Coren cría cerdos con hilo musical y juguetes en su nueva granja de Celanova

La instalación dispone de todo tipo de avances para que crezcan sin estrés; Cada animal lleva un chip que permite el control electrónico de su crecimiento


Ourense / La Voz

El centro de selección genética que la cooperativa Coren tiene en la localidad ourensana de Quintela de Leirado supone un paso más en la producción de carne porcina y se ha convertido en uno de los pilares más importantes. El grupo agroalimentario gallego, centrado en ofrecer alimentos de máxima calidad a clientes tanto del mercado nacional como del internacional, selecciona las razas que le permiten obtener el mejor producto final, adaptándose así a las necesidades de cada usuario. Proceda de donde proceda. Se trata, en definitiva, de elaborar productos «ad hoc» ya que cada consumidor tiene sus propios gustos y, por ejemplo, los europeos prefieren la carne más magra, mientras que los asiáticos valoran la infiltración de la grasa. Este centro, por tanto, se convierte en un punto fundamental para ofrecer a cada cliente lo que demanda.

La granja tiene capacidad para dos mil ejemplares porcinos que se crían con el máximo bienestar, explican desde la empresa. Camas de paja, juguetes (generalmente pequeños troncos) para proporcionarles entretenimiento o hilo musical, en el que generalmente suena música clásica, son algunas de las comodidades de las que disfrutan los animales. Todo para que tengan una «una crianza sin estrés».

Todo el proceso está perfectamente controlado y se presta especial atención tanto durante la cubrición de las hembras como durante su período de gestación. De hecho, una semana antes del parto las hembras son trasladadas a una sala específica, en la que se dan las condiciones idóneas para el nacimiento de las crías en un entorno inmejorable.

Red wifi

En esta innovadora explotación porcina existe una red wifi que permite a todos los empleados disponer de información automatizada del estado y evolución de cada uno de los ejemplares. Especialmente, se controla la correcta alimentación de los animales -a base de maíz, trigo y cebada- con especial cuidado de las cantidades que ingieren. De hecho, cada animal dispone de un chip conectado a un sistema informático que se controla por ordenador y tablet a través de esa red wifi. Esto permite un control individual de cada uno. La instalación está dotada, además, de una tecnología eficiente de calefacción y ventilación.

«China, India y toda la zona asiática generan millones de nuevos consumidores cada año. O somos capaces de abastecer estos mercados o, si no, hasta los nuestros podrán tener una seria necesidad alimentaria», aseguró Manuel Gómez-Franqueira, presidente de la cooperativa durante la presentación de esta innovadora explotación que además de haberse orientado a la elaboración de productos adaptados a los distintos mercados, tiene como finalidad la de la propia cooperativa, generar valor en el medio rural.

Anexa a esta instalación, Coren ha puesto en marcha hace tan solo unos meses una planta de tratamiento de residuos orgánicos. La parte sólida del purín se transforma en abono adaptado a los distintos tipos de cultivo de la comarca. La parte líquida pasa por un proceso de biodepuración por efecto de las plantas macrófilas flotantes y se convierte en agua apta para regar las 400 hectáreas de fincas quemadas por los incendios que se están recuperando.

Anexa a la granja se ha instalado una moderna planta de tratamiento de los residuos orgánicos que se generan

El centro de selección genética de Coren se encuentra en la localidad de Quintela de Leirado. | antonio cortés

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Coren cría cerdos con hilo musical y juguetes en su nueva granja de Celanova