La UE impone más recortes en España tras el 20-D

MERCADOS

juan salgado

El nuevo Gobierno tendrá que subir impuestos o reducir el gasto en más de 10.000 millones de euros. El Presupuesto para 2016 será más bajo que el de 2015. Rajoy incumplió el déficit todos los años de la legislatura

18 oct 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Del sainete protagonizado por la Comisión Europea y el Gobierno español, con motivo de los Presupuestos del Estado para el 2016, se extraen tres conclusiones. Primera: España no cumplirá este año el objetivo de déficit comprometido con Bruselas y mucho menos, a la vista del proyecto presupuestario, el tope fijado para el 2016. Segunda: el Gobierno que salga de las urnas el próximo 20 de diciembre tendrá, por mandato de Bruselas y para no incurrir en «déficit excesivo», que desinflar  los Presupuestos para el 2016. Eso implica rebajar la previsión de ingresos en más de 10.000 millones de euros y, consecuentemente, aplicar recortes del gasto público en una cuantía similar. Y tercera: El Gobierno español miente cuando, irritado por el varapalo, afirma que siempre ha cumplido los objetivos de déficit acordados con Buselas. Por el contrario, en ningún año, desde que Rajoy llegó a la Moncloa en el 2011, cumplió España los objetivos fijados, pese a que estos se revisaron continuamente a la baja.

LAS CIFRAS DEL DÉFICIT

«Desde que asumimos la responsabilidad de gobernar hemos cumplido siempre el déficit». Estas palabras, pronunciadas recientemente por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no se ajustan a la verdad. Las cifras oficiales, procedentes del Ministerio de Hacienda, dicen exactamente lo contrario.

En el 2012, primer ejercicio completo del Gobierno Rajoy, el tope señalado era un 5,8 %, pero Bruselas aflojó la soga y recolocó el listón en el 6,3 %. España rebasó ambos listones: el déficit se fue al 6,7 %. En el segundo año de la legislatura, el techo inicial estaba colocado en el 4,5 %, pero, a la vista de la segunda recesión que se abatía sobre la economía española, Bruselas transigió con un confortable 6,5 %. Tampoco cumplió España: el déficit se fue al 6,6 %. El año pasado, tercero de la legislatura, vulneró de nuevo el objetivo revisado del 5,5 % y el déficit alcanzó el 5,9 %. En resumen, el Gobierno no cumplió nunca. Es más, en los tres ejercicios, tanto el déficit de la Administración Central como el de la Seguridad Social fueron muy superiores a los heredados de Zapatero (-3,0 % y -0,1 %, respectivamente, en el 2011). Los sacrificios impuestos para corregir la cojera presupuestaria recayeron, sobre todo, en las comunidades autónomas -y corporaciones locales, en segundo término-, lo que se tradujo en drásticos recortes en sus dos competencias básicas: educación y sanidad.