Leche de pastos españoles

En un reciente documento del Foro Económico de Galicia se realiza un completo diagnóstico del sector lácteo gallego por parte de un experto analista del sector. En el informe se abordan todas las fases del proceso: desde el ganadero al supermercado. Nos centramos en este análisis en el ámbito español y en un vector concreto de la comercialización


La convulsa coyuntura que vive el sector lácteo en Galicia aconseja reflexionar sobre la actual situación de los mercados de dicho producto, así como evaluar la eventual disposición de los consumidores para primar determinadas características de un producto alimentario básico como el que nos ocupa.

Como quiera que para el sector lácteo gallego es determinante lo que suceda en el mercado español, conviene precisar el grado de cobertura actual de la producción láctea interna respecto a la demanda de los hogares españoles. En un primer gráfico presentamos los datos para el año 2014 de los respectivos saldos comerciales en sus tres capítulos más importantes: leche, mantequilla y queso.

Como se observa, España anota un déficit comercial por más de mil millones de euros sobre todo en leche líquida (un tercio) y quesos (dos tercios). Contrasta esta situación con la del país vecino que es justo en esas partidas en las que dispone de un abultado superávit comercial. Podría concluirse, por tanto, que sería razonable para España imitar la situación francesa y neutralizar la negativa balanza comercial global española.

Un tal objetivo encajaría en el planteamiento de la política agraria europea de buscar la autonomía alimentaria (crucial en cualquier situación de ruptura de los mercados) ajustándola a la escala de cada estado miembro, sobre todo si para hacerlo se potencian los atributos de responsabilidad social y ambiental de nuestra actividad ganadera.

Dicho objetivo, con esos atributos, quedaría alcanzado mediante una marca de calidad que garantizase que cada litro de leche bajo tal denominación proceda de pastos y empleo rural interno. Una certificación de origen (del alimento y del trabajo empleado) que favorecería, a su vez, la consecución de dos objetivos. El primero la no dependencia de concentrados y piensos que hay que importar y, al mismo tiempo, la movilización de superficies rurales actualmente en abandono. Un doble óptimo ambiental. El segundo evitar los daños sociales que actualmente deriva de la volatilidad de los precios, provocando el cierre por goteo de explotaciones.

Una tal marca («leche de alta calidad con pastos y empleo rural español») podría comercializarse en los puntos de venta a 1 euro el litro para garantizar al agricultor unos ingresos mínimos de referencia de 0,40 euros por litro. Si los consumidores respaldasen en los mercados ese producto así certificado conseguiríamos evitar la desaparición del capital productivo propio, reequilibrar la balanza comercial y gestionar mejor nuestro espacio rural. Todos objetivos cruciales para el sector gallego.

¿Es posible y viable una tal estrategia? ¿Qué opinan los consumidores? Según un estudio de la Dirección General de Agricultura de la UE (Agra CEAS consulting, 2013) sabemos que para el 47 % de los consumidores europeos es muy importante el origen de los productos alimentarios que consumen, mientras que el precio alcanza esa valoración para el 48 %.

De manera que partiríamos de una razonable disposición del consumidor para respaldar el origen certificado; un respaldo a la certificación del origen que para el caso de los productos lácteos sube hasta el 54 % de los consumidores europeos. El estudio añade que el consumidor estaría dispuesto a pagar más caro por tal extremo.

En un barómetro sobre el clima de confianza del sector agroalimentario del mismo año se concreta, ya solo para España, que el 68 % de los consumidores no buscarían la leche más barata (para el 32 % sí); que la calidad supera al precio como factor más importante de compra. De manera que habría que incorporar el origen tal como aquí se especifica (pastos y empleo propios) como atributo de calidad, por medio de una amplia campaña informativa al consumidor (campañas que, por cierto, el 72 % echa en falta).

En dicho barómetro se incluye, para el período 2006-2011, la importancia que da el consumidor a que en el etiquetado de los productos alimentarios figure su procedencia u origen. Esos datos para el 2011 los incluimos en otro gráfico. Con una puntuación entre 7,5 y 7,2 -en una escala de 10- parece obvio que una parte significativa de nuestros consumidores no serían insensibles a tal extremo si, además, con ello tuviesen garantías de que los ganaderos estabilizasen su situación socioeconómica y el territorio rural estuviese mejor gestionado.

Recientemente, Sondaxe realizó quinientas encuestas sobre el particular en Galicia (véase el gráfico adjunto). Se confirma que para el consumidor gallego la consideración del origen de los productos lácteos no es un atributo de importancia secundaria. 

Los datos europeos, españoles y gallegos sobre el particular parecen respaldar la conveniencia de una iniciativa, pública y a escala española, que certifique para el consumidor una leche sostenible social y ambientalmente a un precio superior al de opciones que no lo hagan. Una parte significativa de los consumidores respaldarían tal producto si se les informa y garantiza sobre tal extremo.

Complementariamente a esta estrategia sería conveniente desplegar otras actuaciones sobre el sector. Se hace necesaria sin duda una línea pública de apoyo a la extensificación de las explotaciones que evite que el sector lácteo se parezca cada vez más a lo que se llama ganadería sin tierra. En este asunto movilizar el banco de tierras con contratos de arrendamiento parece prioritario. Una estrategia cooperativa de los ganaderos (como se hizo en Nueva Zelanda) de cara a la comercialización y transformación de sus productos favorecería el reequilibrio del excesivo poder de mercado que ahora tiene la industria y los canales de distribución masiva. Y en cuanto a la transformación parece imprescindible contar con apoyos públicos a las inversiones necesarias tal como en su momento se hizo en Francia. Con los buenos resultados que veíamos en nuestro primer gráfico. De todo ello se ocupa con rigor el documento del Foro Económico de Galicia.

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