El motor exterior de la recuperación se frena

Entre los años 2010 al 2013 la demanda exterior fue el motor que tiró de la economía española. Con un comportamiento de la demanda interna negativo, aquel motor nos permitió transitar una recesión económica menos dura de lo que habría sido sin su concurso.


El año 2014, la demanda interna comenzó a contribuir positivamente al crecimiento y al empleo, pero los datos disponibles de demanda externa nos informan que trimestre a trimestre durante ese año la contribución de esta habría dejado de ser positiva. Habríamos entrado así en una fase de recuperación fundamentalmente debida solo a la demanda interna que no podría alcanzar una mayor intensidad y, por tanto, unas tasas de creación de empleo suficientes para reducir con vigor las demoledoras cifras de desempleo.

Un vector determinante del buen o mal comportamiento de la demanda externa será lo que suceda con la balanza comercial. Avanzado el mes de febrero el Ministerio de Economía ha hecho públicas las cuentas provisionales de nuestras exportaciones e importaciones, cifras sobre las que realizamos aquí un breve análisis para el conjunto de España y para Galicia. 

Un reforzado dinamismo de nuestras exportaciones, acompañado de una contención de nuestras importaciones, sería la mejor noticia para este vector determinante del motor externo de nuestras economías. En un primer gráfico presentamos la evolución de las exportaciones durante esta crisis (2007-2014) en tasas interanuales de crecimiento nominal. 

Como bien se observa, después de la debacle del año 2008, nuestras exportaciones anotaron crecimientos muy significativos hasta el año 2013 que cerramos con un 4,3 % de crecimiento en el conjunto de España y del 12,7 % en Galicia. Sin embargo, el pasado año se habría cerrado con un crecimiento inferior al 2 % en el conjunto de España y con una caída del 4,8 % en Galicia. En el caso gallego habrá que retroceder hasta el año 2008 para encontrar un dato semejante.

En el conjunto del período, el volumen nominal de nuestras exportaciones apenas habría crecido un siete por ciento, lo que supone un comportamiento muy inferior al crecimiento del treinta por ciento anotado en el conjunto de España. Es este un dato especialmente preocupante para la economía gallega, pues dependemos en mayor medida de las exportaciones que el conjunto de España para nuestro crecimiento, ya que la rateo exportaciones/PIB es superior en nuestro caso.

Tanto en el caso gallego como en el conjunto de España, el buen comportamiento hasta el año 2013 habría tenido como causa la incorporación de nuevas empresas a la dinámica exportadora. En el conjunto de España casi cincuenta mil nuevas compañías (lo que supone un incremento de casi el cincuenta por cien) y en Galicia de unas mil doscientas nuevas empresas exportadoras (lo que supone un incremento porcentual de mitad de intensidad que para el conjunto de la economía española). 

Para el caso gallego la mala noticia de cierre provisional de 2014 es que a aquella caída de casi un cinco por ciento de nuestras exportaciones habría que añadir el cese de actividad exportadora de unas cuatrocientas empresas. Un tercio de las incorporadas en los últimos años. En un segundo gráfico presentamos la evolución media de las exportaciones de Galicia (tomando como base cien el año 2007) y de los dos sectores más determinantes de las mismas: confección y automoción. 

Como ya habíamos señalado, en su conjunto se anotaría un ligero crecimiento nominal del 7 % entre el 2007 y el 2014 con una caída entre el año 2013 y el 2014. Pero tal comportamiento tiene una cara y una cruz. La cara viene representada por el sector de la confección con un comportamiento expansivo de sus exportaciones a lo largo de todos y cada uno de los años considerados. Con un crecimiento agregado del 65 %, habría pasado de unas exportaciones de 2.770 millones de euros en el 2007 a una cifra de 4.580 millones en el 2014.

La cruz hay que asignarla al sector de la automoción, que habría caído casi a la mitad de las exportaciones realizadas en el año 2007 (de 5.640 millones a 3.660 millones). Si añadimos a esas cifras las exportaciones de vehículos para el transporte de mercancías (que crecieron en el conjunto del período un veinticinco por ciento) la grave situación exportadora del sector se dulcifica un poco, pero en cualquier caso la caída de las exportaciones de material de transporte terrestre alcanza los mil setecientos millones entre el 2007 y el 2014.

El resultado sectorial es que mientras en el 2007 la automoción más que duplicaba el valor de las exportaciones realizadas por nuestro sector de la confección, al cierre de 2014 este último sector está ya muy cerca de alcanzar el volumen exportador de aquel (con 4.580 millones frente a 4.912 millones).

Respecto al comportamiento de las importaciones solo anotar aquí que para el conjunto de España registran un crecimiento de casi el 5 % en el 2014 (muy por encima de las exportaciones), lo que agrava nuestro déficit comercial y supone un lastre a enjugar por la balanza de servicios (turísticos, pero no solo). Lo que hará que, con toda probabilidad, la aportación de nuestra demanda externa a la recuperación económica del año 2014 sea muy débil o negativa a pesar de la caída de los precios del petróleo y de la devaluación del euro.

Para el caso gallego las importaciones siguen en tasas negativas. Esto, que sería en principio positivo para paliar nuestro mal comportamiento exportador, reclama dos precisiones. 

Que en nuestro caso el poder compensador de la balanza de servicios turísticos es mucho menor que en el conjunto de España, y el que esas tasas negativas podrían ser una señal preocupante de un asunto más grave aún: la atonía relativa de nuestra demanda interna respecto al dinamismo que empieza a tener en el conjunto de España.

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