claro -matiza Aguilera-, pero lo primero es encontrar comprador y las relaciones internacionales requieren de tiempo, confianza, seriedad, precio y suministro estable. Por fortuna ya tenemos mucha gente que lo está haciendo y el crecimiento puede ser exponencial de cara al futuro».

El caso es que además de la vía marítima, hace solo unos días Galicia recibía a unos emisarios chinos que, por encargo del Gobierno de Pekín, se desplazaron a Santiago para presentar lo que se ha bautizado como la nueva ruta de la seda, una conexión por tren que ya une los principales mercados del tigre asiático con los países europeos, otra alternativa para permitir que los envíos resulten competitivos y que los productos gallegos puedan seguir asaltando ese gigante que va camino de convertirse en la primera potencia económica mundial.

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