El gran bazar que abastece al mundo sigue creciendo en China

La ciudad del gigante asiático Yiwu fabrica y distribuye la mayoría de los artículos que se venden en los cinco continentes 


Pekín

Adentrarse en el gigantesco mercado de Futian, de la ciudad de Yiwu, es como perderse en un laberinto de pasillos estrechos repletos de tiendas que ofrecen a los clientes todos los productos que se puedan imaginar. Hay desde muebles y objetos de decoración hasta máquinas para hacer gimnasia, bisutería o material escolar. En total, suman más de 32 millones de productos que se exportan a todo el mundo desde esta remota ciudad del este de China. Según datos oficiales, solamente en el 2014 el volumen de exportaciones e importaciones fue de 148.600 millones de yuanes, unos 21.600 millones de euros. Esto explica que las grandes avenidas de la ciudad sean un constante ir y venir de camiones con contenedores y furgonetas de reparto.

Nada más entrar, nos recibe Qi Guang Chun una de las miles de guías que los compradores pueden contratar para no perderse en la inmensidad de este bazar. «Es tan grande como 800 campos de fútbol», explica Qi a La Voz, quien abriendo mucho los ojos para remarcar aún más lo sorprendente del lugar añade que «se necesita un año y medio para recorrer todo el mercado parando solamente 3 minutos en cada tienda». Ella trabaja para una de las varias empresas que rentabilizan las grandes dimensiones del mercado de Futian con un servicio de guías comerciales. Los clientes pagan 450 yuanes por hora por este servicio, unos 66 euros, y habitualmente las nueve horas que este centro abre cada día se quedan cortas.

Un mar de productos

La primera tienda que visitamos es una distribuidora de imanes decorativos para neveras. Su propietaria, Chen Wen Mei, asegura que a pesar de la crisis financiera de Occidente, sus ventas no se han visto afectadas. «Aunque ahora los que más compran son los rusos y los turcos, seguimos exportando a países como España», explica mientras corre uno de los paneles de dos metros de altura repletos de imanes con los nombres de prácticamente todas las ciudades españolas. Como no, no faltan uno con una imagen de la catedral de Santiago de Compostela ni otro con la Torre de Hércules en el que puede leerse Coruña.

De vuelta al pasillo, en el momento en el que el visitante levanta la vista le invaden las decenas de carteles escritos en inglés, ruso, árabe, francés o español. La comunicación debe fluir como sea para que el negocio prospere y para eso buena parte de los vendedores chapurrean alguno de estos idiomas como reclamo para sus posibles compradores. No es para menos, cada año alrededor de medio millón de empresarios extranjeros visitan Yiwu para comprar productos que exportarán a sus países. Además, cerca de quince mil intermediarios de cien naciones diferentes residen en Yiwu, el gran supermercado del mundo, tal y como las autoridades locales afirman.

Agachados en cuclillas, dos empresarios árabes eligen entre cientos de pares de pendientes esparcidos por el suelo mientras Xiang Mei Yan, calculadora en mano, va sumando lo que serán para ella unas ganancias importantes. Cada día atiende su puesto en el mercado mientras su marido supervisa el trabajo que se realiza en la fábrica que ambos abrieron hace 15 años en esta misma ciudad. «Vendemos al por mayor, así que la compra mínima para un cliente son 500 piezas de bisutería, por eso les cuesta un buen rato decidirse. Para nosotros es un negocio muy rentable», afirma resuelta.

El bum de Internet

En un local lleno de tijeras escolares de todos los colores, Sun Yang Yang, no se despega del teléfono. Con una mano sostiene un móvil y con la otra descuelga el teléfono fijo que no deja de sonar. «Son compradores, quieren información de varios productos que quieren comprar a través de Internet», precisa. En la pantalla de su ordenador no dejan de entrarle pedidos, la mayoría proceden de Taobao, la mayor plataforma de comercio electrónico de China.

Cada día, desde Yiwu se distribuyen más de 950.000 pedidos a todo el país y más de 350.000 paquetes se envían al extranjero por correo postal. En esa distribución internacional juega un papel cada vez más importante la plataforma AliExpress, que poco a poco se ha abierto un hueco en varios países y según Comscore, a principios de año, este portal de compras de Alibaba ya se encontraba entre los 16 mejores sitios de e-commerce de EE.UU. por volumen de tráfico.

Un negocio a medida

El despegue comercial de esta ciudad se produjo en 1982, cuando las autoridades chinas ya habían puesto en marcha el proceso de reformas aperturistas. Fue entonces cuando se abrió el primero mercado de mercancías, una lonja al aire libre que se fue transformando continuamente. Hoy, la ciudad cuenta con una veintena de grandes centros comerciales en los que, entre otros, se comercializan con productos de más de 30.000 fábricas, muchas de ellas ubicadas en la propia ciudad.

Yiwu es una suerte de ciudad piloto dentro de la inmensidad de la segunda economía mundial. El negocio aquí es constante y el Gobierno quiere que así sea. Desde los años ochenta, las autoridades han llevado a cabo reformas para adaptar la ciudad al vertiginoso mercado internacional. A día de hoy, Yiwu es la primera urbe de China en la que las autoridades provinciales tienen poder para invitar y conceder visados a los comerciantes extranjeros. Algo impensable en el resto del país donde el régimen de Pekín mantiene un férreo control en las entradas y salidas al país.

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