Los riesgos de la cosmética falsa

España, a la cabeza de la Unión Europea en imitaciones de cosméticos ? Los expertos cifran en 4.700 millones y 50.000 empleos los daños colaterales de los quebrantos de esta industria


A los bolsos, zapatos y demás imitaciones se ha sumado una nueva falsificación. Las copias de cosméticos se han convertido en un habitual en muchos comercios, un hecho que ya comienza a tener sus primeros damnificados. Las falsificaciones en perfumes, maquillaje y artículos de higiene personal como cremas de protección solar, o incluso el champú, suponen a las arcas del sector 4.700 millones de euros cada año, el 7,8 % de sus ventas totales. Según un reciente estudio de la Oficina para la Armonización del Mercado Interior (Oami), estos números han situado a España a la cabeza de la Unión Europea en falsificaciones de cosméticos. Y es que el informe estima que cada año se pierde a causa de este mal endémico un 17,1 % de las ventas del sector, algo que se traduce en términos absolutos en el mayor impacto para la actividad empresarial del segmento entre los Veintiocho: fabricantes, minoristas y distribuidores pierden 949 millones anualmente.

Sin embargo, no son estas las únicas cifras preocupantes que se desprenden del documento. No es cuestión baladí esto de las falsificaciones y menos cuando se comprueba el impacto que las mismas tienen sobre el empleo. Más de 50.000 empleos se pierden cada año a causa de este fraude.

Y aún hay más. Porque todos estos datos no tienen en cuenta los efectos indirectos y directos que se producen sobre terceros sectores. Con esta circunstancia presente, el impacto aumenta hasta los 9.500 millones de euros y 80.000 empleos.

La otra gran perjudicada es, sin duda, la Administración pública. Las imitaciones de los cosméticos drenan cada año 1.700 millones a causa de la menor percepción del IRPF y de las cotizaciones derivadas de la destrucción del empleo.

Entre las grandes economías del Viejo Continente muy cerca de España se sitúa Italia, que, con más de 624 millones de euros en pérdidas, es el segundo mercado de cosméticos más afectado por las falsificaciones. Francia -con 820 millones sin tener en cuenta las exportaciones, que suman la mitad de la producción del país-, Alemania (419 millones) y Reino Unido (419 millones) completan este ránking.

Este será solo el primero de una serie de informes que, considerados en conjunto, pondrán de relieve el impacto económico negativo que supone la falsificación y la piratería en la economía de la Unión Europea. «Nuestra misión es proporcionar a los responsables de la formulación de políticas datos fiables, precisos y objetivos para fundamentar su labor», señala el presidente de la Oami, Antonio Campinos.

¿Un riesgo para la salud?

Pero las falsificaciones no solo son un problema para la economía. También pueden salir muy caros para los consumidores. Los euros que se pueden ahorrar con la bajada de precio que ofrecen las imitaciones de cosméticos, pueden acabar siendo pagados con la salud.

Los expertos alertan de que los lugares clandestinos de fabricación de estos productos no reúnen las condiciones de seguridad y salubridad necesarias para su consumo; tampoco han pasado los estrictos controles y exámenes que Bruselas establece para este tipo de productos. Además, nadie garantiza la calidad de los ingredientes o su efectividad; y lo que es más grave, tampoco se puede asegurar que su uso no provoque alergias, irritaciones, intoxicaciones o incluso quemaduras en la piel.

Los perfumes y colonias se encuentran entre los más falsificados en el mercado hoy en día. La mayoría de estas imitaciones pueden ser fácilmente detectadas, pero no siempre es tan sencillo hacerlo cuando estas se venden en Internet. Por ello, y ante el reto que supone no dejarse engañar por algunas plataformas web, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado una serie de recomendaciones para diferenciar fácilmente las copias de los originales. En primer lugar, el celofán del embalaje de un perfume original va pegado «como una segunda piel»; la organización asegura que una forma de comprobar la veracidad del producto puede ser frotando con la mano el embalaje, ya que, en caso de que el celofán haga ruido significará que hay aire entre medias.

El frasco original suele ser de cristal suave y homogéneo al tacto y casi siempre tiene una ligera curvatura en su fondo; mientras que los de los recipientes de los falsos son porosos y tienen irregularidades fácilmente perceptibles; además, la curvatura de su fondo suele ser exagerada. «Detrás de los perfumes falsos no hay ningún Robin Hood en busca de justicia social. Hay redes de explotación laboral que pueden recurrir a mano de obra infantil y que en ningún caso pasan controles de ningún tipo», alerta la OCU.

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