El alcalde que vino de Brasil

MERCADOS

En junio de 1882, el emperador de Brasil, Pedro II, apodado el Magnánimo, designó comendador de la Orden de la Rosa al emigrante vigués Manuel Diego Santos. Tardó en enterarse el beneficiario: viajaba a bordo de un trasatlántico, de retorno a su tierra, cuando se publicó el decreto imperial. Al año siguiente, el indiano Manuel Diego Santos promovía en Vigo, desde la presidencia de la sociedad Recreo Artístico, la creación de una escuela de artes y oficios. Y no cejaría en su empeño hasta convertir el sueño en realidad.

05 oct 2015 . Actualizado a las 08:58 h.

Marzo de 1881. La Ilustración Gallega y Asturiana, que dirige Manuel Murguía, informa, haciéndose eco de los periódicos de Brasil, de la fiesta anual celebrada por Moreira, Santos e Companhia, principal fabricante de muebles de lujo en Río de Janeiro. La de este año tiene especial significado, porque la firma conmemora su décimo aniversario. Asisten como invitados, además de los operarios, autoridades y representantes de la prensa. Durante el banquete, dispuesto para más de 300 comensales, se acuerda auxiliar a las familias de Andrés Mineiro y Joaquin Martins, dos artistas que se hallan en «las garras de la miseria». Ejerce de maestro de ceremonias el director y copropietario de la empresa Manuel Diego Santos, quien atiende las reivindicaciones de los trabajadores -le piden la apertura de «un aula de geometría aplicada al arte de ebanista»- e invita a los presentes a entonar el Himno del Trabajo, junto a la orquesta contratada para la ocasión.

La compañía tuvo su origen en una carpintería montada, en 1850, por el portugués Francisco José Moreira. Sobre esa modesta base se constituye dos décadas después la sociedad en la que participa, como socio y gerente, el vigués Manuel Diego Santos. Los muebles fabricados por Moreira y Santos adquieren rápidamente gran prestigio. Están «elegantemente construídos das mais belas e preciosas madeiras do país» -jacarandá, palo rosa, aceitillo rojo...-, explica la publicidad de la empresa. En la fábrica, se dice en un documento oficial, «trabalham mais de 200 artistas livres», dato relevante habida cuenta de que la esclavitud no sería abolida en Brasil hasta siete años después.

SOCIEDAD BENÉFICA

Cuando la firma celebra su décimo cumpleaños, Manuel Diego Santos, cumplidos ya los 47 años de edad, es uno de los miembros más destacados de la colonia gallega en Rio. Preside la Sociedad Española de Beneficencia y no duda, en la memoria de la institución, en reprochar a sus compatriotas mejor situados su escaso apoyo a los emigrantes más humildes: «Jamás comprenderemos que los emigrados que tengan alguna fortuna dejen de coadyuvar con ella y con todas sus fuerzas al fomento y desarrollo de las sociedades protectoras de sus paisanos en tan remotas naciones».